“Fondue” a la vietnamita

Les demoiselles de Saigon, de Didier Laurent Guillermin.

“Quien no ha vivido en Saigón antes de la revolución no sabe lo que era Asia, dijo madame Rony, que se presentó a sí misma como viuda de un sargento francés muerto de no sabía qué el año anterior. Carvalho no la quiso sacar de su error y pasó por francés tratando de conseguir aceptables niveles de pronunciación. La fondue vietnamita consistía en un equivalente a la fondue bourgougnonne, pero en vez de freír la carne en el aceite, se cocían pedacitos de pollo, cerdo, gamba y calamar en un caldo suave al que también se arrojaban spaghetti de arroz y col. Cada pedacito de carne o pescado se sazonaba con poderosas salsas picantes y finalmente se comía el caldo con coles y spaghetti con la ayuda de una cucharilla. Podía haber sido un plato alegre y sugerentes si el local hubiera estado más iluminado, si las chicas no hubieran lanzado grititos de expectación ante las hazañas del gomoso protagonista de la serie televisiva, si la escudilla eléctrica donde hervía el caldo no hubiera sido de aluminio mate, si la monja no se hubiera pasado toda la cena lanzando carcajadas, sin duda motivadas por chistes verdes y teleológicos, y si las porciones de vianda hubieran sido más generosas y menos el agua que ayudaba a conformar el océano del caldo. Otro factor que estropeó la cena fue que cuando Carvalho sorbía los spaghetti chinos, vio su mesa rodeada de cuatro nativos disfrazados de mafiosos italianos.

– Venga con nosotros.

– No he terminado de cenar.

Uno de los hombres desenchufó el cable que conectaba la escudilla de aluminio a la red eléctrica. La cena había terminado. Carvalho recorrió el local con la mirada en busca del efecto que había provocado la irrupción de los matones en los demás pobladores del local. Habían bajado la voz y el volumen de la tele, pero era evidente que se desentendían de loa que pudiera ocurrirle al extranjero solitario.

– ¿Los envía Charoen?

Le cogieron por los hombros y le señalaron la distancia más corta hasta la puerta de la calle. Carvalho sacó un montón de billetes arrugados del bolsillo y trató de avanzar en dirección a la patrona para pagar la cena, pero le detuvieron, le quitaron el dinero de la mano y uno de los matones separó sesenta baths que dejó sobre la mesa. La cena estaba pagada. Le devolvieron el dinero y le empujaron hacia la puerta.

– Como sigan con estos modales se van a quedar sin turistas.”

Manuel Vázquez Montalbán, fragmento de Los pájaros de Bangkok

 

Fondue a la vietnamita

Os dejo la receta de esta fondue, ideal para una comida o cena sin prisas, con amig@s curios@s que no tengan miedo a las largas conversaciones, que es precisamente a lo que invita la fondue. Tras lo leído, ya sabéis, evitad las malas compañías, la mala iluminación y, sobre todo, a los mafiosos de cualquier nacionalidad 😉

 

Ingredientes

200 g de pollo cortado en tiritas; 200 g de carne de ternera en tiritas; 200 g de calamares en tiritas; 200 g de gambas pequeñas peladas; 200 g de filetes de pescado blanco cortado en tiritas; 250 g de espaguetis muy finos de harina de arroz; 1 col troceada; salsa de ostras; salsa de soja; caldo de ave y vegetales.

 

Preparación

Sobre el fogoncillo de la fondue, colocar el recipiente lleno caldo hirviendo.

Cada comensal dispondrá de un plato con las viandas troceadas y de los salseros.

Ir pinchando las viandas y cocerlas, al gusto, en el caldo. Luego, untarlas en la salsa elegida y comerlas, hasta agotar las existencias.

Finalmente verter en el caldo la col, cortada muy menuda y los espaguetis.

Servir en cuencos como plato final y sazonar con la salsa elegida.

Algunos consejos

1. A mi me gusta prepararla con lenguado cortado en tiritas y rape cortado en dados.

2. Las mermeladas y salsas agridulces también son una buena opción para acompañar esta fondue. Cuantas más salsas incluyas, más sorprendente resultará, y más apetecible. Es muy divertido experimentar y descubrir nuevos sabores y combinaciones. Seguro que much@s de tus invitad@s nunca ha probado estas viandas con mermeladas.

 

Este año hemos preparado la fondue en casa dos veces, para amig@s muy especiales. Para acompañar la fondue preparé berenjenas y tirabeques agridulces en salsa de ajo.

Unos lichis frescos con zumo de mandarina y menta fresca son un final perfecto para este festín.

Estos son los vinos con los que la hemos acompañado. Sin duda, la cerveza, también es una muy buena opción.

Esta receta, y muchas más, las encontraréis en este libro.

Capricis para una noche de verano

 

En la última entrada del blog os hablé de una visita muy especial a Vilarnau.

Vilarnau ha iniciado una nueva línea de vinos que tiene como protagonista la variedad Xarel·lo, autóctona del Penedès, una variedad que a mi me chifla. Els Capricis de Vilarnau (Los Caprichos de Vilarnau) está formado por un maravilloso trio:

Els Capricis Xarel·loEls Capricis Xarel·lo CastanyerCava Els Capricis Xarel.lo Castanyer.

Tuve la fortuna de llevarme a casa Els Capricis Xarel·lo Castanyer (D.O. Penedès), un vino fermentado y criado seis meses en barricas nuevas de castaño. Els Capricis es un vino muy especial, untuoso y fresco, que acompañará de maravilla cualquier comida o cena de verano.

Yo os propongo disfrutarlo con unos rollitos de col y pescado.

Rollitos de col y pescado

Ingredientes

para 4 comensales

  • una col rizada de unos 800 g
  • 1 cucharadita de sal
  • 4 filetes de merluza o rape de 200 g cada uno
  • 2 cucharadas de crema de queso
  • 2 huevos
  • 2 cucharadas de crema de leche
  • ½ cucharadita de pimienta blanca recién molida
  • 2 cucharadas de mostaza
  • ½ cucharadita de albahaca seca
  • 2 cucharadas de aceite de sésamo
  • 1,2 dl de vino blanco
  • 1,2 dl de caldo de verduras caliente
  • jamón serrano cortado a daditos
  • el zumo de ½ limón

Preparar la col

Limpiar la col y blanquearla en agua hirviendo de 8 a 10 minutos. Como yo hice rollitos para dos personas, separé las hojas primero y las blanqueé 5 minutos.

Preparar la farsa

Lavar los filetes de pescado, secarlos y picar la carne hasta dejarlo muy picado.

Añadirle el zumo de limón, la crema de queso, la crema de leche, los huevos, 1 cucharada de mostaza, la albahaca, salpimentar y mezclar muy bien.

Los rollitos

Eliminar el nervio centrar de las hojas, con cuidado. Poner de 3 a 4 hojas, una sobre otra, y cubrirlas con el relleno de pescado.

Doblar las hojas por los lados y enrollarlas sobre sí mismas. Si lo crees necesario, atarlas con bramante.

Freír los rollitos, uniformemente, en una cucharada de aceite.

Mezclar la mostaza restante con el vino y verter sobre los rollitos. Taparlos y dejarlos cocer 30 minutos a fuego lento.

El acompañamiento

Picar el resto de la col y rehogar junto con el jamón en el aceite restante. Cocinar luego con el caldo de verduras 15 minutos más. Salpimentar.

Acompañar los rollitos con la col rehogada y, por supuesto, con Els capricis Xarel·lo Castanyer 😉

Viaje a Tailandia con Birrabox

El 9 de octubre tuve un nuevo seguidor en Twitter, Birrabox. Le di la bienvenida, cotilleé por su web y, ¡me encantó! Así que decidí presentarlos personalmente.

Birrabox es una tienda online de cervezas que además hace una selección mensual de cervezas, a un precio más que razonable. Enseguida se pusieron en contacto conmigo y me ofrecieron la posibilidad de probar su selección del mes de octubre. Como podéis imaginar, dije que sí. Me encantó la propuesta de probar tres cervezas diferentes; cada una sería un viaje a algún lugar exótico, la excusa perfecta para planear menús y trabajar los maridajes con cervezas. A los pocos días, recibí su selección.

Las tres propuestas me parecieron muy interesantes, pero me conquistó la idea de una cena tailandesa, así que decidí empezar por Singha, una cerveza tailandesa tipo lager que elabora Boon Rawd Brewery.

Mi viaje gastronómico, como casi siempre, empezó entre las páginas de un libro. Esta vez fue El libro esencial de la cocina asiática, de la editorial Könemann.

Este es el menú que escogí para Singha:

  • Ensalada de pepino con cacahuetes y guindilla
  • Pastelitos de pescado al estilo tailandés

¡Seguro que os va a encantar! ¿Quién se anima a una noche exótica, llena de aromas delicados y sabores sorprendentes?

Ensalada de pepino con cacahuetes y guindilla

Ingredientes

Para 4-6 personas

  • 3 pepinos
  • 2 cucharadas de vinagre blanco
  • 2 cucharaditas de azúcar
  • 1-2 cucharadas de salsa de guindillas
  • ½ cebolla roja piada
  • ½ taza (15 g) de hojas de cilantro fresco
  • 1 taza (160 g) de cacahuetes tostados
  • 2 cucharadas de ajo frito
  • ½ cucharadita de guindilla picada
  • 1 cucharada de salsa de pescado

Preparación

Pelar los pepinos y cortar por la mitad, a lo largo. Despepitarlos y cortarlos en rodajas finas.

Mezclar en un cuenco pequeño el vinagre y el azúcar, y remover hasta que el azúcar se haya disuelto. Trasladarlo a un cuenco grande y mezclar con el pepino, la salsa de guindillas, la cebolla y el cilantro. Dejarlo en adobo 45 minutos.

Pasado este tiempo, freír el ajo y escurrir muy bien.

Justo antes de servir, agregar los cacahuetes, el ajo, la guindilla y la salsa de pescado. Mezclar con delicadeza y servir.

Pastelitos de pescado al estilo tailandés

Ingredientes

Para 4-6 personas

  • 450 g de filetes de pescado blanco
  • 3 cucharadas de fécula de maíz o de harina de arroz
  • 1 cucharada de salsa de pescado
  • 1 huevo batido
  • ½ taza (15 g) de hojas de cilantro fresco
  • 3 cucharaditas de curry rojo fresco o precocinado
  • 1-2 cucharaditas de guindilla roja picada
  • 100 g de judías verdes cortadas finas
  • 2 cebolletas picadas finas
  • ½ taza (125 ml) de aceite
  • salsa tailandesa (ver receta más abajo)

Preparación

Triturar o picar con el cuchillo el pescado hasta que quede fino. Agregar la fécula de maíz, la salsa de pescado, el huevo, el cilantro, la pasta de curry y la guindilla y mezclar muy bien.

Trasladar la mezcla a un cuenco grande, añadir las judías y la cebolleta y mezclar bien. Hacer pastelillos planos.

Calentar a fuego medio el aceite. Freír los pastelillos de 4 en 4 hasta que adquieran un tono dorado oscuro por ambos lados. Escurrir sobre papel de cocina y servir inmediatamente.

Servir junto con la salsa tailandesa.

 

Si lo prefieres, puedes hacerlos a la plancha. Puedes preparar los pastelitos con antelación y guardarlos, cubiertos con film, no más de 4 horas en la nevera.

 

Salsa tailandesa

En una cacerola pequeña mezclar ½ taza (125 g) de azúcar, ½ taza (125 ml) de agua, ¼ taza (60 ml) de vinagre blanco, 1 cucharada de salsa de pescado y 1 guindilla pequeña roja picada. Llevar a ebullición y hervir, a fuego lento, sin tapar, 5 minutos, hasta que espese ligeramente.

Retirar del fuego y dejar enfriar un poco antes de mezclar con ¼ pepino picado pequeño y fino, ¼ zanahoria picada pequeña y fina y 1 cucharada de cacahuetes tostados gruesamente picados.

Ya sabéis, si os ha gustado la propuesta del mes de octubre, seguro que os gustarán las que tienen que venir. Es una buena forma de dejarse aconsejar y de probar cervezas de todo el mundo. Daros un paseo por Birrabox y ya me contaréis.

Os anuncio que aún tengo pendientes dos viajes gastronómicos más, uno por Alemania, con Dinkelacker Privat, y otro por Grecia, con Fix Dark. Pronto llegarán estos maridajes, mientras, disfrutad de buenas compañías, mesas y cervezas.

Menja’t Vilanova

Desde el día 20 de marzo que no os cuento nada en el blog. Ha sido un fin de curso duro y apasionante, y ahora ya he acabado. ¡Qué ganas tenía de retomar el blog! Tengo una larga lista de espera de cosas que os quiero contar, pero como me suele pasar, la necesidad de hablar de lo inmediato, si lo he vivido apasionadamente, se impone. Hoy os traigo una crónica viajera y una deliciosa receta de pescado.

El viernes pasado pude disfrutar de una día maravilloso en Vilanova i la Geltrú, y os lo quiero contar. Estamos en verano, el momento perfecto para escaparse unos días a Vilanova y descubrir esta ciudad y su gastronomía. El encuentro del viernes lo organizó Menja’t Vilanova, un grupo de restaurantes y empresas de Vilanova i la Geltrú que apuesta por el producto de proximidad y de calidad, con el apoyo de Vilanova Turisme.

El all cremat (ajo tostado) fue el sugerente y aromático motivo de este encuentro. Pero tanto antes como después de degustar este plato, profundamente arraigado en la cocina marinera vilanovina, pasaron muchas cosas. Os lo cuento a modo de crónica fotográfica.

Tras una madrugada tormentosa, el día amaneció radiante, tanto en Badalona como en Vilanova.

A las diez de la mañana nos embarcamos y disfrutamos del privilegio de contemplar la ciudad desde el mar, y de dos horas de conversaciones al arrullo del Mediterráneo.

Una vez en tierra visitamos el Espai Far. De verdad que no os podéis perder esta visita. El Espai Far, un lugar precioso, consta de dos espacios: el Museo del Mar y el Museo de las Curiosidades Marineras. El Museo del Mar tiene la finalidad de dar a conocer la historia marinera de Vilanova y de su población. La importancia de los testimonios orales hacen de él un lugar muy especial. Marta, nuestra guía, fue una Cicerone de excepción.

El Museo de las Curiosidades Marineras es una puerta de entrada a un mundo precioso, poblado de criaturas fantásticas, en donde durante unos minutos todo es posible,

incluso un millón de granos de arena de la playa de Vilanova dentro de una botella de poco más de 6 cm de altura.

Foto de Ester Bachs.

Y por supuesto, con un espacio dedicado a la carpa Juanita.

Y llegó el momento de probar el All cremat de verat (caballa) que cocinan en La Pepa Jaleo. Tras visitar su web y ver la comida que nos prepararon, seguro que no podéis resistir la tentación de sentaros a su mesa. Fue un verdadero placer tener con nosotros y poder conversar con David Reig, Chef Asesor en Grupo Genil.

Ese viernes la sobremesa la hicimos en la Llotja de peix de Vilanova. Fue un verdadero lujo asistir a la subasta de pescado, una experiencia única y algo hipnótica: precios bailando, restauradores, pescateros y distribuidores pujando, pescadores atentos, timbres, papeles cayendo. Ha sido una de las sobremesas más instructivas de mi vida.

La receta: All cremat

Contagiada por la fiebre desatada por la campaña de Menja’t Vilanova, decidí hacer un all cremat para cenar. Siempre hago la misma receta, un rape a l’all cremat, receta de la Escuela de Hostelería de Barcelona, que leí hace mucho tiempo en una revista, y que un día os contaré. Pero quería hacer un guiso con caballa, y lo encontré en el libro Fem cuina amb en Jaume Pastallé, de Editorial Planeta. Jaume Pastallé despertó en mi el gusanillo de la cocina, y recuerdo con mucho cariño sus programas. En esta época de tanto postureo, echo mucho de menos esa forma intensa y sincera de disfrutar con la comida.

Esta receta puede hacerse con otro tipo de pescado, siempre que sea de carne firme, para que aguante la cocción.

Ingredientes para 4 comensales

1,5 kg de caballa, 4 dientes de ajo, 1 tomate maduro, ¾ de patatas, 1 dl de aceite de oliva, pimienta negra recién molida y sal

Preparación

En una cazuela, ponemos el aceite a calentar, y cuando esté bien caliente, incorporamos los ajos cordatos muy pequeños, y los sofreímos hasta que queden muy dorados, casi quemados. Añadimos el tomate rallado (o picado muy pequeño) y continuamos la cocción hasta que el sofrito tenga un color marrón.

Cubrimos el sofrito con agua (un litro aproximadamente), añadimos las patatas peladas y cortadas a dados y lo dejamos hervir, con la cazuela tapada, entre 10-15 minutos, hasta que las patatas estén casi tiernas.

A continuación añadimos el pescado salpimentado y cortado a trozos y continuamos la cocción, a fuego vivo, hasta que el pescado esté en su punto.

Para acompañar esta delicia escogimos un vino muy especial: El Primer Cop de Cor 2014, un vino 100% Macabeu de AT ROCA, de la DO Penedès, un vino dedicado y a beneficio de la Associació Vi per Vida.

La campaña de l’All Cremat acaba el domingo día 9, así que si tenéis la oportunidad, acercaros a Vilanova i la Geltrú a pasar el día y aprovechad para probar los guisos de pescado que nos ofrecen cualquiera de los restaurantes de Menja’t Vilanova.

Un menú romano para una noche de verano

De nuevo Maribel y yo hemos decidido hacer un menú romano, esta vez para dar la bienvenida al verano. Si os pasáis por su blog veréis el menú que ha preparado ella.

Durante la primera quincena del mes de Julio los romanos celebraban los Juegos de Apolo. Las funciones y los símbolos de este dios, hijo de Zeus y Leto, son múltiples. Dios de la muerte súbita, las plagas, las enfermedades, pero también de la curación y la protección contra las fuerzas malignas. Además, Apolo era el dios de la belleza, la perfección, la armonía, el equilibrio y la razón.

También se le rendía culto como dios del vaticinio y de la música, o como dios pastoral, cuyos amores con las ninfas y los mancebos trocados en flores y árboles lo unen a la Naturaleza. Apolo era al mismo tiempo un dios guerrero.

Sus atributos más comunes son el arco y la flecha, como dios guerrero, pero también la cítara. Y yo, para este festín romano de verano escojo la cítara.

Con Cítara

Apollo con cítara, siglo segundo d.C. (Roma)

Como dios de la música y la poesía presidía en el monte Parnaso los concursos de las Musas.

Parnaso

El Parnaso, de Rafael Sanzio (1511).

¡Que las más bellas melodías y dulces cantos acompañen vuestras noches de verano!

He elaborado el siguiente con las recetas de Apicio, De re coquinaria. Este es el menú:

MENÚ VERANO 2016

He decidido transcribir las recetas originales, y me gustaría, como siempre, hacer unas aclaraciones:

– He recreado en casa el garo (garum), mezclando: anchoas picadas en el mortero, vino tinto, vinagre, pimienta y agua o aceite (según el uso).

– Cuando no disponía de algunas de las plantas o especias las he sustituido por otra de sabor similar.

– He decidido dejar el texto original. Cuando leáis las recetas veréis que se puede adaptar los métodos de cocción y los condimentos a vuestro gusto.

Zanahorias fritas

IMG_6505

XXI. Zanahorias

(1) Las zanahorias fritas se presentan con salsa de garum y vino. (Libro III)

Sardinas rellenas de nueces

IMG_6507

X. Para la sardina, el atún joven y el mújol

(1) Para las sardinas. Cómo tienen que hacerse las sardinas rellenas. Se saca la espina y se muele poleo, comino, granos de pimienta, menta, nueces y miel. Se rellenan y se cosen. Se envuelven con papiro y se pone el pescado al vapor, tapado. Se aliña con aceite, vino dulce reducido y allec (ver nota 2). (Libro IX)

Varias cosas:

  • Decidí hacer las sardinas al horno, ya que no tuve tiempo de comprar hojas vegetales para envolverlas y hacerlas al vapor. Cocinar 5-6 minutos con el horno a 200 ºC.
  • El garum era el jugo que se obtenía de la fermentación con sal de vísceras y trozos de pescado. El sedimento pastoso, de peor calidad, era el allec.
  • Siguiendo los consejos de Joan, elaboré el allec del siguiente modo: picar una anchoa y diluir con un poco de aceite, aromatizar con alguna hierba aromática, como por ejemplo, tomillo.

Sandía y melón con miel

IMG_6487

VII. Sandías y melones. Pimienta, poleo y miel o vino de pasas. Alguna vez también se pone raíz de laserpicio. (Libro III)

IMG_6481

Para esta celebración escogí Amphora Gris 2015, un vino natural de la bodega Parés Baltà. Este delicioso xarel·lo fermentado en ánforas de arcilla acompañó muy bien todos los platos de este menú romano.

Sabores y aromas de casa

189730_3738407

Doris Lee, Thanksgiving, c. 1935.

Desde muy pequeña me ha gustado estar en la cocina. Era el lugar de la casa con más actividad, lleno de olores, risas y conversaciones. Todos los días aprendía cosas. Al principio solo estaba allí, viendo a mis padres, mi yaya y mi tieta limpiar, trocear y cocinar maravillas, y muy atenta a sus conversaciones. Cuando fui más mayor mi padre me dejó colaborar de forma más activa, mi misión era cargar y descargar el lavavajillas, traerle lo que necesitaba y manipular alguna que otra cosa que no fuese muy complicada, fue un momento de felicidad absoluta… ¡era su pinche! Y fue entonces cuando decidí anotar todo lo que hacían en la cocina, sometiéndolos a arduos interrogatorios para apuntarlo todo bien y no perder ni un detalle.

Fruto de este trabajo de campo son dos libretas de espirales con las hojas amarillas por el paso del tiempo y alguna que otra mancha, prueba irrefutable de las veces que las he abierto para volver a esos momentos únicos de intimidad familiar.

IMG_2754

Oleum Flumen nos propuso hace unos meses hacer alguna receta de escabeche con su vinagre de manzana Sumum y oliBO. Hablamos de hacer alguna receta de caza o pescado, para participar de forma activa en la iniciativa de Peix sense preu, de la que ya os he hablado en #SlowFish.

slow-fish-banner

No es lo mismo un escabeche que un adobo, lo sé, pero en ocasiones solo están separados por una delgada línea roja, y no hablo del pimentón, uno de los protagonistas de las dos recetas que voy a compartir con vosotros de esta vieja y suculenta libreta.

IMG_2773

Los adobos han estado presentes siempre en mi casa. Laurel, ajo, pimentón, pimienta, sal y vinagre… olor a cocina antigua del Sur. Mi padre es de Úbeda, en Jaén, y estas preparaciones han sido una constante en nuestras cenas. Hoy rescato dos de estas recetas para vosotr@s de una de las libretas. Recetas que nos hablan de la necesidad de conservar los alimentos en zonas de mucho calor, y que para mi son importantes seguir cocinando para no perder aromas y sabores.

Nota: No voy a dar cantidades exactas para ninguna de las recetas, ya que depende del gusto de cada uno hacer el adobo más o menos fuerte de cualquiera de sus ingredientes. Como es un adobo para recordar, no para conservar, a mi me gusta hacerlo suave. El vinagre de manzana da a estas preparaciones un delicioso toque de sofisticación.

 

Adobo de pescado

IMG_2831

Para esta receta sirve cualquier tipo de pescado, aunque es más habitual prepararla con pescado azul (caballa, jurel, sardinas, atún…). Si se escoge hacerlo con sardinas o boquerones, limpiar el pescado de cabeza y tripas y dejarlo entero. Si se hace con cualquier otro pescado, cortar a rodajas o a dados en el caso del atún. En esta ocasión lo he preparado con dorada salvaje.

IMG_2775

Ingredientes: 1 dorada salvaje, pimentón dulce o picante, ajos, aceite de oliva, vinagre, laurel, perejil, sal, pimienta negra recién molida y harina.

Preparación

Salpimentar el pescado, enharinar, freír en una sartén con un dedo de aceite. Cuando esté frito, colocarlo en una fuente de servir.

En ese mismo aceite, sin que esté muy caliente, freír los ajos laminados, las hojas de perejil enteras y el laurel cortado a trozos con los dedos. Cuando esté todo sofrito retirar del fuego y añadir el pimentón y el vinagre. Remover bien y verter sobre el pescado. Dejar enfriar y guardar en la nevera.

Yo lo serví acompañado de una arroz hervido y luego salteado con un poco del adobo del pescado.

 

Carne adobada

IMG_2841

Para esta receta sirve cualquier tipo de carne. Mi padre solía hacerla con solomillo de ternera y con limón en vez de vinagre. Yo he escogido un solomillo de cerdo de Guijuelo y el vinagre de manzana Sumum.

Ingredientes: 1 solomillo de cerdo, pimentón dulce o picante, ajos, aceite de oliva, vinagre, laurel, perejil, tomillo, sal, harina y pimienta negra recién molida y en grano.

Preparación

Cortar el solomillo en rodajas medianas, disponerlo en una bandeja y salpimentar. Empapar con el aceite y el vinagre. Añadir los ajos cortados en láminas, el laurel troceado y las hierbas picadas y mezclarlo todo muy bien.

Dejar, como mínimo, 5 horas en la nevera (lo ideal son 24). Darle la vuelta a la carne de vez en cuando para que se empape bien con los jugos. En el momento de cocinar, escurrir bien.

Puede preparase de varias formas. Se puede enharinar o empanar y luego freír, o puede hacerse a la plancha, como yo la hice.

IMG_2840

Acompañé la carne con unas patatas al horno y con un Ysios Reserva 2007 de Bodegas Ysios, un tempranillo D.O.Ca. Rioja.