Amig@s y libros

Se acerca el día de Reyes. Es bien cierto que la cabra tira al monte y yo, que me dedico al mundo de la edición, no desaprovecho la oportunidad de barrer para casa 😉 Siempre he sido de la opinión de que un libro es un muy buen regalo, a condición de que la persona que te hace el regalo piense realmente en ti y conozca tus gustos.

Este año se da la feliz coincidencia de que tres amig@s han escrito libros, todos relacionados con el mundo del vino o de la cocina, así que empiezo el año hablando de sus libros. Porque escribir cuesta mucho, y porque, en un mundo donde diariamente muchas personas abandonan sus proyectos e ilusiones cansadas y desencantadas por no obtener apoyos, otras consiguen su propósito, y eso es motivo de alegría y celebración.

 

Los 100 mejores vinos por menos de 10 €, de Alicia Estrada

Editorial GeoPlaneta

Hace muy poco que conozco a Alicia, pero se ha convertido para mi en alguien especial. Desde la noche que nos conocimos en los jardines de Albet i Noya, hemos coincidido varias veces, y cada encuentro ha sido más especial. Cariñosa y muy buena conversadora, Alicia es sabia y curiosa, comparte sus conocimientos y amistades del mundo del vino de forma generosa, algo que no muchas personas suelen hacer. Esta es su quinta guía de vinos. Detrás de cada guía hay un concienzudo trabajo de selección, un trabajo cada vez más difícil, porque no repite vinos en ninguna de las guías. El resultado de su trabajo es una colección de cinco guías, con un total de 500 vinos, todos ellos con un precio inferior de 10.

Así que ya sabéis, si queréis disfrutar de buenos vinos, a un precio asequible, ¡estas son vuestras guías!

Sobre la autora nos habla la editorial, pero también podéis seguirla en Twitter.

 AQUÍ podéis comprar su libro.

Os recomiendo que leáis el prólogo de José Peñín, reproducido por Vinetur en un artículo del 10 de noviembre de 2017.

 

Cocinando entre olivos, de Ana María Gutiérrez

Editorial Doña Tecla

No conozco personalmente a Ana, pero hace ya cinco años que nos seguimos muy de cerca por las redes. Para mi no hay mejor embajadora del AOVE que ella. Alegre y apasionada, es una cocinera de primera y una gran animadora gastronómica. No podéis dejar de visitar su blog, Cocinando entre olivos.

El libro es una recopilación de 155 recetas procedentes de su blog, la mayoría de ellas de cocina tradicional y con el AOVE como protagonista.

Si queréis conocerla mejor, ella misma se presenta en el blog. También podéis seguirla en Twitter.

   AQUÍ podéis comprar su libro.

El libro tiene un prólogo de Fernando Huidobro, miembro de la Real Academia Española de Gastronomía, y Presidente de la Academia Andaluza de Gastronomía y Turismo, y otro de Pedro Sánchez, cocinero y propietario del restaurante Bagá de Jaén.

“Ana nos habla y nos cuenta a través de sus hermosas recetas, pues hermosas son sin duda: porque son meras y verdaderas; porque fueron nuestra historia antaño; porque son nosotros mismos hoy; porque nos trasladan a nuestra tierra; porque se pintan de color y dieta mediterránea; porque están hechas con aquello de lo que vivimos, lo que plantamos y recolectamos, lo que criamos y sacrificamos, y también de lo que cazamos y pescamos. Porque, en definitiva, recogen un saber meridional que acoge cuanto por nuestra región ha pasado a lo largo de los siglos”.

Fernando Huidobro

 

Reinas de Copas. Las grandes mujeres del vino, de Zoltan Nagy

Tolosa Wine Books

A Zoltan lo conozco desde hace cinco años también, como a Ana, justo el tiempo que llevo por el ciberespacio. Coincidimos en muchos de los eventos que se organizan alrededor del mundo del vino. Siempre es un placer estar con Zoltan, es cariñoso, divertido, inquieto y muy curioso.

Este es su primer libro, y estoy segura de que no será el último. Zoltan ha escogido a cincuenta mujeres del sector del vino, ha escrito su retrato y les ha pedido que ellas mismas elijan el vino que mejor las representa.

Podéis seguir la actividad de Zoltan en Twitter.

   AQUÍ podéis comprar su libro.

Bien, solo me queda desearos un maravilloso año, y que los Reyes Magos sean espléndidos.

El cortejo de los reyes magos, de Benozzo Gozzoli.

La condesa, el barman y el pintor

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Jean Clausel, en su maravilloso libro Venecia exquisita. Historias gastronómicas y recetas, nos cuenta cómo conoció a Giuseppe Cipriani, fundador del mítico Harry’s Bar de Venecia y de la Locanda Cipriani de Torcello.

Cipriani, en sus memorias, L’Angolo dell’ Harry’s Bar, explica su invención del carpaccio. Así lo cuenta Jean Clausel:

“En los años treinta, los médicos ordenaron un régimen muy estricto a la condesa Nani Mocenigo, que le prohibía comer carne cocida. A Cipriani se le ocurrió entonces la idea de la carne de buey cruda, cortada a rodajas muy finas, como si fuera jamón, y rociada con una salsa «universal» que se utilizaba en el Harry’s Bar tanto para la carne como para el pescado, y que entonces se preparaba delante del cliente. Esta salsa se hacía del siguiente modo: sobre una base de mayonesa se añadía salsa Worcester, kétchup, una gota de coñac, una gota de Tabasco y un poco de nata líquida fresca…

Por aquel entonces, en Venecia sólo se hablaba de la exposición Carpaccio, y tanto a la condesa como a su anfitrión les pareció que el rojo de aquellas finas rodajas de carne provenía de las obras maestras, de las que tomaron el nombre.

Más tarde, las salsas se suprimieron de la preparación, y el carpaccio –o mejor, sus pálidas copias– invadió las mesas más elegantes mezclado con parmesano desmenuzado en escamas, o con apio o, en la versión con estragón, aderezado con un hilillo de aceite de oliva y zumo de limón.

Y si se desea obtener un sabor menos ácido, solo hay que sustituir el limón por pomelo mezclado con pimienta…”

Yo os recomiendo un paseo por la Galería de la Academia de Venecia, y tras saturar las retinas del rojo Carpaccio y del resto de los bellísimos colores de los pintores venecianos, acercaros al Harry’s Bar, tomaros un Bellini y después, comeros un delicioso carpaccio.

Y mientras llega el momento de este viaje maravilloso por Venecia, siempre nos queda el placer de la prosa y las anécdotas de Jean Clausel, las deliciosas recetas de su libro

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y, si os apetece, un paseo por Venecia exquisita.

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Pizza de patata 4S, mi receta para el juego de pizzas de Picoteando ideas

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Esta es la primera vez que participo en un juego de blogueros. La culpa es de Maribel. El 21 de abril, Maribel publicó una entrada, Juego de bloggeros de pizzas.

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Ese mismo día, por Twitter, Maribel me animaba a participar, y me recordaba que al fin y al cabo ella estaba en Twitter gracias a mi. Recuerdo perfectamente el día que le pregunté si tenía Twitter, y cuando me dijo que no le animé a hacerlo… ¡ahora es una gran tuitera!

Fue un argumento de peso y ¡me apunté! El 3 de mayo dio comienzo el juego. El juego va a comenzar pizzeros, nos avisó Maribel.

El reto, una pizza que no esté hecha con la masa habitual. Se establecieron 4 ingredientes obligatorios, que debían incluirse en las pizzas. Los 4 ingredientes para los cocineros del grupo B, en el que yo estoy, son: fresa, sirope, menta fresca y patata.

No podía empezar mejor… ¡patata! Después de la coca de patata con pulpo que había hecho hacia poco, me encantó la idea de volver a hacer una masa con patata. Pero esta vez sería bien diferente.

Dos han sido mis fuentes de inspiración para esta receta. Alain Passard y Carme Ruscalleda, y el resultado de esta fusión ha sido ¡delicioso!

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Pizza de patata 4S

(receta para 1 persona)

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Ingredientes para la base de la pizza: 1 patata grande y un poco de mantequilla.

Ingredientes para la pizza: boquerones en vinagre, aceitunas negras, alcaparras, longaniza, fresas, gambas, berros, tomates cherry y queso feta.

Ingredientes para el aliño: aceite de oliva virgen extra, sirope de arce, menta fresca, sal rosa del Himalaya y pimienta negra recién molida.

La base de la pizza

Rallar la patata en fideos finos.

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En una sartén de 15 cm calentar un poco de mantequilla y hacer una torta fina de 1 cm de espesor. A fuego lento, dejar que se dore durante unos 20 a 25 minutos, dándole la vuelta cada 5 minutos. Debe quedar crujiente por fuera y tierna por dentro.

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El montaje de la pizza

Colocar la torta de patata en un plato y decorar al gusto. Yo he decidido hacer una pizza de cuatro sabores, así que he dividido la torta en 4 partes, como si fuera una pizza cuatro estaciones.

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Porción 1: boquerones en vinagre, aceitunas negras y alcaparras.

Porción 2: longaniza y fresones, cortados finos e intercalados.

Porción 3: berros y gambas a la plancha, hechas vuelta y vuelta.

Porción 4: queso feta desmenuzado, tomates cherry y aceitunas negras.

El aliño

Mezclar en un cuenco la menta fresca picada y el resto de los ingredientes (menos la sal rosa del Himalaya). Rociar la torta generosamente con este aliño y aderezar con la sal.

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El resultado es una pizza fría muy sabrosa, que admite multitud de combinaciones, ideal para el verano.

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¡Espero que os haya gustado!

PD: No doy las cantidades de los ingredientes ni las proporciones de los ingredientes para el aliño, ya que pueden modificarse a placer, según el resultado que se quiera obtener.

Glosario hiperbreve de gastronomía romana

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El día 17 de mayo estaré en Tarragona participando en #ViajeaTarraco con Amigastronomicas y algunos bloguer@s más. El programa de actividades es fabuloso y voy a conocer a muchos bloguer@s, así que sin duda será un encuentro fascinante.

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El viaje empieza siempre antes, con el deseo, la ilusión y el ansia de saber, que te lleva a la preparación del viaje, tan excitante como el viaje en si. Acabar, yo creo que el viaje no acaba nunca.

En estos días voy a prepararme para disfrutar al máximo de todo y quiero compartirlo con vosotr@s, así que he empezado lo que he llamado Glosario hiperbreve de gastronomía romana.

 ¿Me acompañáis en mi #ViajeaTarraco?

 

Banquetes

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El recinto amurallado es una garantía de civilidad; el banquete su ceremonia. En cuanto Horacio se halla en sus tierras, en su retiro predilecto, invita a comer a alguna amiga, sin duda una liberta, cantante o actriz conocida. Porque el banquete, en todas sus modalidades, es la circunstancia en que el hombre privado saborea su propia existencia y se la muestra verídicamente a sus iguales. El banquete tenía una importancia tan grande como la vida de los salones en el siglo XVIII o incluso como la corte bajo nuestro Antiguo Régimen. Los emperadores no tenían corte; vivían en su “palacio”, sobre la colina del Palatino, al igual que los nobles de Roma en sus residencias particulares, rodeados tan sólo de sus esclavos y libertos (…); pero, una vez que anochecía, cenaban con sus invitados, que eran senadores o comensales de cuya sociedad gustaban. Una vez concluidos los honores “públicos” y el “gobierno” del patrimonio, el ciudadano privado ensancha su ánimo, a la caída de la tarde, en el banquete; incluso el pobre pueblo (hoi penêtes), es decir las nueve décimas partes de la población, tenía sus veladas de festín. El hombre privado se olvida de todo durante el banquete, salvo de su eventual “profesión”: un individuo que haya hecho voto de consagrar su vida a la búsqueda de la sabiduría no se divertirá de la misma manera que el vulgar profano, sino como filósofo.

El banquete era todo un arte. Los modales de mesa parecen haber sido menos cultivados y haber estado codificados menos rigurosamente que entre nosotros. En cambio, se comía con clientes y amigos de todas las categorías, hasta el punto de que las precedencias se observaban con todo rigor en la distribución de los lechos de mesa (triclinium), en torno del velador que sostenía las bandejas de manjares.

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No había festín auténtico sin lechos, ni siquiera entre los pobres: sólo se come sentado en las comidas ordinarias (en las casas modestas, la madres de familia, de pie, sirve al padre, sentado a la mesa). La comida nos parecería unas veces oriental y otras medieval. Está muy condimentada, y las salsas complicadas la vuelven pesada.

La parte más delicada de la comida, la más prolongada, es aquella durante la cual se bebe; durante la primera parte de la velada no se había hecho más que comer sin beber; la segunda parte, durante la que se bebe sin comer, constituye el banquete propiamente dicho (comissatio). Es algo más que un festín: una pequeña fiesta donde se trata de que cada uno sostenga su personaje. Como señal festiva los comensales llevan sombreros de flores o “coronas”, y están perfumados, es decir untados en aceite oloroso (se desconocía el alcohol, y los perfumes se disolvían en aceite); los banquetes eran untuosos y brillantes, como lo eran también las noches de amor.

El banquete era mucho más que un banquete, y se esperaba que las conversaciones giraran en torno a consideraciones generales, temas elevados y descargos de conciencia; si el dueño de la casa tiene un filósofo particular o un preceptor para sus hijos, le hará tomar la palabra; y habrá intermedios musicales (con danzas y cantos), ejecutados por profesionales cuyos servicios se alaban, que realcen la fiesta. El banquete es una manifestación social tanto y más que una ocasión para los placeres del vino, y por eso precisamente acabó por dar lugar a todo un género literario, el del @banquete”, en que gente culta, filósofos o eruditos (grammatici), abordaban temas de alta cultura. Cuando la sala de festín ofrece también el espectáculo de un salón más que de un comedor, se ha alcanzado el ideal del banquete, y ya no es posible confundirlo con una francachela popular. “Beber” designaba entonces los placeres de la mundanidad, de la cultura, en ocasiones los encantos de la amistad; por eso hubo pensadores y poetas que pudieron filosofar sobre el vino.

estatuillaSobre la mesa de los banquetes se disponían estatuillas de esqueletos articulados. Conocidas como “el fantasma del banquete” (larvae convivalis), servían de recordatorio de la condición mortal humana, con el fin de acrecentar la sensación de placer y disfrutar del momento, dada la fugacidad de la vida.

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En el episodio 1 de la serie Yo, Claudio, asistimos a un banquete.

En la película El Satiricón, Fellini recrea el banquete de Trimalción, un personaje de El Satiricón de Petronio. Creo que es una buena aproximación de cómo debía ser un banquete romano.

Os dejo los enlaces para que podáis disfrutar de estas joyas:

Yo, Claudio

El satiricón

 

Bebidas

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El vino era fuerte y dulce y se consumía mezclado con agua. En un banquete romano para beber podríamos escoger entre un vino tipo Marsala y uno con sabor a resina, igual que hoy día en Grecia, ambos rebajados con agua. “¡Aumenta la dosis!”, le ordena al copero un poeta erótico que sufre penas de amor.

Hay una práctica constante de “cortar” el vino con múltiples productos que no dejan de sorprendernos, como el agua de mar, la pez, la miel, la resina, la cal o aún el polvo de mármol. Más raramente también condimentaban el vino con rosas o violetas.

La cerveza era una bebida asociada con los pueblos bárbaros.

 

Comidas

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La dieta antigua estaba basada sobre todo en los cereales, el pescado, el aceite y el vino.

7-Pan

Los cereales (trigo o cebada) se consumían en forma de pan o gachas y podían acompañarse con queso o miel.

El pescado –salado, en escabeche, seco o fresco– constituía una parte importante de la dieta media de todos los segmentos sociales. Se practicaba la piscicultura y se pescaba localmente en ríos, lagos y aguas costeras, pero también se importaba pescado del Mar Negro. La producción de salsa de pescado (garum), era una importante industria.

El aceite de oliva se utilizaba para preparar muchos platos y era la principal fuente de grasas.

8-Frutos-secos

Los huevos y los frutos secos se consumían en grandes cantidades. La carne era un lujo con frecuencia disponible solo tras la celebración de un sacrificio en una fiesta, pero los romanos comían caza y pollería y cerdo en menores cantidades. Entre las verduras las más comunes eran judías, acelgas, ajos, calabacines, cebollas y rábanos. Entre las frutas figuraban uvas e higos, pero manzanas, peras, dátiles y moras también se comían y, posteriormente, albaricoques, cerezas y melocotones.

Durante toda la Antigüedad la dieta de muchos pueblos era sencilla y, comparada con los usos modernos, frugal. Durante el Bajo Imperio el lujo extravagante caracterizó las mesas de los ricos, y banquetes pantagruélicos aparecen descritos por escritores como Juvenal y Petronio.

 

Cocción

En cuanto a los modos de cocción, los griegos y lo romanos conocen tres grandes técnicas de base: el asado, el hervido y los guisos. Para ellos están simbólicamente jerarquizadas y su uso recuerda al mismo tiempo el estatuto de la humanidad y el sentido de su progreso. Efectivamente, “el orden que va desde el asado al hervido es a la vez temporal y cultural”, nos explica Marcel Detienne, uno de los más eminentes especialistas del mundo griego, “el de una humanidad comprometida en un camino que va de lo malo a lo mejor y que recuerda así… que primero comió asados, antes de aprender el arte de los platos cocidos a fuego lento”.

Se hierve la carne antes de su cocción o asado, hasta el punto de que queda desangrada, y se la sirve con azúcar.

 

Condimentos

Se apreciaban mucho las salsas con un sabor fuerte (como el garum) y se importaban de Oriente una gran cantidad de especias; de las que hacían un gran uso, excesivo para nosotros (práctica corriente en toda la Antigüedad y que durará hasta la Edad Media). La sal se requería como conservante y saborizante y en muchas regiones tenía que importarse.

La gama de los sabores preferidos se sitúa en torno a lo agridulce. La miel y los vinagres condimentan todas las salsas, también generosas en hierbas y especias.

 

Divinidades

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La alimentación y la cocina en la Antigüedad están explícitamente organizadas a partir de criterios mitológicos muy precisos; los dioses, de Baco a Como confieren a los alimentos y a la comida en sí misma una dimensión ritual. Conviene tenerlo en cuenta cuando hablamos de fiestas dionisíacas, de bacanales o de orgías romanas, considerarlas solamente como prácticas de libertinaje sería ignorar su verdadera dimensión mística y religiosa.

Como, el dios latino de la gastronomía, presidía todas las fiestas de la mesa en compañía de Sileno, dios menor de la embriaguez.

En el calendario de festividades romanas tiene gran importancia festividades como las Cerealias, en honor de la diosa Ceres, diosa de la agricultura, las cosechas y la fecundidad y las Saturnales, en honor a Saturno, dios de la agricultura y la cosecha.

 

Gastrónomos

Una colección de recetas que se conserva, De re coquinaria (El arte culinario), se atribuye a Apicio. Apicio es el nombre que se ha dado a varios gourmets romanos, especialmente a Marco Gavio Apicio, que vivió en el siglo i d.C. Pero el libro de cocina titulado De re coquinaria, una compilación de recetas de varios periodos, adscrito en los manuscritos a Celio Apicio, se escribió en realidad más tarde, probablemente en el siglo iv, y supone todo un reto tanto para cocineros como para críticos.

Lucius Lucinius Lucullus (Lúculo), fue un político y militar romano que amasó grandes fortunas en sus campañas. Lúculo gastaba enormes sumas de dinero en organizar festines, de ahí que su nombre aún siga siendo sinónimo de riqueza. Numerosas recetas de la cocina clásica a base de trufa y foie llevan su nombre.

 

Para saber más…

Cocina y gastronomía romana

Invitados a la cena de Trimalción

La comida en la Roma antigua

¿Cómo comían los romanos?

La gastronomía en las aventuras de Astérix

 

Los autores de este glosario hiperbreve

Apici, L’art de la cuina. Fundació Bernat Metge, 1990.

Neirinck, E. Y Poulain, J-P., Historia de la cocina y de los cocineros. Zendrera Zariquiey, 2001.

Speake, Graham (editor), Diccionario Akal de Historia del mundo antiguo. Akal, 1999.

Veyne, Paul, El Imperio romano, en Historia de la vida privada, Del Imperio romano al año mil, vol. I, bajo la dirección de Phillippe Ariés y Georges Duby. Taurus, 1987.

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Descubriendo Viladecans

Viladecans

Nunca antes hasta hoy había estado en Viladecans, y eso que está 15 minutos en tren de Barcelona.

Jordi Beumala (tenéis que visitar su blog, Tot és bo el que l’olla cou) me invitó a participar en las actividades gastronómicas que durante el mes de mayo se realizarán en Viladecans. ¿Hay mejor manera de descubrir una ciudad?

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Y hoy ha sido la presentación de todas estas actividades. Domingo Morilla, presidente del Gremi d’Hostaleria de Viladecans y Carles Ruiz, el alcalde de la ciudad, nos han explicado ilusionados todas las actividades que habrán este mes.

Mucha ilusión y ganas de innovar es lo que yo he visto. Y el deseo de hacer disfrutar a quien se anime a pasarse estos días por Viladecans.

Estas son algunas de las delicias que podréis degustar.

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En ESTE ENLACE os dejo el programa de todas las actividades gastronómicas que habrán. A mi me encantaría no perderme ninguna, pero no va a poder ser. A la Jam gastronómica del 15 de mayo no voy a faltar, y os lo contaré todo con pelos y señales.

Tanto en la web del Gremi d’Hostaleria de Viladecans como en la del Ajuntament de Viladecans, podéis encontrar más información. También podéis seguirlos en…

Twitter (@rutatapa20 y @viladecanstweet)

…Facebook (Ruta Tapa Viladecans / Gremi Hostaleria Viladecans / Ajuntament de Viladecans)

…Instagram (@firaviladecans / @rutatapa20 / @ajuntament_de_viladecans)

¡Que disfrutéis de la 4a FiraTapa y la 44a Fira de Sant Isidre!

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¡Mi primer desafío!

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Esta entrada tiene una “culpable” bien clara, El Caldero de Nimuë. La prueba, este comentario que dejó en la entrada Crep de té verde con plátano:

mensaje

Y estuve cotilleando y… ¡me entusiamé! Pero no podía participar con una receta que ¡es un triple robo! Así que me puse a pensar… y ¡ya tengo la receta! Esta es una entrada muy breve que solo tiene un objetivo, seguir las bases del desafío de Soloinfusiones.

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Os comunico formalmente que ¡he decidido participar en el desafío de Soloinfusiones!

Muy pronto ¡la receta!