Una gran fábula gastronómico-política: fórmula propuesta por la Camarada Alcachofa

Ensalada de alcachofas Montecarlo

    Propuesta presentada por la Camarada Alcachofa

    Mediodía. El tiempo pasa volando. El reloj de pared del vecino desgrana las doce campanadas sin apresuramientos de mal gusto. Una tras otra, cada una a su debido tiempo. No es, pues, uno de esos relojes nerviosos, que se adelantan al tiempo, ni tampoco de los que se retrasan porque, aunque no se atreven a detenerse del todo, se echan alguna que otra cabezadita entre minuto y minuto.

    La Camarada Alcachofa inicia la exposición de su propuesta con voz clara y precisa. Propone una ensalada de alcachofas Montecarlo y enumera uno tras otro los ingredientes que son necesarios para media docena de comensales: dos pepinillos en vinagre, dos manzanas, un manojo de perejil, ocho tomates, seis cucharadas soperas de aceite y 500 gramos de corazones de alcachofas de tarro.

    Añade a continuación que la referida ensalada puede prepararse en unos veinticinco minutos y que sólo se necesita, como utensilio de cocina, un simple rallador de verdura.

    Establece una pausa para comprobar la impresión que están causando sus palabras entre los circunstantes, pero se encuentra con un muro de rostros indescifrables. Es imposible saber qué es lo que piensan sus camaradas.

    Aprieta un poco más las hojas alrededor de su corazón –es una forma de darse ánimos– y continúa diciendo que una vez que se tienen a mano todos los ingredientes, lo primero que debe hacerse es pelar las manzanas, quitarles las semillas y rallarlas y rallar también los pepinillos. Luego debe procederse a lavar, escurrir y trinchar el perejil, partir cuatro tomates, quitarles las semillas, cortarlos en rodajas finas, cortar los otros tomates en rodajas gruesas y escurrir las alcachofas.

    Al llegar a este punto hace otra pausa, esta vez para tomar aliento, y luego precisa que hay que mezclar el aceite y el jugo de las alcachofas con el perejil y un poco de líquido de los pepinillos en vinagre, y mezclar las alcachofas, las tiras de tomate, los pepinillos en vinagre y las manzanas con la salsa.

    Dice, para terminar, que la presentación de la ensalada que ella propone como receta gastronómica nacional es muy simple, ya que basta con amontonar la ensalada en el centro de la fuente y poner a su alrededor las rodajas de tomate.

 

    Objeción 1

    Elevada por el Camarada Laurel

    Critica la escasa representatividad de la ensalada de alcachofas Montecarlo, habida cuenta de la escasa variedad de hortalizas que integra.

 

    Objeción 2

    Elevada por el Camarada Espárrago

    Critica la presencia de pepinillos en vinagre y califica a los referidos pepinillos abominables.

 

    Objeción 3

    Elevada por la Camarada Patata

    Critica también, como el Camarada Laurel, la falta de representatividad de la ensalada propuesta y se duele de que quienes concibieron su receta no la tuviesen a ella en cuenta.

 

    Objeción 4

    Elevada por la Camarada Espinaca

    Critica el apelativo de Montecarlo que se da a la ensalada propuesta y hace referencia a la escasa influencia del Principado de Mónaco (del que Montecarlo es su principal barrio) en el concierto mundial de las naciones.

    Resalta también la circunstancia de que sólo se hable de ese minúsculo principado en la prensa del corazón y expone los riesgos que para el nuevo Estado que se proponen construir supondría que se le identificase desde el principio con un estado-ciudad que merece un tratamiento tan frívolo por parte de la prensa internacional.

 

     Réplica a la objeción 1

    La Camarada Alcachofa reconoce que en la ensalada que propone deja al margen a muchas camaradas de la despensa, pero alega que, salvadas las distancias, sucede lo mismo en cualquier Estado moderno cada vez que se celebran elecciones generales.

    –En muchos comicios legislativos –dice– el porcentaje de ciudadanos que no acuden a las urnas es muy importante, pero eso no significa, ni mucho menos, que esos ciudadanos dejen de estar sujetos a obligaciones y derechos. Continúan ahí, constituyendo la llamada mayoría silenciosa, y los gobernantes que acaben resultado elegidos, tanto si son de derechas como de izquierdas, deberán tenerles muy en cuenta en sus tareas de gobierno. Algo similar podría decirse de todas las hortalizas que no entren en la elaboración de la ensalada de alcachofas Montecarlo.

 

     Réplica a la objeción 2

    La Camarada Alcachofa opina que no hay ninguna razón para tildar de abominables a los pepinillos en vinagre, aunque solo sea por sus propiedades diuréticas y purgantes.

    Por lo que se refiere concretamente al uso del vinagre como condimento o como medio de conservación, la Camarada Alcachofa recuerda que el vinagre tuvo una gran importancia en le Edad Media y que en aquellos tiempos el gremio de los vinagreros guardaba celosamente el secreto de su fabricación.

 

     Réplica a la objeción 3

             La Camarada Alcachofa repite los mismos argumentos utilizados para rebatir la objeción número 1.

 

     Réplica a la objeción 4

    La Camarada Alcachofa se niega a admitir que el apelativo Montecarlo que distingue a la ensalada que ella propone de otras más o menos similares pueda resultar inadecuado o incluso perjudicial para el nuevo Estado que se proponen construir.

    Resalta también que Montecarlo es un hermoso nombre, de innegable musicalidad, recuerda que en el año 1869 se suprimieron allí todos los impuestos directos y recuerda también que en el año 1911 se promulgó en ese minúsculo Estado una Constitución que acabó con el régimen absoluto y garantizó las libertades fundamentales de los monegascos.

    –Lo que realmente importa a la gente de paz –añade luego– son esas cosas y no los kilómetros cuadrados que mida el país o el número de tanques con que cuente su ejército.

    Para terminar, reconoce que en el famoso Casino de Montecarlo se ha arruinado mucha gente, pero comenta que nadie puso una pistola en el pecho a los jugadores para obligarles a jugar a la ruleta.

 

Interpretación libre de la receta de la Camarada Alcachofa

Esta vez he variado pocos ingredientes. He escogido tomates cherry para hacer la ensalada, he sustituido el perejil por cebollino y los pepinillos son agridulces.

He decidido no rayar ni la manzana ni los pepinillos, que he cortado en trozos pequeños (y por supuesto, no he pelado la manzana 🙂

También he variado la vinagreta. No he utilizado los líquidos de las conservas, que he sustituido por el delicioso vinagre de manzana de Badia Vinagres.

¡Que la disfrutéis camaradas!

Una gran fábula gastronómico-política: fórmula propuesta por la Camarada Judía

El 2 de octubre del 2023, cerca de las doce de la noche, entraron en el restaurante Alt Heidelberg de Barcelona Gabino Diego y Javier Tomeo. Antonio me lo hizo notar. Cuando nos íbamos pasamos por su mesa, y disculpándome por molestarles les saludé. Tomeo no daba crédito de que me interesara por él y no por Gabino Diego. Tuvimos una pequeña y divertida conversación y a los dos días cumplió su promesa.

Tomeo es para mi muy especial. He pensado en compartir con vosotros algunos de los fragmentos de La rebelión de los rábanos, una gran fábula gastronómico-política.

Será una excusa perfecta para preparar algunas de sus recetas y compartir estas interpretaciones libres que voy haciendo de las recetas que nos proponen estas osadas hortalizas. Empiezo con la propuesta de la Camarada Judía Verde, pero vendrán más.

 

    Ensalada Transilvania de judías verdes

    Fórmula propuesta por la Camarada Judía

    La camarada Judía Verde empieza diciendo que nadie debe asustarse por el apelativo de la ensalada propuesta, aunque reconoce que el nombre de Transilvania, por sus connotaciones draculescas o vampíricas, puede poner los pelos de punta a más de cuatro.

    –No siempre los nombres tienen algo que ver con lo que tratan de definir o individualizar –dice, con una sonrisa tranquilizadora.

    Y sin entrar en más explicaciones enumera los ingredientes que se necesitan para preparar una ensalada Transilvania para dos personas: media taza de agua, 300 gramos de judías verdes congeladas, 50 gramos de tocino, media taza de pimiento morrón, una cebolla, un cuarto de cucharada de postre de pimienta, un pellizco de polvos de ajo, una cucharada sopera de vinagre.

    –Sólo 230 calorías por persona –puntualiza–. Y su preparación sólo cuenta quince minutos. Dos factores que, a mi juicio, deben tenerse también muy en cuenta.

    Objeción 1

    Presentada por el Camarada Ajo

    El Camarada Ajo no acepta que una ensalada que lleva el siniestro nombre de Transilvania pueda convertirse en el plato emblemático del nuevo Estado.

    –Una ensalada con semejante nombrecito –observa– daría al nuevo estado connotaciones macabras y medievales que considero incompatibles con la política de luz y taquígrafos que en estos tiempos se exige de cualquier país moderno y democrático.

    No olvidéis, además, lo mucho que mis hermanos han luchado a lo largo de los siglos contra los vampiros –añade finalmente.

    Réplica a la objeción 1

    La Camarada Judía rechaza de plano las prevenciones del Allium sativum contra Transilvania y los vampiros y dice que tiene algunas razones para suponer que el Camarada Ajo no es tan enemigo de los vampiros como pretende ser. Recuerda a continuación que todo el mundo sabe que los ajos estimulan la circulación de la sangre, impide la formación de coágulos y protegen a los hombres de accidentes cardiovasculares.

    –Eso significa que Drácula no puede sentir la menor aversión contra vosotros –añade a continuación, volviéndose hacia el Camarada Ajo, que se siente un poco desconcertado–. Algún listillo, pagado seguramente por el malvado conde, hizo correr por toda Transilvania la voz de que los ajos ahuyentan a los vampiros, para que así los campesinos los consumiesen a todas horas del día.

    –¿Y eso por qué? ¿Por qué tomarse tantas molestias? –pregunta el Camarada Ajo, a pesar de que conoce muy bien la respuesta.

    –Muy simple –responde la Camarada Judía Verde–. De ese modo, Drácula y su corte de vampiros se aseguraban de que la sangre de sus víctimas fluyese fácil y suavemente, sin coágulos, como un exquisito manantial de vida.

    –Ésa es una hermosa teoría –murmura el Camarada Tomate.

    Contrarréplica a la objeción 1

    La camarada Judía Verde dice a todos los presentes que no entiende qué interés puede tener el Camarada Ajo en desprestigiar una simple ensalada sólo por el hecho de que algún cocinero imaginativo le diese el nombre de Transilvania.

    –Y lo entiendo aún menos –prosigue– cuando la realidad es que los ajos os habéis pasado la vida sirviendo a los vampiros y facilitando sus abominables prácticas.

    Las hortalizas se sobresaltan, aunque saben que su sangre, que es de color verde, no interesa lo más mínimo al Príncipe de las Tinieblas. Se estremece, sobre todo, el Camarada Apio, la vez la más delicada de las verduras presentes.

    –No, no, no puedo entender el doble juego y la hipocresía de algunos –suspira la Camarada Judía.

 

Interpretación libre de la receta de la Camarada Judía

Como podéis ver, he variado algunos de los ingredientes: 300 gramos de judías verdes frescas y hervidas 10 minutos, 50 gramos de tocino ahumado, media taza de pimiento rojo asado al horno, una cebolla, unos golpes de molinillo de pimienta negra, dos ajos, una cucharada sopera de vinagre de manzana.

Nosotros la tomamos caliente, pero templada seguro que también está muy buena. ¡Que la disfrutéis!

Verano tardío

Calabazas, acuarela de John Singer Sargent.

Para la medicina tradicional china el verano tardío es una estación formada por el final de agosto, septiembre y octubre.

Hoy Margarita, en su blog, nos habla de los alimentos más adecuados para esta estación y la forma en que deben consumirse.

Yo, con este menú que he preparado, os ofrezco una forma más de disfrutar de esta estación maravillosa.

Ensalada templada de garbanzos, calabaza y feta

Ingredientes (para 4 comensales):

800 g de calabaza cortada en dados de 1cm, 1 cucharada de AOVE, 2 granos de ajo pelados y picados, 800 g de garbanzos hervidos, 200 g de queso feta desmigado, 40 g de hojas de coriandro fresco, 65 g de pipas de calabaza tostadas

Para la vinagreta de pimientos rojos asados: 4 pimientos rojos asados, 2 cucharadas de vinagre de arroz, 2 cucharadas de zumo de lima, 1 cucharada de AOVE, sal, pimienta recién molida

Preparación

1 Precalentar el horno a 200ºC.

2 Mezclar la calabaza, el aceite y el ajo en un recipiente apto para el horno. Cocinar 30 minutos sin cubrir, mezclando bien de vez en cuando.

3 Mientras, preparar la vinagreta. Pelar los pimientos asados y picarlos muy pequeños. Mezclar con el resto de ingredientes en un cuenco.

4 En una ensaladera mezclar la calabaza, la vinagreta y los ingredientes restantes.

Mis tuneos

He sustituido la lima por limón, pero solo porque no encontré limas.

 

Pan de maíz

Ingredientes (para 12 comensales):

750 g de maíz, 180 ml de leche fermentada, 2 huevos ligeramente batidos, 50 g de mantequilla fundida, 150 g de harina con levadura incorporada, 170 g de harina de maíz, media cucharadita de café de sal, 60g de gruyer gruesamente rallado, 15 g de perejil picado fino

Preparación

1 Precalentar el horno a 200ºC.

2 Untar con aceite un molde de 22 cm de diámetro. Mezclar 2/3 de los granos de maíz con 2 cucharadas soperas de leche fermentada. Juntar el resto de maíz, de leche fermentada, los huevos y la mantequilla.

3 Tamizar las harinas sobre un cuenco. Añadir la sal, el queso y el perejil. Incorporar la preparación anterior (1). Mezclar bien. Verter en el molde y hornear 50 minutos. Transcurrido este tiempo, sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla, como mínimo 10 minutos, antes de desmoldar.

Mis tuneos

He sustituido la leche fermentada por yogur, la mantequilla por AOVE y el gruyer por un queso de oveja curado.

 

¿Pueden embotellarse los colores, aromas y sabores del verano tardío? ¡Sí! Albert Costa lo ha hecho con La Joaquina, el vino ideal para acompañar esta explosión de colores, aromas y sabores y disfrutar plenamente de esta estación maravillosa.

Todo en este vino nos evoca el verano tardío. La vista se llena del color del trigo dorado por el sol, su frescor anuncia un cambio de estación, y su madurez nos evoca otro verano que llega a su fin. Este es un vino para saborear sin prisas en la compañía deseada.

En la página web de la bodega podéis encontrar más información sobre este bonito homenaje que Albert ha hecho a las mujeres de Porrera: El proyecto de las mujeres. Un proyecto precioso con tres vinos solidarios.

No puedo dejar pasar la oportunidad de presentaros a Albert y a Joaquina (la foto la he tomado prestada de su cuenta de Facebook).

La Joaquina está elaborado con Escanyavella, una variedad antigua del Priorat que algunos enólogos han recuperado. La uva se prensa y el mosto se pasa a una jarra de 500 l, con el interior cubierto de cera, donde fermenta y se cría durante 3 meses.

Como siempre, os dejo con el libro que me ha inspirado estas delicias.

Por cierto, que con el pan que sobró tuvimos una cena de rechupete. Tostamos el pan y lo acompañamos de un guacamole casero y con una copa de Parxet Cuvée 21 Ecológico 2016

Otras colaboraciones con Marga:

Colores de invierno

Fantasía hindú

Primavera en crudo

Verano, rojo, sandía

Viaje a Tailandia con Birrabox

El 9 de octubre tuve un nuevo seguidor en Twitter, Birrabox. Le di la bienvenida, cotilleé por su web y, ¡me encantó! Así que decidí presentarlos personalmente.

Birrabox es una tienda online de cervezas que además hace una selección mensual de cervezas, a un precio más que razonable. Enseguida se pusieron en contacto conmigo y me ofrecieron la posibilidad de probar su selección del mes de octubre. Como podéis imaginar, dije que sí. Me encantó la propuesta de probar tres cervezas diferentes; cada una sería un viaje a algún lugar exótico, la excusa perfecta para planear menús y trabajar los maridajes con cervezas. A los pocos días, recibí su selección.

Las tres propuestas me parecieron muy interesantes, pero me conquistó la idea de una cena tailandesa, así que decidí empezar por Singha, una cerveza tailandesa tipo lager que elabora Boon Rawd Brewery.

Mi viaje gastronómico, como casi siempre, empezó entre las páginas de un libro. Esta vez fue El libro esencial de la cocina asiática, de la editorial Könemann.

Este es el menú que escogí para Singha:

  • Ensalada de pepino con cacahuetes y guindilla
  • Pastelitos de pescado al estilo tailandés

¡Seguro que os va a encantar! ¿Quién se anima a una noche exótica, llena de aromas delicados y sabores sorprendentes?

Ensalada de pepino con cacahuetes y guindilla

Ingredientes

Para 4-6 personas

  • 3 pepinos
  • 2 cucharadas de vinagre blanco
  • 2 cucharaditas de azúcar
  • 1-2 cucharadas de salsa de guindillas
  • ½ cebolla roja piada
  • ½ taza (15 g) de hojas de cilantro fresco
  • 1 taza (160 g) de cacahuetes tostados
  • 2 cucharadas de ajo frito
  • ½ cucharadita de guindilla picada
  • 1 cucharada de salsa de pescado

Preparación

Pelar los pepinos y cortar por la mitad, a lo largo. Despepitarlos y cortarlos en rodajas finas.

Mezclar en un cuenco pequeño el vinagre y el azúcar, y remover hasta que el azúcar se haya disuelto. Trasladarlo a un cuenco grande y mezclar con el pepino, la salsa de guindillas, la cebolla y el cilantro. Dejarlo en adobo 45 minutos.

Pasado este tiempo, freír el ajo y escurrir muy bien.

Justo antes de servir, agregar los cacahuetes, el ajo, la guindilla y la salsa de pescado. Mezclar con delicadeza y servir.

Pastelitos de pescado al estilo tailandés

Ingredientes

Para 4-6 personas

  • 450 g de filetes de pescado blanco
  • 3 cucharadas de fécula de maíz o de harina de arroz
  • 1 cucharada de salsa de pescado
  • 1 huevo batido
  • ½ taza (15 g) de hojas de cilantro fresco
  • 3 cucharaditas de curry rojo fresco o precocinado
  • 1-2 cucharaditas de guindilla roja picada
  • 100 g de judías verdes cortadas finas
  • 2 cebolletas picadas finas
  • ½ taza (125 ml) de aceite
  • salsa tailandesa (ver receta más abajo)

Preparación

Triturar o picar con el cuchillo el pescado hasta que quede fino. Agregar la fécula de maíz, la salsa de pescado, el huevo, el cilantro, la pasta de curry y la guindilla y mezclar muy bien.

Trasladar la mezcla a un cuenco grande, añadir las judías y la cebolleta y mezclar bien. Hacer pastelillos planos.

Calentar a fuego medio el aceite. Freír los pastelillos de 4 en 4 hasta que adquieran un tono dorado oscuro por ambos lados. Escurrir sobre papel de cocina y servir inmediatamente.

Servir junto con la salsa tailandesa.

 

Si lo prefieres, puedes hacerlos a la plancha. Puedes preparar los pastelitos con antelación y guardarlos, cubiertos con film, no más de 4 horas en la nevera.

 

Salsa tailandesa

En una cacerola pequeña mezclar ½ taza (125 g) de azúcar, ½ taza (125 ml) de agua, ¼ taza (60 ml) de vinagre blanco, 1 cucharada de salsa de pescado y 1 guindilla pequeña roja picada. Llevar a ebullición y hervir, a fuego lento, sin tapar, 5 minutos, hasta que espese ligeramente.

Retirar del fuego y dejar enfriar un poco antes de mezclar con ¼ pepino picado pequeño y fino, ¼ zanahoria picada pequeña y fina y 1 cucharada de cacahuetes tostados gruesamente picados.

Ya sabéis, si os ha gustado la propuesta del mes de octubre, seguro que os gustarán las que tienen que venir. Es una buena forma de dejarse aconsejar y de probar cervezas de todo el mundo. Daros un paseo por Birrabox y ya me contaréis.

Os anuncio que aún tengo pendientes dos viajes gastronómicos más, uno por Alemania, con Dinkelacker Privat, y otro por Grecia, con Fix Dark. Pronto llegarán estos maridajes, mientras, disfrutad de buenas compañías, mesas y cervezas.

Juego de bloguer@s 2.0: con dos manojos de remolacha

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El sábado 13 de junio fui al Mercat de la Terra de Barcelona, organizado por Slow Food Barcelona. Compré delicias, entre ellas, estos dos manojos de remolacha.

Y aprendí algo que aún hoy me tiene maravillada: las hojas de la remolacha se cocinan como las acelgas. Seguro que a más de un@ no os descubro nada nuevo, pero cada uno aprende las cosas cuando las aprende, y yo acabo de descubrir una verdura realmente deliciosa.

Dos manojos de remolacha dan para mucho. Dan, por ejemplo, para preparar estas cuatro recetas.

Hojas de remolacha salteadas con pasas y piñones

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Ingredientes (para 2 personas): las hojas de dos manojos de remolacha, pasas (al gusto), piñones (al gusto), 2 dientes de ajo, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta negra recién molida

¡Manos a la obra!

Las hojas de remolacha. Lavar bien, separar las pencas de las hojas. Cortar las pencas a trocitos y las hojas a tiras. Poner agua a hervir, cuando rompa a hervir, salar y añadir las pencas. A los 5 minutos añadir las hojas y, pasados 5 minutos más, escurrirlas y reservar.

El salteado. Saltear a fuego suave en aceite de oliva los ajos cortados en láminas, las pasas y los piñones.

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Cuando estén doraditos añadir las hojas y las pencas de remolacha y saltear todo junto 5 minutos más. Rectificar de sal y espolvorear con la pimienta.

Algunas variaciones

1. Puedes añadir 4-6 filetes de anchoas. La salsa quedará más sabrosa. Añádelos justo al final y remueve hasta que se deshagan.

2. Puedes añadir jamón serrano o bacón cortado a tiritas. Añádelo cuando estés salteando las pasas y los piñones.

En futuras ocasiones…

Yo nunca hiervo las espinacas y las acelgas. Las salteo a fuego muy suave y tapadas hasta que pierden todo el agua y quedan tiernas, cocidas en su propio jugo. Vi las hojas de remolacha muy fuertes, y no me atreví a hacerlo así, pero después de ver lo tiernas que quedaron, la próxima vez no las hiervo.

Crema de remolacha y manzana

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Ingredientes (para 1 litro): 3 remolachas medianas, 2 cebolletas, 1 manzana, aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta negra recién molida

¡Manos a la obra!

Forrar una bandeja honda para el horno con papel de plata. Debe ser un trozo suficientemente grande para poder cerrarlo luego con todos los ingredientes dentro. Colocar sobre el papel de plata las remolachas enteras y lavadas y las cebolletas cortadas por la mitad y limpias. Rociar con un chorrito de aceite y cerrar el paquete.

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Hornear a 180 ºC durante una hora, o hasta que la remolacha esté tierna (cuidado al abrir el paquete para comprobar el punto de la remolacha, puedes quemarte con el vapor).

Cuando la remolacha esté tierna, sacarla del horno y dejar enfriar. Conservar el jugo de la cocción.

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A continuación pelar la remolacha y cortarla a trozos. En el robot de cocina triturar la remolacha, la cebolleta y la manzana cortada a trozos. Salpimentar y añadir el jugo de la cocción. Servir muy fresquita. Yo la acompañé con manzana y nueces. El queso fresco también le sienta muy bien.

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Ensalada de remolacha cruda

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Ingredientes (para 2 personas): 2 remolachas pequeñas

para el aliño: 1 cucharada de mostaza de Dijon, 1 cucharada de vinagre balsámico, 2-3 cucharadas aceite de oliva virgen extra, 1 cucharada de cebollino picado, sal y pimienta negra recién molida

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¡Manos a la obra!

Preparar la salsa disolviendo primero la sal en el vinagre. Añadir después la mostaza y el aceite y batir hasta obtener una mezcla homogénea y un poco espesa.

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Pelar las remolachas y rallarlas con el rallador de agujero grande. Pasarla a un cuenco y mezclarla muy bien con la salsa. Pasarla al plato de servicio y espolvorear con el cebollino.

Variante

Combinar la remolacha con zanahoria cruda, también rallada.

Remolacha con naranja

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Ingredientes (para 2 personas): 1 remolachas mediana cocida (yo la cocí al horno) y 1 naranja

para el aliño: el zumo de ½ naranja, 3 cucharaditas de agua de azahar, 1 cucharadita de harissa½ cucharadita de comino molido, ½ cucharadita de canela en polvo, 1 cucharada de azúcar de caña, 1 cucharada de cebollino picado y sal

¡Manos a la obra!

Pelar las remolachas y cortarlas en daditos. Pelar la naranja hasta dejarla en carne viva y cortar la pulpa en daditos eliminando en lo posible la membrana que envuelve los gajos (Preparar una naranja). Juntar la remolacha y la naranja en un cuenco.

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Mezclar en otro cuenco todos los ingredientes del aliño y verter sobre la remolacha y la naranja. Mezclar muy bien y rectificar de sal. En el momento de servir espolvorear con el cebollino (la receta original es con perejil).

La crema y las dos ensaladas son platos muy refrescantes y sorprendentes. ¡Espero que os animéis a hacerlos!

Est@s son mis compañer@s de juerga cocinera en esta edición remolachera del Juego de bloguer@s 2.0:

Carlota: https://articuina.wordpress.com

Fran: https://cocinaryacomer.wordpress.com/

Carmen: https://croqueteandoo.wordpress.com/

Mònica: http://dulcedelimon.com

Inma: http://entre3fogones.com/

Ana: https://entreobleasyaloloco.wordpress.com/

Bela: http://facilconbela.blogspot.com.es/

Josu: http://gordonauta.com/

Silvia: http://kuinetes.com/

Leila: http://lanuevacocinadeleila.blogspot.com.es

Ligia: https://losdulcesdeligia.wordpress.com/

Ester: https://losmundosdepiru.wordpress.com/

Antxon: http://musloypechuga.com

Noelia: https://noestevezblog.wordpress.com/

Maribel: https://picoteandoideas.wordpress.com/

Sara: http://www.recetasandco.com/

Neus: https://rorosacabolas.wordpress.com/

Nadia: https://siempresingluten.wordpress.com/

Susanna: http://trumpi.blogspot.com.es/

Kai: http://tuppersmoment.com/

Juego de bloguer@s 2.0: Kétchup de fresones y tomate con boquerones

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Os presento al dueto femenino protagonista de esta receta:

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No es novedad que os hable ni de Carme Ruscalleda, ni de Paula Coll, el vinagre de Jerez PX en rama de Oleum Flumen. Pero es que estas mujeres inspiran.

Voy a ser fiel en la redacción (no lo he sido del todo en la práctica) a la receta de Carme Ruscalleda. Y es por eso que no puedo dejar de incluir la introducción que hace a esta maravillosa receta, que seguro será muy útil a los que tenéis peques en casa:

“Este es un plato para que participen los niños de casa, es muy divertido porque nada más empezar arranca pintando el plato. Después hay que repartir todos los productos con ingenio buscando la belleza. De esta forma los pequeños aprenden a manipular alimentos y a amar el valor de los colores de la comida, de los contrastes y, sobre todo, de los sabores”.

Donde pone pequeños, yo pongo cualquiera 🙂 Y a este aprendizaje sensorial, que no tiene fin, se suma que he aprendido dos cosas nuevas: la primera a confitar tomate y la segunda que con el arroz salvaje pueden hacerse nada menos que palomitas (una delicia).

Kétchup de fresones y tomate con anchoas

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Ingredientes (para 4 personas):

  • 8 anchoas saladas (o 16 filetes con aceite)
  • 20 gr de arroz salvaje
  • aceite de oliva virgen extra
  • 4 ramilletes de berros
  • sal
  • pimienta
  • vinagre de vino
  • 8 tomates cherry
  • 16 fresones maduros
  • 1 cebolla tierna

Para la salsa kétchup:

  • 25 ml de vinagre de vino
  • 25 gr de azúcar
  • 100 gr de fresones maduros
  • 50 gr de tomate confitado
  • sal
  • pimienta

Para la vinagreta:

  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 10 ml de vinagre de vino
  • 1 punta de mostaza en grano
  • sal
  • pimienta

 

¡Manos a la obra!

Preparación y cocción

Las anchoas. Si se han comprado anchoas saladas, abrirlas, limpiarlas y desalarlas 5 minutos en agua. Secar muy bien, cubrirlas de aceite y condimentar con un poco de pimienta. Si las habéis comprado en aceite, ya están listas.

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La salsa kétchup. Cocer todos los ingredientes a fuego lento durante 10 minutos. Triturarlos y colarlos. Reservar en la nevera.

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La vinagreta. Mezclar los ingredientes, afinar de sal y pimienta y reservar.

Las palomitas. Tirar el arroz salvaje en una sartén pequeña, con el aceite bien caliente: los granos se abrirán tal y como sucede con el maíz. Retirar el arroz, secar sobre papel de cocina, espolvorearlo con sal y reservarlo en un tarro hermético.

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La cebolla tierna. Picarla en dados pequeños y dejarla en remojo con un chorrito de vinagre y un pellizco de sal 15 minutos.

Finalización y presentación

Distribuir el kétchup por los platos con la ayuda de un pincel (reservar dos cucharadas).

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Mezclar dos cucharadas de vinagreta con dos de kétchup. Con la mezcla obtenida, aliñar, en un cuenco, los fresones, los tomates partidos a cuartos y la cebolla tierna bien escurrida y repartirlo todo sobre la salsa pincelada en el plato.

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Añadir montoncitos del arroz frito, las hojas de berro aliñadas con la vinagreta y los filetes de anchoas.

Bon profit!

Mis tuneos

1. No colé el kétchup.

2. Decidí introducir unos boquerones en vinagre en la receta, así que hice mitad de anchoas y mitad de boquerones. Mariné los boquerones con el Vinagre de vino de Vermout de Castell de Gardeny, de los que ya sabéis que soy muy fan. Quedaron deliciosos.

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3. Aprendí a confitar tomate en casa, mezclando la información que leí en varias recetas. Es muy sencillo y el resultado increíblemente sabroso.

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Pelar los tomates y cubrirlos con azúcar (1 tomate / 1 cucharada y ½ de azúcar de panela) y un clavo o dos. Tapar y dejar macerar un mínimo de 5 horas. Poner todos los ingredientes en una cazuela y cocinar a fuego lento unos 30 minutos. Retirar el clavo antes de añadirlos a los fresones para preparar el kétchup (o dejarlo).

Estos son mis compañer@s de juerga cocinera en esta edición fresera del Juego de bloguer@s 2.0:

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