Un menú para Mon Pare

Todo empieza una radiante y fría mañana de marzo.

El destino: Les Vinyes del Convent, la única bodega de la Terra Alta que se encuentra en Horta de Sant Joan, una población tradicionalmente ligada al mundo del vino y bajo el paraguas de la Denominación de Origen Terra Alta.

La bodega se inauguró en junio de 2017 con cinco referencias: Los Ceps de la Via Verda Blanc, Los Ceps de la Via Verda Negre, Els Costums Blanc, Els Costums Negre y Mas de Sotorres.

Desde entonces han visto la luz otros dos vinos: Lola Bel, un rosado 100% Garnacha peluda, homenaje a la madre de Elías Gil, y el reciente Mon Pare, el protagonista de esta entrada.

La belleza de sus “campos” de sol i serena es lo que me enamoró definitivamente de Les Vinyes del Convent.

Ese día disfrutamos de sus vinos y de una gran comida, de la que hablaré otro día, porque fue muy inspiradora y sin duda digna de una publicación en la sección Recetas robadas 😉

En octubre vio la luz Mon Pare, un vino muy especial que nace para conmemorar el centenario del nacimiento de Rodrigo Gil, padre de Elías, el actual propietario de la bodega, y que es un empresario y viticultor procedente de una familia dedicada al mundo del vino desde hace más de dos siglos.

Mon Pare 2016 es un vino elaborado sin prisas, hecho de Syrah, Cabernet Sauvignon y Garnacha. Fermenta en depósitos de acero inoxidable y, posteriormente, envejece durante 18 meses en fudres de 5.000 litros. Después se embotella y se deja en reposo durante un mínimo de 6 meses. El resultado es un vino aromático, fresco y sabroso, goloso y delicado, que pide en susurros una comida hecha con mimo. Un vino que invita a buscar recetas en libros especiales, y a cocinar sin prisas para disfrutar de una comida redonda y una sobremesa larga y cálida.

Mon Pare me llevó hasta uno de los libros que más me gusta, La cucina verde, de Carlo Bernasconi, un homenaje que el cocinero rinde a su nonna.

Necesitaba un buen acompañamiento para el plato que escogí, y un pan de olivas italiano siempre lo es. Espero que disfrutéis de este maridaje tan especial, donde la memoria y los recuerdos invitan a detener el reloj para crear un momento único que permanezca también en nuestra memoria.

Pan de olivas

Ingredientes (para hacer 2 panes)

  • 350 g de harina blanca
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1/2 sobre de levadura en polvo
  • 1/2 cucharada de orégano fresco, picado
  • 175 ml de agua tibia
  • 55 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 15 aceitunas sin hueso

Preparación

1 Tamizar la harina y la sal sobre un cuenco. Añadir la levadura y el orégano y mezclar. Hacer un hueco en el centro y añadir el agua y 45 ml de aceite. Mezclar hasta hacer una pasta.

2 Volcar la masa sobre una superficie enharinada y amasar 10 minutos, hasta que esté compacta y elástica. Ponerla en un cuenco engrasado con aceite, cubrir con plástico transparente, y dejar en un lugar cálido una hora, hasta que la masa haya doblado su tamaño.

3 Volcar de nuevo la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y amasar 2-3 minutos. Presionar la masa sobre una bandeja de horno engrasada, o cubierta con papel apto para el horno, hasta obtener un óvalo de 1 cm de espesor. Con los dedos, hacer 15 orificios en la superficie del pan. Colocar una aceituna en cada uno, presionando. Untar el pan con el aceite restante, cubrir con plástico transparente y dejar reposar 30 minutos.

4 Mientras, precalentar el horno a 220 ºC. Transcurridos los 30 minutos, retirar el plástico que cubre el pan y hornear de 20 a 25 minutos, hasta que el pan suene hueco al golpearlo. Servir caliente.

Albóndigas de espinacas con taleggio

Ingredientes para 4 comensales

  • 200 g de espinacas congeladas (o frescas salteadas en una sartén con un chorrito de aceite)
  • 50 g de cebolla
  • 40 g de mantequilla
  • ½ cucharada de nuez moscada rallada
  • 250 g de pan de molde
  • 50 ml de leche
  • 3 huevos
  • 70 g de harina
  • sal
  • pimienta negra recién molida

Para la salsa

  • 60 g de taleggio
  • 100 g de crema de leche
  • 30 g de mantequilla
  • sal
  • pimienta negra recién molida
  • cebollino

Preparación

1 Pelar las cebollas, picarlas bien finas y rehogarlas con la mantequilla 10 minutos. Agregar las espinacas descongeladas y escurridas y sazonar con sal, pimienta y nuez moscada. Reservar.

2 Desmigajar el pan de molde o cortarlo en trocitos pequeños e introducirlo en un cuenco. Añadir primero la leche y luego las espinacas y mezclar bien. Agregar los huevos ligeramente batidos con la harina. Mezclarlo todo bien y dejar reposar la masa unos 30 minutos en la nevera.

3 Hervir abundante agua con sal en una olla. Con las manos húmedas, formar 16 bolas del tamaño de un huevo con la masa de espinacas, meterlas con cuidado en el agua hirviendo, y cocer durante unos 10 minutos.

4 Sacar las albóndigas con un cucharón, dejarlas en una fuente previamente untada con mantequilla y meterlas en el horno para mantenerlas calientes.

5 Fundir el queso, sin la corteza, con la crema de leche y la mantequilla en una sartén hasta obtener una salsa cremosa. Sazonar con sal y pimienta.

6 Repartir las albóndigas en cuatro platos, cubrirlas con la salsa, adornar con cebollinos cortados a tiras y servir enseguida.

Verano tardío

Calabazas, acuarela de John Singer Sargent.

Para la medicina tradicional china el verano tardío es una estación formada por el final de agosto, septiembre y octubre.

Hoy Margarita, en su blog, nos habla de los alimentos más adecuados para esta estación y la forma en que deben consumirse.

Yo, con este menú que he preparado, os ofrezco una forma más de disfrutar de esta estación maravillosa.

Ensalada templada de garbanzos, calabaza y feta

Ingredientes (para 4 comensales):

800 g de calabaza cortada en dados de 1cm, 1 cucharada de AOVE, 2 granos de ajo pelados y picados, 800 g de garbanzos hervidos, 200 g de queso feta desmigado, 40 g de hojas de coriandro fresco, 65 g de pipas de calabaza tostadas

Para la vinagreta de pimientos rojos asados: 4 pimientos rojos asados, 2 cucharadas de vinagre de arroz, 2 cucharadas de zumo de lima, 1 cucharada de AOVE, sal, pimienta recién molida

Preparación

1 Precalentar el horno a 200ºC.

2 Mezclar la calabaza, el aceite y el ajo en un recipiente apto para el horno. Cocinar 30 minutos sin cubrir, mezclando bien de vez en cuando.

3 Mientras, preparar la vinagreta. Pelar los pimientos asados y picarlos muy pequeños. Mezclar con el resto de ingredientes en un cuenco.

4 En una ensaladera mezclar la calabaza, la vinagreta y los ingredientes restantes.

Mis tuneos

He sustituido la lima por limón, pero solo porque no encontré limas.

 

Pan de maíz

Ingredientes (para 12 comensales):

750 g de maíz, 180 ml de leche fermentada, 2 huevos ligeramente batidos, 50 g de mantequilla fundida, 150 g de harina con levadura incorporada, 170 g de harina de maíz, media cucharadita de café de sal, 60g de gruyer gruesamente rallado, 15 g de perejil picado fino

Preparación

1 Precalentar el horno a 200ºC.

2 Untar con aceite un molde de 22 cm de diámetro. Mezclar 2/3 de los granos de maíz con 2 cucharadas soperas de leche fermentada. Juntar el resto de maíz, de leche fermentada, los huevos y la mantequilla.

3 Tamizar las harinas sobre un cuenco. Añadir la sal, el queso y el perejil. Incorporar la preparación anterior (1). Mezclar bien. Verter en el molde y hornear 50 minutos. Transcurrido este tiempo, sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla, como mínimo 10 minutos, antes de desmoldar.

Mis tuneos

He sustituido la leche fermentada por yogur, la mantequilla por AOVE y el gruyer por un queso de oveja curado.

 

¿Pueden embotellarse los colores, aromas y sabores del verano tardío? ¡Sí! Albert Costa lo ha hecho con La Joaquina, el vino ideal para acompañar esta explosión de colores, aromas y sabores y disfrutar plenamente de esta estación maravillosa.

Todo en este vino nos evoca el verano tardío. La vista se llena del color del trigo dorado por el sol, su frescor anuncia un cambio de estación, y su madurez nos evoca otro verano que llega a su fin. Este es un vino para saborear sin prisas en la compañía deseada.

En la página web de la bodega podéis encontrar más información sobre este bonito homenaje que Albert ha hecho a las mujeres de Porrera: El proyecto de las mujeres. Un proyecto precioso con tres vinos solidarios.

No puedo dejar pasar la oportunidad de presentaros a Albert y a Joaquina (la foto la he tomado prestada de su cuenta de Facebook).

La Joaquina está elaborado con Escanyavella, una variedad antigua del Priorat que algunos enólogos han recuperado. La uva se prensa y el mosto se pasa a una jarra de 500 l, con el interior cubierto de cera, donde fermenta y se cría durante 3 meses.

Como siempre, os dejo con el libro que me ha inspirado estas delicias.

Por cierto, que con el pan que sobró tuvimos una cena de rechupete. Tostamos el pan y lo acompañamos de un guacamole casero y con una copa de Parxet Cuvée 21 Ecológico 2016

Otras colaboraciones con Marga:

Colores de invierno

Fantasía hindú

Primavera en crudo

Verano, rojo, sandía

Viaje a Grecia: dos mezedes y una cerveza

Sirenas – Odisea, de la serie “Antigüedades”, de Gaitis Yannis (1923-1984). Fuente: National Gallery – Alexandros Soutzos Museum.

El 29 de noviembre del año pasado hice un menú para una de las cervezas de la selección de Birrabox. Os explicaba cómo los conocí, la propuesta que me hicieron y os invité a un sabroso Viaje a Tailandia con Birrabox.

Desde entonces tengo pendientes dos viajes gastronómicos más. Hasta ahora no he tenido tiempo de retomar estos menús, y hoy tenía ganas de un viaje por Grecia… ¡hay que alargar las vacaciones como sea!

¿Quién puede resistirse a unos mezedes? Y menos aún si van acompañados de Fix Hellas Dark, una cerveza tipo Schwarzbier que le va de maravilla a los mezedes que os propongo.

Mi viaje gastronómico, como casi siempre, empezó entre las páginas de un libro: La cocina de Vefa, de Phaidon, esta vez acompañado con la música, porque no hay viaje sin música, de The Essence Of Charlie Parker.

Estos son los mezedes que escogí para Fix Hellas Dark:

  • Keftedes me kitrino kolokithi (Buñuelos de calabaza)
  • Kroketes titiou (Croquetas de queso)

¿Me acompañáis en este delicioso viaje?

 

Keftedes me kitrino kolokithi

Buñuelos de calabaza

Ingredientes

para 20-25 buñuelos

  • 1 kg de calabaza pelada y rallada
  • 150 g de espinacas picadas finas
  • 3-4 tallos de ajo fresco picados finos o 1 diente de ajo pequeño picado fino
  • 4 cebolletas picadas finas
  • 5 cucharadas de eneldo fresco picado fino
  • 5 cucharadas de hojas de hinojo picadas finas
  • 4 cucharadas de hojas de menta fresca picadas finas
  • sal y pimienta
  • 3 huevos ligeramente batidos
  • 250 g de queso feta desmenuzado (o un queso suave rallado)
  • una pizca de comino molido
  • una pizca de canela molida
  • 100 g de pan rallado
  • harina (para rebozar)
  • aceite de oliva (para freír)

Preparación

Poner la calabaza en un escurridor, salar y dejar escurrir 1-2 horas. Estrujarla con las manos para eliminar el máximo de líquido posible.

En un cuenco, mezclar las espinacas, el ajo, las cebolletas y las hierbas frescas, salpimentar al gusto y amasar ligeramente.

Añadir la calabaza, el queso, los huevos y las especias, e ir incorporando el pan rallado hasta conseguir una mezcla fina y maleable. Dejarla enfriar en la nevera 30 minutos.

A continuación hacer bolitas con la mezcla, rebozarlas en harina y aplanarlas con las palmas de las manos.

En una sartén de fondo grueso, verter 2 dedos de aceite, calentarlo y freír los buñuelos por tandas a fuego medio unos 5 minutos o hasta que se doren por ambas caras. Retirar y escurrir sobre papel de cocina.

Puedes tomarlos tanto fríos como calientes, acompañados de tzatziki (ver receta más adelante), salsa de ajo o salsa de berenjena. También puedes hacer una salsa de yogur sencilla aliñando un yogur bien batido con ajo majado, aceite y una pizca de sal.

 

Kroketes titiou

Croquetas de queso

Ingredientes

para 30 croquetas

  • 700 g de queso kaseri o gouda rallado
  • 2 cucharadas de harina
  • 3 claras de huevo ligeramente batidas
  • ¼ de cucharadita de pimienta blanca molida
  • aceite de oliva (para freír)

Preparación

En un cuenco, mezclar el queso, la harina, las claras y la pimienta.

Dejar la mezcla en el frigorífico hasta que esté espesa y maleable. Si queda demasiado blanda y pegajosa, añadir queso rallado hasta conseguir la consistencia adecuada para poderla manipular. Tomar cucharadas de la mezcla y amasar con las manos formando bolitas pequeñas (en esta fase las croquetas pueden conservarse en el frigorífico o congelarse hasta su uso).

Puedes rebozar las bolitas en huevo y luego en pan rallado, así conservarán mejor su forma.

En una sartén con el aceite bien caliente freír las croquetas, dándoles la vuelta varias veces, hasta que estén bien doradas. Retirar con una espumadera y escurrir sobre papel de cocina. Servir calientes.

 

Tzatziki

Cortar un pepino en láminas muy finas, colocarlas en un escurridor, salar con moderación y dejar escurrir dos horas. Estrujarlo con las manos para eliminar el máximo de líquido posible.

En un cuenco mezclar 750 ml de yogur (si es de tipo griego, mejor), el pepino, ¾ dientes de ajo picados finos, una pizca de sal y 3-4 cucharadas de aceite de oliva. Mezclar muy bien y conservar en la nevera hasta el momento de servir. Si lo deseas, puedes añadir 3 cucharadas de eneldo fresco picado.

 

El siguiente viaje gastronómico que nos espera es por Alemania, con Dinkelacker Privat. Pero eso será en otoño…

Juego en el Neuen See en Tiergarten, de Lesser Ury (1861-1931). Fuente: kreuzberged.com

A mi rusa con amor

En estos años han pasado muchas cosas, y siempre me agarro a las buenas. La llegada de Victòria a nuestra familia es una de las mejores. En el 2013 Vika entró en nuestras vidas, vía Vladivostok, para quedarse y revolucionar un poco más una familia que es un puro terremoto 😉

Olga, de la que os hablé en Hoy cocino con Olga y Júlia, me regaló este libro.

El libro era de ella, pero juzgó que yo lo iba a disfrutar mucho más. Le prometí que mi primer menú ruso sería para ellos, y así fue.

El libro, por cierto, es una verdadera joya. He decidido reproducir las recetas tal cual están en el libro, con ilustraciones incluidas (TENÉIS QUE CLICAR SOBRE LA IMAGEN DE LAS RECETAS PARA PODERLAS LEER BIEN).

Las viñetas que ilustran el libro han sido realizadas a partir de modelos de distintas recopilaciones sobre ornamentación de manuscritos rusos.

Este menú que preparé os sorprenderá por sus sabores y por lo peculiar de algunas de sus preparaciones. Pero no me adelanto. Eso lo iréis descubriendo vosotr@s mism@s.

  • Caviar
  • Marinovanie gribi – Champiñones marinados
  • Sielodka po ruski – Arenques a la rusa
  • Pashtet iz cira – Queso para untar a la rusa
  • Borsch ucraniano
  • Piroski – Empanaditas con carne
  • Cirnik – Tarta de queso

 

Zakusky (los aperitivos)

M. y X. tuvieron que hacer muchos viajes a Moscú y a Vladivostok, y de cada viaje llegaban cargados de exóticas delicias, como el caviar. Por supuesto, decidí reservar una de las latas (¡es maravilloso tener una familia a la que no le gusta el caviar!!, fue todo para mi 😉 para esa ocasión.

El caviar, según nos indica la autora, debe servirse solo, pero a mi los pepinillos agridulces me pueden.

Marinovanie gribi – Champiñones marinados

Esta receta es una verdadera maravilla. Los champiñones a penas se cocinan, y el resultado es un champiñón crujiente y fresco, delicadamente aromatizado.

Sielodka po ruski – Arenques a la rusa

Hacer tus propias salazones es un verdadero placer. Desalar el pescado en té es uno de los descubrimientos más chulos que he hecho. Lo he aplicado no solo para desalar, también para cocer determinados pescados. Estoy convencida de que el resultado os va a encantar.

Tenéis que hacer los dos aliños, ¡seguro que no sabréis cuál escoger! Yo sustituí la nata agria por crema de leche con un poco de zumo de limón, vinagre y sal.

Pashtet iz cira – Queso para untar a la rusa

¡Cuidado, que esta untura es adictiva!:-)

 

El plato principal

Borsch ucraniano

Este borsch os encantará. Es delicado, intenso y muy completo. Se sirve acompañado de empanaditas de carne. Tenéis la receta de las empanaditas a continuación.

Piroski – Empanaditas con carne

Estas empanadillas con carne son jugosas y muy sabrosas.

 

Los dulces finales

Cirnik – Tarta de queso

Esta tarta de queso, realmente sencilla de hacer, es una verdadera delicia. El final perfecto para este festín ruso.

 

Los vinos

Acompañamos esta comida con dos vinos. Los aperitivos los acompañamos con Naia 2012, un verdejo de la D.O. Rueda.

Para el borsch reservamos el cava que habían traído O. Y M.A., Berdié Fetish, un D.O. Cava con cuerpo, muy todo terreno, que resultó fantástico para este guiso delicado y, a la vez, contundente.

Colores de invierno

Winter Tunnel with Snow, David Hockney (2006).

Para l@s paseantes y l@s artistas, siempre atent@s y curios@s, el invierno es una estación llena de color. Para l@s cociner@s, siempre atent@s y curios@s, también 🙂 

De nuevo colaboro con Marga, y he decidido hacer un menú sencillo y muy sabroso. Porque en invierno nuestra mesa también se llena de color, y donde hay color, hay sabor 😉 

Visitad el blog de Marga, que hoy habla de la alimentación para el invierno según la medicina china. Este es el menú que he confeccionado para esta ocasión.

 

Gratín de calabaza e hinojo con gorgonzola

Ingredientes

(para cuatro personas)

  • 800 g de calabaza
  • 2 bulbos pequeños de hinojo
  • 125 g de queso gorgonzola troceado grueso
  • 1 cucharada sopera de harina
  • 500 ml de crema de leche
  • 35 g de pan rallado
  • sal y pimienta negra recién molida

 

Preparación

Precalentar el horno a 200 ºC.

Confeccionar una bechamel con la harina y la crema de leche.

Limpiar y pelar la calabaza. Cortar en lonchas finas y cocerlas 5 minutos en agua (también puedes cocerlas al vapor).

Limpiar el bulbo de hinojo y cortar también muy fino. Lavar también las hojas y picarlas.

Superponer en una bandeja apta para el horno los trozos de calabaza, de hinojo, ¾ del queso y la mitad de las hojas del hinojo. Salpimentar con mesura, ya que el queso gorgonzola es salado.

Cubrir la preparación con la bechamel,

tapar la bandeja con papel de aluminio y cocinar en el horno 20 minutos.

Transcurrido este tiempo, encender el gratinador del horno. Sacar el papel de aluminio, espolvorear la preparación con el pan rallado y repartir el resto del queso.

Volver a introducir la preparación en el horno hasta que se dore la superficie. Decorar el gratín con el resto de hojas de hinojo y servir.

 

Tuneos y olvidos

– En vez de crema de leche utilicé leche entera. La crema de leche puede sustituirse por cualquier otro tipo de crema o leche vegetal.

– Como podéis ver en la foto, me olvidé de añadir el pan rallado, y tengo que deciros que no lo eché en falta 🙂

 

Lichis en zumo de naranja y menta fresca

Ingredientes

  • lichis frescos
  • zumo de naranja

Pelar los lichis y deshuesarlos.

Hacerlo sobre un cuenco para recoger el zumo que suelten. Cubrir los lichis con zumo de naranja y añadirles unas hojas de menta fresca. Guardar en la nevera hasta el momento de servir.

 

Para esta comida os propongo una vino de la D.O. Terra Alta. Ya sabéis que soy muy #fansDOTerraAlta 😉 

Clot d’encís Blanc de negres 2016, de Sant Josep Vins, un vino blanco elaborado con la variedad Garnacha Tinta. ¡Le sienta de maravilla al hinojo!

 

Del mediterráneo a la garnacha de tierra adentro

Aprovecho para explicaros que el concurso internacional Grenaches du Monde ha elegido a la Terra Alta como sede para su edición del 2018. Más de 250 prescriptores de primer orden podrán probar los vinos de esta D.O. visitando la tierra donde crece su garnacha. Se trata de un certamen que reunirá a algunos de los profesionales internacionales más destacados que probarán más de 900 referencias mientras descubren toda la oferta enoturística de este territorio tan especial. Una oportunidad que no quedará limitada a los profesionales del sector, ya que también habrá actividades dirigidas a tod@s l@s curios@s y l@s amantes del vino. La cita será del 11 al 15 de abril. ¡No te lo puedes perder! Aviso, la Terra Alta enamora.

La Calèndula

Hacía tiempo que no sentía la necesidad de recomendaros ningún restaurante, y después de dos días en el paraíso, ¡os lo tengo que contar! Esta vez voy a hablaros de un dueto maravilloso y único, el que forman el Hotel del Teatre y el restaurante La Calèndula.

Hacía mucho tiempo que quería ir a La Calèndula, para probar la cocina de Iolanda Bustos. Tenía muchas ganas de conocerla y estar en el lugar que inspira sus platos llenos de color.

Regencós es un remanso de paz, un lugar perfecto para pasear y descansar.

El Hotel del Teatre es uno de los mejores hoteles en que he estado nunca. Ubicado en una masía del siglo XVIII, ha sido reformado con un gusto excepcional. Sobriedad, belleza y un confort único, hacen de este hotel un lugar que nunca querrías dejar. El hotel es un festival para todos los sentidos.

Colores armoniosos, materiales nobles y elementos de diseño (soy muy amante de las lámparas Artemide Tolomeo) hacen que disfrutes de cada uno de sus rincones. El paisaje y la luz hacen el resto.

Quizás el olfato sea el sentido más mimado en este hotel. Me encantan los hoteles, pero el olor de las sábanas y toallas de muchos de ellos (incluso de las habitaciones) suelen recordarme una limpiza de desinfección hospitalaria. Un olor agradable y delicado impregna el hotel. Además, el hotel ofrece una gama de productos de baño naturales.

Todo el hotel es suave: la ropa, el agua, la hierba, el aire.

Un silencio muy vivo te acompaña todo el día, repleto de conversaciones relajadas y felices y del jolgorio pajaril.

El gusto. Y aquí es donde entra La Calèndula.

La primera sorpresa es que se trata de una restaurante moderno y muy acogedor, rara avis. Para mi ha sido muy especial conocer a Iolanda y estar en el lugar en que crea (juega) con las flores para ofrecernos platos de sabores únicos y de una belleza excepcional. Tuvimos la fortuna de contar con Salvador Casasseca como cicerone, que hizo que nuestras dos cenas fueran muy especiales.

Tres aperitivos anuncian el festival de colores y sabores que se avecina: una crema de calabaza con pipas de calabaza tostadas; un higo con foie, ratafia y flores de hinojo, y una fresa eléctrica con remolacha.

Cada aperitivo es un mundo, un concepto diferente, pero los tres están deliciosos y son sorprendentes.

Pero mejor os dejo con las fotos de las dos cenas, que no hacen justicia a los platos.

Navaja marinada con miso, shiitakes, cítricos y perlas de tapioca con hinojo.

Ortigas de mar rebozadas.

Mejilones de roca gratinados con mayonesa de azafrán.

Espárragos blancos al natural con crema de foie y compuesto biodinámico de remolacha.

Carpaccio de sepia con pimentón, habitas, hierbas y flores del campo con crujiente de patata y laurel.

Brandada de bacalao bajo un velo de miel y flores con tierra de almendras, olivas e higos verdes.

Prensado de gambas de Palamós con emulsión de aguacate, Ficoide glacial (hierba helada o hierba escarchada) y helado de ajoblanco con pan de algas. Sobre la emulsión de aguacate habían unas deliciosas flores de ajo y unos ajos encurtidos en salmuera y vinagre.

Calamares con espárragos de mar y de campo salteados con un mole de hierbas.

Cochinillo ibérico crujiente con culís de algarroba, salsifís, ciruelas y orejones con flores de salvia.

Pizarra de quesos artesanos catalanes con confituras silvestres, elaboradas por ellos.

Y en exclusiva para vosotr@s, uno de los platos de la nueva carta de otoño: hatillos de calabaza fermentada rellenos de foie con caldo de setas y hierbas del bosque.

La Calèndula tiene una carta de vinos muy interesante, con una destacada presencia de vinos naturales, ecológicos y de pequeños elaboradores. Como bienvenida el restaurantes nos ofreció una copa de Petit Albet Brut Reserva 2015, un Clàssic Penedès de Albet i Noya.

Estos son los vinos que acompañaron nuestras cenas: L’Enriqueta Macabeu 2016 de Oriol Rossell; Gratitud Sauvignon Blanc 2016 y Passió Marcelan 2016 de Còsmic Vinyaters.

Mención especial merecen dos bebidas que nos sorprendieron especialmente, creadas por Iolanda: la cerveza de autor Gala de flores, una cerveza fresca y muy aromática, perfecta para acompañar cualquiera de las propuestas de platos para compartir y entrantes de Iolanda

y el Xampanyet de Saüc (sauco), un capricho, una joya aromática extremadamente delicada que hace este mundo más bonito.

El compromiso total del hotel y del restaurante con los productores locales es otro aspecto que lo hace excepcional.

El magnífico desayuno del hotel, que se ofrece en el restaurante La Calèndula, es una muestra de ello. Del desayuno no hice fotos, tendréis que ir para disfrutarlo en vivo y en directo. Al fin y al cabo, para eso están los paraísos, para disfrutarlos.