La Calèndula

Hacía tiempo que no sentía la necesidad de recomendaros ningún restaurante, y después de dos días en el paraíso, ¡os lo tengo que contar! Esta vez voy a hablaros de un dueto maravilloso y único, el que forman el Hotel del Teatre y el restaurante La Calèndula.

Hacía mucho tiempo que quería ir a La Calèndula, para probar la cocina de Iolanda Bustos. Tenía muchas ganas de conocerla y estar en el lugar que inspira sus platos llenos de color.

Regencós es un remanso de paz, un lugar perfecto para pasear y descansar.

El Hotel del Teatre es uno de los mejores hoteles en que he estado nunca. Ubicado en una masía del siglo XVIII, ha sido reformado con un gusto excepcional. Sobriedad, belleza y un confort único, hacen de este hotel un lugar que nunca querrías dejar. El hotel es un festival para todos los sentidos.

Colores armoniosos, materiales nobles y elementos de diseño (soy muy amante de las lámparas Artemide Tolomeo) hacen que disfrutes de cada uno de sus rincones. El paisaje y la luz hacen el resto.

Quizás el olfato sea el sentido más mimado en este hotel. Me encantan los hoteles, pero el olor de las sábanas y toallas de muchos de ellos (incluso de las habitaciones) suelen recordarme una limpiza de desinfección hospitalaria. Un olor agradable y delicado impregna el hotel. Además, el hotel ofrece una gama de productos de baño naturales.

Todo el hotel es suave: la ropa, el agua, la hierba, el aire.

Un silencio muy vivo te acompaña todo el día, repleto de conversaciones relajadas y felices y del jolgorio pajaril.

El gusto. Y aquí es donde entra La Calèndula.

La primera sorpresa es que se trata de una restaurante moderno y muy acogedor, rara avis. Para mi ha sido muy especial conocer a Iolanda y estar en el lugar en que crea (juega) con las flores para ofrecernos platos de sabores únicos y de una belleza excepcional. Tuvimos la fortuna de contar con Salvador Casasseca como cicerone, que hizo que nuestras dos cenas fueran muy especiales.

Tres aperitivos anuncian el festival de colores y sabores que se avecina: una crema de calabaza con pipas de calabaza tostadas; un higo con foie, ratafia y flores de hinojo, y una fresa eléctrica con remolacha.

Cada aperitivo es un mundo, un concepto diferente, pero los tres están deliciosos y son sorprendentes.

Pero mejor os dejo con las fotos de las dos cenas, que no hacen justicia a los platos.

Navaja marinada con miso, shiitakes, cítricos y perlas de tapioca con hinojo.

Ortigas de mar rebozadas.

Mejilones de roca gratinados con mayonesa de azafrán.

Espárragos blancos al natural con crema de foie y compuesto biodinámico de remolacha.

Carpaccio de sepia con pimentón, habitas, hierbas y flores del campo con crujiente de patata y laurel.

Brandada de bacalao bajo un velo de miel y flores con tierra de almendras, olivas e higos verdes.

Prensado de gambas de Palamós con emulsión de aguacate, Ficoide glacial (hierba helada o hierba escarchada) y helado de ajoblanco con pan de algas. Sobre la emulsión de aguacate habían unas deliciosas flores de ajo y unos ajos encurtidos en salmuera y vinagre.

Calamares con espárragos de mar y de campo salteados con un mole de hierbas.

Cochinillo ibérico crujiente con culís de algarroba, salsifís, ciruelas y orejones con flores de salvia.

Pizarra de quesos artesanos catalanes con confituras silvestres, elaboradas por ellos.

Y en exclusiva para vosotr@s, uno de los platos de la nueva carta de otoño: hatillos de calabaza fermentada rellenos de foie con caldo de setas y hierbas del bosque.

La Calèndula tiene una carta de vinos muy interesante, con una destacada presencia de vinos naturales, ecológicos y de pequeños elaboradores. Como bienvenida el restaurantes nos ofreció una copa de Petit Albet Brut Reserva 2015, un Clàssic Penedès de Albet i Noya.

Estos son los vinos que acompañaron nuestras cenas: L’Enriqueta Macabeu 2016 de Oriol Rossell; Gratitud Sauvignon Blanc 2016 y Passió Marcelan 2016 de Còsmic Vinyaters.

Mención especial merecen dos bebidas que nos sorprendieron especialmente, creadas por Iolanda: la cerveza de autor Gala de flores, una cerveza fresca y muy aromática, perfecta para acompañar cualquiera de las propuestas de platos para compartir y entrantes de Iolanda

y el Xampanyet de Saüc (sauco), un capricho, una joya aromática extremadamente delicada que hace este mundo más bonito.

El compromiso total del hotel y del restaurante con los productores locales es otro aspecto que lo hace excepcional.

El magnífico desayuno del hotel, que se ofrece en el restaurante La Calèndula, es una muestra de ello. Del desayuno no hice fotos, tendréis que ir para disfrutarlo en vivo y en directo. Al fin y al cabo, para eso están los paraísos, para disfrutarlos.

El fuego es cosa tuya

El fuego posibilitó la cocina. Pero hace mucho calor, así que os propongo una cena de deliciosos caprichos, golosos, refrescantes y ¡en crudo! Porque el fuego para esta cena lo pones tú 😉

Estas son mis propuestas:

  • Tartar de tomate con albahaca
  • Mousse de sardinas
  • Untura de salmón

 

Tartar de tomate con albahaca

Cada verano, casi como un ritual, vuelvo a este libro, que permanece todo el año en reposo, para releer sus propuestas y dejarme fascinar de nuevo por ellas, deslumbrada por su frescura y color.

Ingredientes (para 4 comensales): 16 tomates cherry despepitados y a dados, 300 g de queso primo sale (o mozzarella de búfala) en daditos, 16 aceitunas negras deshuesadas, 1 manojo de albahaca desmenuzado, aceite de oliva virgen extra, sal

Preparación

Poner el tomate cortadito en un escurridor, salar, mezclar bien y dejar reposar 30 minutos.

Escurrirlo muy bien, apretando suavemente con la mano, pasarlo a una ensaladera y añadir el queso, las aceitunas y la albahaca.

Aliñar con abundante aceite y salar con precaución. Mezclar con delicadeza y reservar en la nevera hasta el momento de servir.

Mis tuneos

1) Yo utilicé restos de diferentes quesos tiernos, y el resultado fue excelente.

2) En vez de albahaca utilicé cebollino.

3) He vuelto a hacerlo en varias ocasiones, siempre sin queso, y está igualmente delicioso.

 

Mousse de sardinas

Esta es la receta número 45 de una de mis libretas. Recuerdo perfectamente anotar la receta en la biblioteca, utilizando el reverso de una de las fichas destinadas a la solicitud de libros. La receta procede de un libro de cocina marroquí, del que no recuerdo el nombre.

Es una receta sencilla y sabrosa, que admite múltiples variaciones. Veréis que la foto de los ingredientes no se corresponde con la lista, y eso es porque yo hice de las mías. Primero os explico la receta original y luego os comento mis tuneos.

Ingredientes (para 4 comensales):

4 sardinas de lata en aceite, 100 g de queso fresco de cabra, 2 anchoas, 1 cucharada de alcaparras, 6 aceitunas negras, perejil, aceite de oliva virgen extra, vinagre (o zumo de limón)

Preparación

Limpia las sardinas de espinas y piel y tritúralas, junto al resto de ingredientes sólidos. Añadir el aceite necesario para obtener una pasta ligera y, si se desea, un chorrito de vinagre (al gusto).

Reservar en la nevera, como mínimo 2-3 horas, para que adquiera más consistencia.

Mis tuneos

1) Yo no elimino la espina de las sardinas. Si las trituras bien no las notas y en cambio tienes una buena ración de calcio.

2) He sustituido el perejil por albahaca.

3) He añadido un ajito pequeño a la pasta.

4) Como necesitaba las anchoas para otra cosa, las sustituí por aceitunas rellenas de anchoa.

 

Untura de salmón

Siempre he valorado mucho los pequeños libros de cocina divulgativos. Detrás de ellos no hay grandes chefs ni brillantes trabajos de Storytelling, sin los que parece que ya nada es posible, y sin embargo estas publicaciones están llenas de sabrosas ideas.

De nuevo la foto de los ingredientes no se corresponde con la lista. Primero os explico la receta original y luego os comento mis tuneos.

Ingredientes (para 4 comensales):

200 g de salmón ahumado, 2 cucharadas soperas de nata agria, 1 cucharadita de café de zumo de limón, sal, pimienta negra recién molida, eneldo fresco picado fino

Preparación

Trocear pequeño el salmón, mezclar con la nata agria y condimentarlo con el resto de ingredientes.

Reservar en la nevera, como mínimo 2-3 horas, para que adquiera más consistencia.

Mis tuneos

1) En vez de nata agria he utilizado yogur griego.

2) Si no dispones de eneldo fresco, con semillas de eneldo queda también muy bueno.

 

El vino que os propongo para esta cena es Albet i Noya efecte Brut Rosat 2013, un espumoso Clàssic Penedès, elaborado con Pinot Noir, delicioso y fresco, que acompaña de fábula esta cena rebosante de frescura, sabor y color.

 

Y tú, ¿eres una persona curiosa?

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En abril recibí un correo especial en el que sin tapujos me preguntaban: “¿Rosa María, eres curiosa?”

Núria me conoce, sabía que no iba a poder resistirme a su propuesta. En febrero Albet i Noya lanzaron al mercado la nueva imagen de los vinos Curiosos (antes denominados Clásicos). Su intención es ofrecer al mercado una imagen renovada, moderna y mucho más fresca de sus productos.

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El nombre Curiosos es también una declaración de intenciones ya que responde a la filosofía de la bodega que empezó a hacer vinos ecológicos en la década de 1970, cuando prácticamente nadie había oído hablar nunca de la agricultura ecológica. De esta aventura hace ya casi 40 años.

Y como buenos curiosos que son, querían saber qué pensaba de este cambio. Por eso me enviaron una botella de su rosado.

Vosotros mismos habéis podido ver la campaña que han hecho, una campaña alegre y desenfadada, como su trío de vinos. Una campaña y unos vinos que buscan conquistar los corazones de los consumidores jóvenes y de los curiosos 🙂

A mi Curiosa Rosado 2015 me ha gustado mucho, me parece un vino ideal para una cenita de verano, una cena fría y llena de colores. ¿Qué os parecen el rosa y el verde? Creedme, os va a encantar esta combinación 😉

Torta di piselli con pinoli

(Pastel de guisantes con piñones)

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Ingredientes (para cuatro personas): 400 g de guisantes, 50 g de piñones, 4 huevos, 2 cucharadas de perejil picado, 1 guindilla pequeña, 100 g de parmesano rallado, 2 cucharadas de pan rallado, aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta negra recién molida y mantequilla

Preparación

1. Hervir los guisantes en agua con sal durante 5 minutos y escurrirlos. Separar unos cuantos y con el resto hacer un puré.

2. Separar las yemas de los huevos y reservar las claras en la nevera.

3. Mezclar las yemas con el puré de guisantes, el perejil, la guindilla triturada y el parmesano hasta obtener una masa uniforme. Salpimentar al gusto.

4. Batir las claras a punto de nieve e incorporar a la mezcla, con cuidado. Verter la masa en un molde de unos 26 cm de diámetro (yo escogí un molde cuadrado) y distribuirla de forma homogénea.

5. Espolvorear los piñones, el pan rallado y los guisantes reservados por encima. Distribuir con cuidado sobre la masa unas nueces de mantequilla.

6. Cocer en el horno precalentado a 180ºC durante 35 minutos.

Este pastel puede servirse caliente o frío. Frío, acompañado con una ensalada, es una colorida y sabrosa cena de verano, digna de nuestra amiga Curiosa 😉

Los crostini de aperitivo le sentaron de maravilla.

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El pastel está inspirado en una receta de este magnífico y precioso libro.

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Es una receta ideal para personas muy curiosas, ya que admite muchas modificaciones. Y tú, ¿eres una persona curiosa? Si te tienta la receta y decides hacerla, no te olvides de explicarme tus tuneos 🙂

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