Mil flores para una noche de verano

 

En febrero, en Volver a París, os anunciaba el nacimiento de una bodega en Montsant, el Celler Bell Cross. Ahora nos sorprenden con dos vinos más, vinos frescos y sabrosos, perfectos para el verano.

Debido a la actual situación, decidieron presentarlos en una cata virtual. ¡Ha sido mi primera cata virtual! El 25 de mayo llegaron los vinos a casa,

y el 26 de mayo disfruté especialmente de esta presentación online, ya que fue también la oportunidad de reencontrarme con compañer@s habituales de cata.

Gracias Celler Bell Cross y PCats Comunicació por este momento tan especial de descubrimientos y reencuentros.

A vosotr@s no sé, pero a mi el verano me inspira mucho. En cuanto probé los vinos supe a qué libro iba a acudir para confeccionar dos cenas de verano ligeras y deliciosas, repletas de color, frescor y sabor, como los vinos que acababa de probar.

Hoy comparto con vosotr@s la receta que escogí para La Figaflor 2019, un vino joven 100% Garnatxa blanca. Cosechada a mano y procedente de una viña con baja producción, esta garnacha macera en contacto con sus pieles 12 horas y permanece con sus lías 4 meses en tanques de acero inoxidable. El resultado es un vino blanco de gran intensidad aromática, fresco, untuoso y con muy buena estructura en boca, que permite jugar con una gran variedad de ingredientes a la hora de pensar en un plato para él. Rico en matices aromáticos y con un juego en boca de la acidez y la salinidad, divertido y complejo, con delicadas y persistentes notas de amargor y un ligero dulzor, es un vino ideal para jugar con salsas ligeras pero complejas. Y cuando leí la receta de filetes de atún con patatas y salsa de miel supe inmediatamente que era ideal para La Figaflor.

Si sois amantes del atún, esta receta os va a encantar. ¡Ojo, que engancha! Comparto la receta tal cual sale en el libro. Luego ya os cuento mis tuneos.

 

Filetes de atún con patatas y salsa de miel

Tagliata di tonno con patatine e salsa al miele

Ingredientes (para 6 personas): 6 filetes de atún de 200 g cada uno, 3-4 hojas de limón mirto, 1 diente de ajo laminado, 6 cucharadas de aceite de oliva (y un poco más para rociar), 24 patatas nuevas, sal y pimienta.

Para la salsa: 200 ml de vinagre de vino blanco, 4-5 cucharadas de miel mil flores, 4 tomates pelados (despepitados y en dados), 1 cucharada de perejil picado, 1 cucharada de cebollino picado, aceite de oliva (para rociar), 2 cucharadas de piñones tostados, sal y pimienta.

 

En primer lugar, prepare la salsa. Lleve el vinagre a ebullición en un cazo y déjelo reducir en una cuarta parte. Incorpore 4 cucharadas de la miel, pruébelo y, si fuera necesario, añada un poco más. Aparte el cazo del fuego y deje enfriar la reducción. Ponga el tomate en un bol, sazónelo con una pizca de sal y otra de pimienta y añada el perejil y el cebollino. Riéguelo con la reducción fría e incorpore el aceite y los piñones. Rectifique la sazón y deje reposar la salsa.

Precaliente el horno a 200ºC. Salpimiente los filetes de atún y póngalos en una fuente llana. Añada las hojas de limón mirto y el ajo, rocíelos con aceite y déjelos marinar 10 minutos.

Caliente 3 cucharadas de aceite en una cazuela baja y fría el atún 2 minutos por cada lado, o hasta que esté sellado. Páselo a una fuente refractaria y áselo 10 minutos en el horno. Sáquelo y déjelo reposar unos 10 minutos en un lugar cálido.

Mientras tanto, sancoche las patatas en agua hirviendo con sal 10 minutos y escúrralas. Caliente el aceite restante en una sartén, eche las patatas y rehóguelas a fuego lento, sacudiéndolas, de 10 a 15 minutos, hasta que estén tiernas.

Pase los filetes de atún a una fuente, rodéelos con las patatas y cúbralo todo con la salsa de miel.

Mis tuneos y un olvido

– Escogí para la salsa el vinagre de manzana ecológico de Badia Vinagres. Había probado el vino y tenía claro que le iba a venir de maravilla.

– Como no tenía patatas pequeñas, sancoché las patatas 15 minutos y luego las partí en trozos medianos, para asegurarme su cocción al saltearlas. Las patatas estaban maravillosas 😉

– Como no tenía hojas de limón mirto, mariné el atún con corteza de limón rallada.

– Olvidé tostar los piñones, como puede verse en las fotos 🙂

Tiempos de guisos y libros

Han pasado cinco años desde que hice Un menú para Maite. Si hay algo que las redes sociales hacen posible es establecer afinidades electivas con personas que no tendrías la oportunidad de conocer, y Maite es una de ellas.

En estos días un poco excepcionales de pandemia y encierro, las redes pueden ser una pesadilla, pero también una oportunidad para disfrutar y aprender, y los viajes que nos propone Maite en Grand Tour, su blog, son siempre una oportunidad para ello. Entrad en su mundo, leed y disfrutad.

Ayer, para cenar, volví ha preparar uno de los platos de pescado que más me gusta, un suquet.

Recetas de suquet hay muchas, pero mi preferida (y la que siempre hago) es la que llamo al modo del poeta Narcís Comadira. Una receta sencilla, rápida y sabrosa, que tenía muchas ganas de compartir con vosotr@s, y la petición de Maite ha hecho que me decida de una vez ha hacerlo.

Cocinar y leer son dos de mis pasiones. Narcís Comadira es para mi muy especial, como lo es su libro Fórmules magistrals, un dietario gastronómico con sabrosas recetas y bonitos (a mi me encantan) dibujos del poeta.

“De suquets n’hi ha de moltes menes, tantes com pobles, peixos i —m’atreviria a dir— cuiners. Tothom fa el peix amb suc a la seva manera i cal dir d’entrada que totes són bones mentre es respectin quatre condicions fonamentals: que l’oli sigui bo, que l’aigua sigui escassa, que el foc sigui viu i que el peix sigui fresc. Res més.”

Así de simple y maravilloso. Toda una invitación a disfrutar de los sabores sin disfraz, de un suquet en el que la calidad de los ingredientes y la mínima intervención en su preparación anuncian delicias para los amantes del pescado.

“Jo avui els proposo un suquet de rascassa perquè, a part de ser molt bo, és el primer que vaig menjar, quan tenia nou o deu anys, fet per en Pau, un pescador de Roses, cuinat sobre la sorra de Cala Jóncols, quan tot allò era encara un paradís terrenal.”

La receta es maravillosa, pero yo la he simplificado aún más, porque ya que no voy a poder disfrutar de un suquet a pie de playa, también he prescindido de cocinarlo con las cabezas al fondo de la cazuela y con las patatas sobre ellas, como nos cuenta el poeta. Normalmente (no es el caso de las fotos que veréis), en vez de eso, con las cabezas hago un fumet con el que regar la preparación.

La rascassa es un pescado de roca delicioso, como todos los pescados de roca, pero la receta sirve para cualquier pescado. Solo tendremos que adaptar el tiempo de cocción del pescado en función de su consistencia. Ni que decir tiene que es más que recomendable cocinarlo siempre con la espina.

Suquet al modo del poeta

Ingredientes: unos cuantos ajos, pimiento verde, pescado, fumet (poco), patatas, aceite de oliva virgen extra y sal.

Freír los ajos enteros y con piel, a fuego vivo, en un buen chorro de aceite. Cuando estén dorados añadir el pimiento verde cortado pequeño, remover y enseguida incorporar las patatas peladas y cascadas no muy grandes, dorarlas un minuto y regar con el fumet hecho con las cabezas del pescado (recordad, el mínimo necesario; es preferible que a media cocción giréis las patatas para que se hagan bien por todos los lados, aunque confieso que a mi me gusta caldoso, para chafar las patatas y… mmmmm :-).

Mientras se cuecen las patatas (tardarán de 8 a 10 minutos, dependiendo del tamaño), preparar un allioli cortado (sin ligar) con un ajo y aceite, que le dará el gran toque final.

Añadir al guiso el pescado cortado a trozos cuando le falten 5 minutos a las patatas, y cocinar 6 minutos más. Yo dejo el pescado sobre las patatas, sin mezclar, así se hace casi al vapor y queda en su punto, y le doy la vuelta a los 3 minutos.

Cuando esté listo, regar con el alioli, mezclar bien removiendo la cazuela con cuidado y servir.

Los tiempos de cocción de las patatas y el pescado dependerán del tamaño de los trozos y del tipo de patata y pescado que hayáis escogido. Si queréis el guiso con un sabor más suave, prescindid del allioli final, aunque el toque es realmente chulo.

Leer siempre es viajar, y hacerlo de la mano de Narcís Comadira es hermoso. Dies de França y Camins d’Itàlia son dos libros con los que he disfrutado mucho. Estos días voy a volver a su poesía.

Salud, buena mesa y buenas lecturas 😉

“Fondue” a la vietnamita

Les demoiselles de Saigon, de Didier Laurent Guillermin.

“Quien no ha vivido en Saigón antes de la revolución no sabe lo que era Asia, dijo madame Rony, que se presentó a sí misma como viuda de un sargento francés muerto de no sabía qué el año anterior. Carvalho no la quiso sacar de su error y pasó por francés tratando de conseguir aceptables niveles de pronunciación. La fondue vietnamita consistía en un equivalente a la fondue bourgougnonne, pero en vez de freír la carne en el aceite, se cocían pedacitos de pollo, cerdo, gamba y calamar en un caldo suave al que también se arrojaban spaghetti de arroz y col. Cada pedacito de carne o pescado se sazonaba con poderosas salsas picantes y finalmente se comía el caldo con coles y spaghetti con la ayuda de una cucharilla. Podía haber sido un plato alegre y sugerentes si el local hubiera estado más iluminado, si las chicas no hubieran lanzado grititos de expectación ante las hazañas del gomoso protagonista de la serie televisiva, si la escudilla eléctrica donde hervía el caldo no hubiera sido de aluminio mate, si la monja no se hubiera pasado toda la cena lanzando carcajadas, sin duda motivadas por chistes verdes y teleológicos, y si las porciones de vianda hubieran sido más generosas y menos el agua que ayudaba a conformar el océano del caldo. Otro factor que estropeó la cena fue que cuando Carvalho sorbía los spaghetti chinos, vio su mesa rodeada de cuatro nativos disfrazados de mafiosos italianos.

– Venga con nosotros.

– No he terminado de cenar.

Uno de los hombres desenchufó el cable que conectaba la escudilla de aluminio a la red eléctrica. La cena había terminado. Carvalho recorrió el local con la mirada en busca del efecto que había provocado la irrupción de los matones en los demás pobladores del local. Habían bajado la voz y el volumen de la tele, pero era evidente que se desentendían de loa que pudiera ocurrirle al extranjero solitario.

– ¿Los envía Charoen?

Le cogieron por los hombros y le señalaron la distancia más corta hasta la puerta de la calle. Carvalho sacó un montón de billetes arrugados del bolsillo y trató de avanzar en dirección a la patrona para pagar la cena, pero le detuvieron, le quitaron el dinero de la mano y uno de los matones separó sesenta baths que dejó sobre la mesa. La cena estaba pagada. Le devolvieron el dinero y le empujaron hacia la puerta.

– Como sigan con estos modales se van a quedar sin turistas.”

Manuel Vázquez Montalbán, fragmento de Los pájaros de Bangkok

 

Fondue a la vietnamita

Os dejo la receta de esta fondue, ideal para una comida o cena sin prisas, con amig@s curios@s que no tengan miedo a las largas conversaciones, que es precisamente a lo que invita la fondue. Tras lo leído, ya sabéis, evitad las malas compañías, la mala iluminación y, sobre todo, a los mafiosos de cualquier nacionalidad 😉

 

Ingredientes

200 g de pollo cortado en tiritas; 200 g de carne de ternera en tiritas; 200 g de calamares en tiritas; 200 g de gambas pequeñas peladas; 200 g de filetes de pescado blanco cortado en tiritas; 250 g de espaguetis muy finos de harina de arroz; 1 col troceada; salsa de ostras; salsa de soja; caldo de ave y vegetales.

 

Preparación

Sobre el fogoncillo de la fondue, colocar el recipiente lleno caldo hirviendo.

Cada comensal dispondrá de un plato con las viandas troceadas y de los salseros.

Ir pinchando las viandas y cocerlas, al gusto, en el caldo. Luego, untarlas en la salsa elegida y comerlas, hasta agotar las existencias.

Finalmente verter en el caldo la col, cortada muy menuda y los espaguetis.

Servir en cuencos como plato final y sazonar con la salsa elegida.

Algunos consejos

1. A mi me gusta prepararla con lenguado cortado en tiritas y rape cortado en dados.

2. Las mermeladas y salsas agridulces también son una buena opción para acompañar esta fondue. Cuantas más salsas incluyas, más sorprendente resultará, y más apetecible. Es muy divertido experimentar y descubrir nuevos sabores y combinaciones. Seguro que much@s de tus invitad@s nunca ha probado estas viandas con mermeladas.

 

Este año hemos preparado la fondue en casa dos veces, para amig@s muy especiales. Para acompañar la fondue preparé berenjenas y tirabeques agridulces en salsa de ajo.

Unos lichis frescos con zumo de mandarina y menta fresca son un final perfecto para este festín.

Estos son los vinos con los que la hemos acompañado. Sin duda, la cerveza, también es una muy buena opción.

Esta receta, y muchas más, las encontraréis en este libro.

Capricis para una noche de verano

 

En la última entrada del blog os hablé de una visita muy especial a Vilarnau.

Vilarnau ha iniciado una nueva línea de vinos que tiene como protagonista la variedad Xarel·lo, autóctona del Penedès, una variedad que a mi me chifla. Els Capricis de Vilarnau (Los Caprichos de Vilarnau) está formado por un maravilloso trio:

Els Capricis Xarel·loEls Capricis Xarel·lo CastanyerCava Els Capricis Xarel.lo Castanyer.

Tuve la fortuna de llevarme a casa Els Capricis Xarel·lo Castanyer (D.O. Penedès), un vino fermentado y criado seis meses en barricas nuevas de castaño. Els Capricis es un vino muy especial, untuoso y fresco, que acompañará de maravilla cualquier comida o cena de verano.

Yo os propongo disfrutarlo con unos rollitos de col y pescado.

Rollitos de col y pescado

Ingredientes

para 4 comensales

  • una col rizada de unos 800 g
  • 1 cucharadita de sal
  • 4 filetes de merluza o rape de 200 g cada uno
  • 2 cucharadas de crema de queso
  • 2 huevos
  • 2 cucharadas de crema de leche
  • ½ cucharadita de pimienta blanca recién molida
  • 2 cucharadas de mostaza
  • ½ cucharadita de albahaca seca
  • 2 cucharadas de aceite de sésamo
  • 1,2 dl de vino blanco
  • 1,2 dl de caldo de verduras caliente
  • jamón serrano cortado a daditos
  • el zumo de ½ limón

Preparar la col

Limpiar la col y blanquearla en agua hirviendo de 8 a 10 minutos. Como yo hice rollitos para dos personas, separé las hojas primero y las blanqueé 5 minutos.

Preparar la farsa

Lavar los filetes de pescado, secarlos y picar la carne hasta dejarlo muy picado.

Añadirle el zumo de limón, la crema de queso, la crema de leche, los huevos, 1 cucharada de mostaza, la albahaca, salpimentar y mezclar muy bien.

Los rollitos

Eliminar el nervio centrar de las hojas, con cuidado. Poner de 3 a 4 hojas, una sobre otra, y cubrirlas con el relleno de pescado.

Doblar las hojas por los lados y enrollarlas sobre sí mismas. Si lo crees necesario, atarlas con bramante.

Freír los rollitos, uniformemente, en una cucharada de aceite.

Mezclar la mostaza restante con el vino y verter sobre los rollitos. Taparlos y dejarlos cocer 30 minutos a fuego lento.

El acompañamiento

Picar el resto de la col y rehogar junto con el jamón en el aceite restante. Cocinar luego con el caldo de verduras 15 minutos más. Salpimentar.

Acompañar los rollitos con la col rehogada y, por supuesto, con Els capricis Xarel·lo Castanyer 😉

Viaje a Tailandia con Birrabox

El 9 de octubre tuve un nuevo seguidor en Twitter, Birrabox. Le di la bienvenida, cotilleé por su web y, ¡me encantó! Así que decidí presentarlos personalmente.

Birrabox es una tienda online de cervezas que además hace una selección mensual de cervezas, a un precio más que razonable. Enseguida se pusieron en contacto conmigo y me ofrecieron la posibilidad de probar su selección del mes de octubre. Como podéis imaginar, dije que sí. Me encantó la propuesta de probar tres cervezas diferentes; cada una sería un viaje a algún lugar exótico, la excusa perfecta para planear menús y trabajar los maridajes con cervezas. A los pocos días, recibí su selección.

Las tres propuestas me parecieron muy interesantes, pero me conquistó la idea de una cena tailandesa, así que decidí empezar por Singha, una cerveza tailandesa tipo lager que elabora Boon Rawd Brewery.

Mi viaje gastronómico, como casi siempre, empezó entre las páginas de un libro. Esta vez fue El libro esencial de la cocina asiática, de la editorial Könemann.

Este es el menú que escogí para Singha:

  • Ensalada de pepino con cacahuetes y guindilla
  • Pastelitos de pescado al estilo tailandés

¡Seguro que os va a encantar! ¿Quién se anima a una noche exótica, llena de aromas delicados y sabores sorprendentes?

Ensalada de pepino con cacahuetes y guindilla

Ingredientes

Para 4-6 personas

  • 3 pepinos
  • 2 cucharadas de vinagre blanco
  • 2 cucharaditas de azúcar
  • 1-2 cucharadas de salsa de guindillas
  • ½ cebolla roja piada
  • ½ taza (15 g) de hojas de cilantro fresco
  • 1 taza (160 g) de cacahuetes tostados
  • 2 cucharadas de ajo frito
  • ½ cucharadita de guindilla picada
  • 1 cucharada de salsa de pescado

Preparación

Pelar los pepinos y cortar por la mitad, a lo largo. Despepitarlos y cortarlos en rodajas finas.

Mezclar en un cuenco pequeño el vinagre y el azúcar, y remover hasta que el azúcar se haya disuelto. Trasladarlo a un cuenco grande y mezclar con el pepino, la salsa de guindillas, la cebolla y el cilantro. Dejarlo en adobo 45 minutos.

Pasado este tiempo, freír el ajo y escurrir muy bien.

Justo antes de servir, agregar los cacahuetes, el ajo, la guindilla y la salsa de pescado. Mezclar con delicadeza y servir.

Pastelitos de pescado al estilo tailandés

Ingredientes

Para 4-6 personas

  • 450 g de filetes de pescado blanco
  • 3 cucharadas de fécula de maíz o de harina de arroz
  • 1 cucharada de salsa de pescado
  • 1 huevo batido
  • ½ taza (15 g) de hojas de cilantro fresco
  • 3 cucharaditas de curry rojo fresco o precocinado
  • 1-2 cucharaditas de guindilla roja picada
  • 100 g de judías verdes cortadas finas
  • 2 cebolletas picadas finas
  • ½ taza (125 ml) de aceite
  • salsa tailandesa (ver receta más abajo)

Preparación

Triturar o picar con el cuchillo el pescado hasta que quede fino. Agregar la fécula de maíz, la salsa de pescado, el huevo, el cilantro, la pasta de curry y la guindilla y mezclar muy bien.

Trasladar la mezcla a un cuenco grande, añadir las judías y la cebolleta y mezclar bien. Hacer pastelillos planos.

Calentar a fuego medio el aceite. Freír los pastelillos de 4 en 4 hasta que adquieran un tono dorado oscuro por ambos lados. Escurrir sobre papel de cocina y servir inmediatamente.

Servir junto con la salsa tailandesa.

 

Si lo prefieres, puedes hacerlos a la plancha. Puedes preparar los pastelitos con antelación y guardarlos, cubiertos con film, no más de 4 horas en la nevera.

 

Salsa tailandesa

En una cacerola pequeña mezclar ½ taza (125 g) de azúcar, ½ taza (125 ml) de agua, ¼ taza (60 ml) de vinagre blanco, 1 cucharada de salsa de pescado y 1 guindilla pequeña roja picada. Llevar a ebullición y hervir, a fuego lento, sin tapar, 5 minutos, hasta que espese ligeramente.

Retirar del fuego y dejar enfriar un poco antes de mezclar con ¼ pepino picado pequeño y fino, ¼ zanahoria picada pequeña y fina y 1 cucharada de cacahuetes tostados gruesamente picados.

Ya sabéis, si os ha gustado la propuesta del mes de octubre, seguro que os gustarán las que tienen que venir. Es una buena forma de dejarse aconsejar y de probar cervezas de todo el mundo. Daros un paseo por Birrabox y ya me contaréis.

Os anuncio que aún tengo pendientes dos viajes gastronómicos más, uno por Alemania, con Dinkelacker Privat, y otro por Grecia, con Fix Dark. Pronto llegarán estos maridajes, mientras, disfrutad de buenas compañías, mesas y cervezas.

Menja’t Vilanova

Desde el día 20 de marzo que no os cuento nada en el blog. Ha sido un fin de curso duro y apasionante, y ahora ya he acabado. ¡Qué ganas tenía de retomar el blog! Tengo una larga lista de espera de cosas que os quiero contar, pero como me suele pasar, la necesidad de hablar de lo inmediato, si lo he vivido apasionadamente, se impone. Hoy os traigo una crónica viajera y una deliciosa receta de pescado.

El viernes pasado pude disfrutar de una día maravilloso en Vilanova i la Geltrú, y os lo quiero contar. Estamos en verano, el momento perfecto para escaparse unos días a Vilanova y descubrir esta ciudad y su gastronomía. El encuentro del viernes lo organizó Menja’t Vilanova, un grupo de restaurantes y empresas de Vilanova i la Geltrú que apuesta por el producto de proximidad y de calidad, con el apoyo de Vilanova Turisme.

El all cremat (ajo tostado) fue el sugerente y aromático motivo de este encuentro. Pero tanto antes como después de degustar este plato, profundamente arraigado en la cocina marinera vilanovina, pasaron muchas cosas. Os lo cuento a modo de crónica fotográfica.

Tras una madrugada tormentosa, el día amaneció radiante, tanto en Badalona como en Vilanova.

A las diez de la mañana nos embarcamos y disfrutamos del privilegio de contemplar la ciudad desde el mar, y de dos horas de conversaciones al arrullo del Mediterráneo.

Una vez en tierra visitamos el Espai Far. De verdad que no os podéis perder esta visita. El Espai Far, un lugar precioso, consta de dos espacios: el Museo del Mar y el Museo de las Curiosidades Marineras. El Museo del Mar tiene la finalidad de dar a conocer la historia marinera de Vilanova y de su población. La importancia de los testimonios orales hacen de él un lugar muy especial. Marta, nuestra guía, fue una Cicerone de excepción.

El Museo de las Curiosidades Marineras es una puerta de entrada a un mundo precioso, poblado de criaturas fantásticas, en donde durante unos minutos todo es posible,

incluso un millón de granos de arena de la playa de Vilanova dentro de una botella de poco más de 6 cm de altura.

Foto de Ester Bachs.

Y por supuesto, con un espacio dedicado a la carpa Juanita.

Y llegó el momento de probar el All cremat de verat (caballa) que cocinan en La Pepa Jaleo. Tras visitar su web y ver la comida que nos prepararon, seguro que no podéis resistir la tentación de sentaros a su mesa. Fue un verdadero placer tener con nosotros y poder conversar con David Reig, Chef Asesor en Grupo Genil.

Ese viernes la sobremesa la hicimos en la Llotja de peix de Vilanova. Fue un verdadero lujo asistir a la subasta de pescado, una experiencia única y algo hipnótica: precios bailando, restauradores, pescateros y distribuidores pujando, pescadores atentos, timbres, papeles cayendo. Ha sido una de las sobremesas más instructivas de mi vida.

La receta: All cremat

Contagiada por la fiebre desatada por la campaña de Menja’t Vilanova, decidí hacer un all cremat para cenar. Siempre hago la misma receta, un rape a l’all cremat, receta de la Escuela de Hostelería de Barcelona, que leí hace mucho tiempo en una revista, y que un día os contaré. Pero quería hacer un guiso con caballa, y lo encontré en el libro Fem cuina amb en Jaume Pastallé, de Editorial Planeta. Jaume Pastallé despertó en mi el gusanillo de la cocina, y recuerdo con mucho cariño sus programas. En esta época de tanto postureo, echo mucho de menos esa forma intensa y sincera de disfrutar con la comida.

Esta receta puede hacerse con otro tipo de pescado, siempre que sea de carne firme, para que aguante la cocción.

Ingredientes para 4 comensales

1,5 kg de caballa, 4 dientes de ajo, 1 tomate maduro, ¾ de patatas, 1 dl de aceite de oliva, pimienta negra recién molida y sal

Preparación

En una cazuela, ponemos el aceite a calentar, y cuando esté bien caliente, incorporamos los ajos cordatos muy pequeños, y los sofreímos hasta que queden muy dorados, casi quemados. Añadimos el tomate rallado (o picado muy pequeño) y continuamos la cocción hasta que el sofrito tenga un color marrón.

Cubrimos el sofrito con agua (un litro aproximadamente), añadimos las patatas peladas y cortadas a dados y lo dejamos hervir, con la cazuela tapada, entre 10-15 minutos, hasta que las patatas estén casi tiernas.

A continuación añadimos el pescado salpimentado y cortado a trozos y continuamos la cocción, a fuego vivo, hasta que el pescado esté en su punto.

Para acompañar esta delicia escogimos un vino muy especial: El Primer Cop de Cor 2014, un vino 100% Macabeu de AT ROCA, de la DO Penedès, un vino dedicado y a beneficio de la Associació Vi per Vida.

La campaña de l’All Cremat acaba el domingo día 9, así que si tenéis la oportunidad, acercaros a Vilanova i la Geltrú a pasar el día y aprovechad para probar los guisos de pescado que nos ofrecen cualquiera de los restaurantes de Menja’t Vilanova.