Los colores de Normandía

Desde principios del siglo xix, los paisajes y las costas de Normandía atrajeron a artistas y turistas. Se puede considerar Normandía como el territorio de formación de los impresionistas. Así empieza Jocelyn Hackforth-Jones el capítulo dedicado a Normandía en su libro À table avec les impressionnistes.

Eugène Boudin

Boudin 1La Petite Poissonnerie de Honfleur, hacia 1859. Boudin nació en Honfleur. Pasó gran parte de su vida retratando a las gentes de Normandía.

Boudin 2La Ferme Saint-Siméon, 1860. Boudin fue uno de los primeros paisajistas en pintar al aire libre. En este cuadro se respira la atmósfera cordialidad creada por la comida y la sidra.

Boudin 3Groupe de peintres à la ferme Saint-Siméon, hacia 1860. Boudin disfrutaba enormemente de la compañía de sus colegas. En este rápido croquis en acuarela Boudin retrata una de estas gratas reuniones. De izquierda a derecha: Jongking, Émile Van Marcke, Monet y el padre Achard.

Claude Monet

Monet 1Hôtel des Roches-Noires. Trouville, 1870.

Monet 2Étretat, la plage et la porte d’Amont, 1883.

Camille Pissarro

Pissarro 1La Cueillette des pommes, 1886.

Berthe Morisot

Berthe Morisot 1Paysage (acuarela), 1867, nuevo estudio de Chaumière en Normandie (1865).

Berthe Morisot 2La Cueillette des cerises, hacia 1893.

Pierre-Auguste Renoir

RenoirDéjeuner à Berneval, 1898.

Édouard Manet

Manet 1Le Déjeuner (llamado dans l’atelier), 1868.

Podéis continuar este viaje por Normandía con la maravillosa compañía de Juanfra Hernández y Pepa Botella: Normandía y Bretaña: de plumas y balas.

Yo que he servido al rey de Inglaterra

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En esta sección de Visto y oído quería ir hablando de mis películas favoritas. Pero visitando blogs me he dado cuenta que las mías son las de todos, y que ya se han dicho muchas cosas sobre Querida Marta, Ratatouille, American Cuisine… y tantas otras. Pero ¡hay grandes olvidadas! (ya iréis sabiendo cuáles… je, je, je…). Así que me he engrescado y ¡ahí va la primera!

Pero antes que la película, el fantástico libro.

El libro: Yo que he servido al rey de Inglaterra de Bohumil Hrabal

No os voy a contar nada sobre este escritor checoslovaco, para eso está la Wiki. Solo deciros que es un escritor formidable, con un afilado y ácido sentido del humor. La editorial os habla sobre el libro mejor que yo:

“[…] Relato gozoso y rabelesiano, concilia los ámbitos contradictorios de lo rutinario y de lo poético, de lo mediocre y lo carnavalesco, para alcanzar, según Kundera, el “increíble matrimonio entre el amor plebeyo y la imaginación barroca”.

A través de diferentes etapas de formación y aprendizaje de un pequeño aprendiz de camarero, Hrabal escribe a contraluz la historia de Checoslovaquia desde la primera república hasta la llegada del comunismo. […]”

Jan Díte es el joven camarero, bajito y ambicioso que quiere convertirse en millonario. A lo largo de la novela asistimos a sus andanzas, estrambóticas, irritantes y melancólicas. No os cuento nada más, porque es una maravilla de libro y tenéis que adentraros vosotros en la vida de este personajillo. Como trasfondo, los grandes restaurantes de Praga donde irá trabajando, las comidas de los poderosos y muchos otros momentos gastronómicos que solo un escritor de imaginación desbordada como Hrabal podía crear.

La película: Yo serví al rey de Inglaterra de Jirí Menzel

Un absoluto delirio, tal y como dice la carátula. Fotogramas dice “Sensualidad a raudales, luminosa y vitalista”,  yo lo suscribo totalmente. El libro lo tenía todo y el director lo ha sabido aprovechar. Impresionantes los actores y los escenarios. El escenario estrella, el Hotel París de Praga. Algún día iré allí 😉

Otro magnífico dúo

Trenes rigurosamente vigilados. Esta novela de Hrabal es también fantástica. Y de nuevo Jirí Menzel la ha llevado al cine de manera magistral.

 

À table avec les impressionnistes o nostalgia de París

Camille_Pissarro_002Camille Pissarro, L’Avennue de l’Opéra, 1898, Reims, Musée des Beaux-Arts. Como la mayor parte de los impresionistas, Pissarro pinta el París moderno, los amplios espacios de los bulevares diseñados por Haussmann y las terrazas de los cafés.

Pasear por París es uno de los mayores placeres de este mundo, ¡estoy loca por esta ciudad! Ni un solo paseo es igual, en cada esquina encuentras algo único, sorprendente y bonito: parques, tiendas, libros, restaurantes… ¡En fin! No os voy a aburrir con mi nostalgia parisina, pero sí que os voy a contar una de las maravillas que encontré en París.

Una tarde de enero de 2007 entramos en Les Alizes, una preciosa librería frente a nuestro hotel, en la rue Cardenal Lemoine, y de allí salí con este libro, À table avec les impressionnistes, de Jocelyn Hackforth-Jones.

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La comida tiene un papel muy importante en la vida y la obra de los impresionistas. Este es un libro lleno de bellos cuadros, anécdotas y referentes culinarios, una celebración de los placeres de la mesa y de la vida. Sugerentes viajes por París, Normandía, Bretaña y la Provenza a través de la obra de estos pintores y sus mesas. Un libro con  treinta recetas deliciosas que nos evocarán el aire del mar, el aroma de las manzanas, la lavanda o de una ostra recién abierta.

Y como es un libro difícil de encontrar compartiré con vosotr@s sus imágenes y sus recetes, para que tod@s celebremos la vida como los impresionistas.

 

Anthony Bourdain

conjunto

Exactamente el 6 de febrero de 2003 me compré Viajes de un chef. En busca de la comida perfecta, de Anthony Bourdain. Lo leí en veinte días y corrí a comprarme Confesiones de un Chef. Aventuras en el trasfondo de la cocina, el primer libro de Bourdain, que lo lanzó a la fama como el enfant terrible de la cocina internacional. De este libro el Sunday Times dijo que era “más terrorífico que una novela de Stephen King”. No lo se, no he leído nada de Stephen King, pero de Bourdain puedo decir que aunque no escribe bien es desternillante, divertido, irreverente y un golfo, y despertó en mi la pasión por la cocina. Se podía cocinar, amar la comida y no ser una momia. Lo se, es exagerado pero resume muy bien mi sentimiento en ese momento. Son muy divertidos y se leen solos, así que si queréis pasar un rato entretenido, os los recomiendo. En internet podéis encontrar los documentales de Viajes de un chef.

La-cocina-de-Les-Halles

En 2004 cayó en mis manos el mejor libro de este chef mediático, La cocina de Les Halles. Estrategias, recetas y técnicas culinarias del bistró clásico. A los dos días ya tenía en casa dos hermosos y mortales cuchillos Global y hacía mi primera demiglace. El Bourdain de este libro ya ha sentado la cabeza, escribe mejor, pero no ha dejado de lado su gamberro sentido de la cocina. Pero no nos engañemos: es un profesional de los pies a la cabeza. Yo diría que es un libro imprescindible. Su lectura marcó para mi un antes y un después en la cocina. Sus recetas de los grandes clásicos son magníficas, y están explicadas de una forma desenfadada y clara.

En 2010 me compré En crudo. La cara oculta del mundo de la gastronomía. Interesante solo a ratos, no os lo voy a recomendar. Mejor escrito que los anteriores, Bourdain ha perdido la chispa que lo hacía especial.

Receta en Dos Passos by CgA

Receta en Dos Passos para @alacartemenus

Se Kafka un ajo pero de forma que quede entero, no Machado del todo. Se Freire y se aparta. Se hace un caldo con lo que cada cual Allende en la nevera y se deja la mitad a fuego casi muerto. La otra mitad se aparta para añadirlo a la mezcla Poe si faltara. Si el caldo queda Clarín, se añade un poco de Tolstói hasta que quede Turguénev. A continuación, Cortázar un pimiento verde en tiras Grandes y freírlo con el ajo. Echenoz los Decamerones para saltearlos (si se quiere que quede Boccaccio di cardinale, los Decamerones deben ser frescos). Cuando estén dorados, se añade un DeLillo de vino blanco y un Pynchon moruno, que es mejor que la sal y además lleva carne, y se deja cocer todo hasta que se quede sin Hugo. Si en algún momento se ha puesto harina en alguna parte, retirar los grumos que Sand formado y dejarlos reposar. Con unas horas, basta, pero más Valéry dejarlos la noche entera. A estas alturas sería bueno apagar la otra mitad del caldo que se dejó en el fuego. Werther en un recipiente resistente a todo esa mitad y la otra sin que Goethe. A la mañana siguiente se fríen unas verduritas Auster que Stein doradas. Se hierve Roth (si no hay Roth, Rice) en el recipiente y se desecha el caldo. Luego se coloca todo en varias Fuentes y se olvida –porque Kemal tiene que estar esto; no habrá Christie que se lo coma, a decir Verlaine. Los grumos se ponen todos en el mismo Plath, se acompañan de nueces de Virginia o Borges y se riegan con un buen Bloody Mary Shelley. O dos.

Nota: las verduras se Franzen mejor si el aceite está muy caliente antes de echarlas. El Roth tiene que ser bomba. Si es Rice, largo. Si se prefiere, se puede Pasolini del pollo y echar mano de filetes de Pavese, pero quedan más duros. Hay quien sustituye la mantequilla por Flaubert, pero sólo en las recetas que llevan margarina. Con los grumos sobrantes se pueden hacer buñuelos, que siempre Vian bien.

by CgA

Libros de cocina griega

LibrosPINT

Hoy tenemos menú nuevo en el blog, un menú griego de otoño. No será el último menú griego que haga, ¡me encantan los sabores de la cocina griega! Así que he decidido presentaros mis tres inspiraciones para la cocina griega.

La cocina de Vefa, Vefa Alexiadou. Phaidon, 2011. Es un libro hermoso que os aconsejo adquirir si tenéis la oportunidad. Edición impecable y cuidada, como todo lo que hace Phaidon, y un precio razonable. La autora es una gran gastrónoma y ha hecho un trabajo impresionante.

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Cocinas del Mundo. Grecia, Susanna Tee. Parragon, 2003. Un libro bonito y con recetas sabrosas. Precio más asequible que el anterior, pero es un libro con menos alma (y menos recetas).

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La cocina griega, Gilbert Wenzler. Susaeta, 1994. Este libro forma parte de la colección de la editorial Susaeta La cocina alrededor del mundo. Un libro práctico, económico y con recetas muy interesantes. Fue mi primer libro de cocina griega, así que le tengo mucho cariño.

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Carme Ruscalleda

Rusca-1Haciendo tiempo en el aeropuerto del Prat, a la espera de embarcar hacia París, entramos en una librería y… cayó Cuinar per ser feliç (Cocinar para ser feliz) de Carme Ruscalleda. ¡Es que los libros se nos enganchan en las manos! Cuando llegué a París ya le había dado un buen repaso al libro y me sentía invadida por esa emoción y vitalidad culinaria que solo Carme Ruscalleda me hace sentir. La vuelta de París no se me hizo tan dura… ¡tenía un montón de recetas que cocinar!

La primera receta que hice fue el fricandó. Ya había hecho muchas veces fricandó, pero este parecía diferente. Y así fue, no he vuelto a cocinarlo de otra manera, ni he probado un fricandó mejor.

Detalle-fricandó

Soy una entusiasta de Carme Ruscalleda. Su vehemencia es maravillosa, y su cocina del terroir me tiene robado el corazón. Cualquier libro de ella es fantástico, pero si aún no tenéis ninguno, empezar por éste. El editor os hablará de él mejor que yo:

“Carme Ruscalleda pone su conocimiento y sabiduría profesionales al alcance de todo aquel que quiera disfrutar de una cocina sana, natural y placentera, tanto en el día a día como en las ocasiones especiales, en que deseamos ofrecer a nuestros amigos o a nuestra familia un menú singular y lleno de sabor.

Combinando la tradición de las abuelas con las más novedosas aportaciones de la cocina de hoy, Carme Ruscalleda presenta más de 100 recetas fáciles y rápidas que huyen del artificio y de la sofisticación exagerados. No os engañéis: en este libro no hay propuestas complicadas, con ingredientes difíciles de conseguir. Todas las recetas de Cocinar para ser feliz se pueden elaborar en una cocina doméstica con productos naturales que se pueden encontrar en los mercados de nuestro país.

Organizadas siguiendo las estaciones del año, las recetas -tanto de entrantes como de platos principales, de postres o de conservas- se adaptan a nuestras necesidades de cada momento. En ellas encontramos desde una sencilla sopa escaldada hasta un civet de jabalí, pasando por un bacalao de Cuaresma, un suquet de fiesta mayor o un capón de Navidad, con explicaciones detalladas sobre cómo preparar cada plato y cómo presentarlo en la mesa. Además, Carme Ruscalleda nos revela también algunos trucos para que el resultado sea todo un éxito, siempre con la intención de que un acto tan cotidiano como es el de sentarse a la mesa para comer constituya una fuente de salud y placer para todos los comensales.”

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