Colores de invierno

Winter Tunnel with Snow, David Hockney (2006).

Para l@s paseantes y l@s artistas, siempre atent@s y curios@s, el invierno es una estación llena de color. Para l@s cociner@s, siempre atent@s y curios@s, también 🙂 

De nuevo colaboro con Marga, y he decidido hacer un menú sencillo y muy sabroso. Porque en invierno nuestra mesa también se llena de color, y donde hay color, hay sabor 😉 

Visitad el blog de Marga, que hoy habla de la alimentación para el invierno según la medicina china. Este es el menú que he confeccionado para esta ocasión.

 

Gratín de calabaza e hinojo con gorgonzola

Ingredientes

(para cuatro personas)

  • 800 g de calabaza
  • 2 bulbos pequeños de hinojo
  • 125 g de queso gorgonzola troceado grueso
  • 1 cucharada sopera de harina
  • 500 ml de crema de leche
  • 35 g de pan rallado
  • sal y pimienta negra recién molida

 

Preparación

Precalentar el horno a 200 ºC.

Confeccionar una bechamel con la harina y la crema de leche.

Limpiar y pelar la calabaza. Cortar en lonchas finas y cocerlas 5 minutos en agua (también puedes cocerlas al vapor).

Limpiar el bulbo de hinojo y cortar también muy fino. Lavar también las hojas y picarlas.

Superponer en una bandeja apta para el horno los trozos de calabaza, de hinojo, ¾ del queso y la mitad de las hojas del hinojo. Salpimentar con mesura, ya que el queso gorgonzola es salado.

Cubrir la preparación con la bechamel,

tapar la bandeja con papel de aluminio y cocinar en el horno 20 minutos.

Transcurrido este tiempo, encender el gratinador del horno. Sacar el papel de aluminio, espolvorear la preparación con el pan rallado y repartir el resto del queso.

Volver a introducir la preparación en el horno hasta que se dore la superficie. Decorar el gratín con el resto de hojas de hinojo y servir.

 

Tuneos y olvidos

– En vez de crema de leche utilicé leche entera. La crema de leche puede sustituirse por cualquier otro tipo de crema o leche vegetal.

– Como podéis ver en la foto, me olvidé de añadir el pan rallado, y tengo que deciros que no lo eché en falta 🙂

 

Lichis en zumo de naranja y menta fresca

Ingredientes

  • lichis frescos
  • zumo de naranja

Pelar los lichis y deshuesarlos.

Hacerlo sobre un cuenco para recoger el zumo que suelten. Cubrir los lichis con zumo de naranja y añadirles unas hojas de menta fresca. Guardar en la nevera hasta el momento de servir.

 

Para esta comida os propongo una vino de la D.O. Terra Alta. Ya sabéis que soy muy #fansDOTerraAlta 😉 

Clot d’encís Blanc de negres 2016, de Sant Josep Vins, un vino blanco elaborado con la variedad Garnacha Tinta. ¡Le sienta de maravilla al hinojo!

 

Del mediterráneo a la garnacha de tierra adentro

Aprovecho para explicaros que el concurso internacional Grenaches du Monde ha elegido a la Terra Alta como sede para su edición del 2018. Más de 250 prescriptores de primer orden podrán probar los vinos de esta D.O. visitando la tierra donde crece su garnacha. Se trata de un certamen que reunirá a algunos de los profesionales internacionales más destacados que probarán más de 900 referencias mientras descubren toda la oferta enoturística de este territorio tan especial. Una oportunidad que no quedará limitada a los profesionales del sector, ya que también habrá actividades dirigidas a tod@s l@s curios@s y l@s amantes del vino. La cita será del 11 al 15 de abril. ¡No te lo puedes perder! Aviso, la Terra Alta enamora.

Viaje a Tailandia con Birrabox

El 9 de octubre tuve un nuevo seguidor en Twitter, Birrabox. Le di la bienvenida, cotilleé por su web y, ¡me encantó! Así que decidí presentarlos personalmente.

Birrabox es una tienda online de cervezas que además hace una selección mensual de cervezas, a un precio más que razonable. Enseguida se pusieron en contacto conmigo y me ofrecieron la posibilidad de probar su selección del mes de octubre. Como podéis imaginar, dije que sí. Me encantó la propuesta de probar tres cervezas diferentes; cada una sería un viaje a algún lugar exótico, la excusa perfecta para planear menús y trabajar los maridajes con cervezas. A los pocos días, recibí su selección.

Las tres propuestas me parecieron muy interesantes, pero me conquistó la idea de una cena tailandesa, así que decidí empezar por Singha, una cerveza tailandesa tipo lager que elabora Boon Rawd Brewery.

Mi viaje gastronómico, como casi siempre, empezó entre las páginas de un libro. Esta vez fue El libro esencial de la cocina asiática, de la editorial Könemann.

Este es el menú que escogí para Singha:

  • Ensalada de pepino con cacahuetes y guindilla
  • Pastelitos de pescado al estilo tailandés

¡Seguro que os va a encantar! ¿Quién se anima a una noche exótica, llena de aromas delicados y sabores sorprendentes?

Ensalada de pepino con cacahuetes y guindilla

Ingredientes

Para 4-6 personas

  • 3 pepinos
  • 2 cucharadas de vinagre blanco
  • 2 cucharaditas de azúcar
  • 1-2 cucharadas de salsa de guindillas
  • ½ cebolla roja piada
  • ½ taza (15 g) de hojas de cilantro fresco
  • 1 taza (160 g) de cacahuetes tostados
  • 2 cucharadas de ajo frito
  • ½ cucharadita de guindilla picada
  • 1 cucharada de salsa de pescado

Preparación

Pelar los pepinos y cortar por la mitad, a lo largo. Despepitarlos y cortarlos en rodajas finas.

Mezclar en un cuenco pequeño el vinagre y el azúcar, y remover hasta que el azúcar se haya disuelto. Trasladarlo a un cuenco grande y mezclar con el pepino, la salsa de guindillas, la cebolla y el cilantro. Dejarlo en adobo 45 minutos.

Pasado este tiempo, freír el ajo y escurrir muy bien.

Justo antes de servir, agregar los cacahuetes, el ajo, la guindilla y la salsa de pescado. Mezclar con delicadeza y servir.

Pastelitos de pescado al estilo tailandés

Ingredientes

Para 4-6 personas

  • 450 g de filetes de pescado blanco
  • 3 cucharadas de fécula de maíz o de harina de arroz
  • 1 cucharada de salsa de pescado
  • 1 huevo batido
  • ½ taza (15 g) de hojas de cilantro fresco
  • 3 cucharaditas de curry rojo fresco o precocinado
  • 1-2 cucharaditas de guindilla roja picada
  • 100 g de judías verdes cortadas finas
  • 2 cebolletas picadas finas
  • ½ taza (125 ml) de aceite
  • salsa tailandesa (ver receta más abajo)

Preparación

Triturar o picar con el cuchillo el pescado hasta que quede fino. Agregar la fécula de maíz, la salsa de pescado, el huevo, el cilantro, la pasta de curry y la guindilla y mezclar muy bien.

Trasladar la mezcla a un cuenco grande, añadir las judías y la cebolleta y mezclar bien. Hacer pastelillos planos.

Calentar a fuego medio el aceite. Freír los pastelillos de 4 en 4 hasta que adquieran un tono dorado oscuro por ambos lados. Escurrir sobre papel de cocina y servir inmediatamente.

Servir junto con la salsa tailandesa.

 

Si lo prefieres, puedes hacerlos a la plancha. Puedes preparar los pastelitos con antelación y guardarlos, cubiertos con film, no más de 4 horas en la nevera.

 

Salsa tailandesa

En una cacerola pequeña mezclar ½ taza (125 g) de azúcar, ½ taza (125 ml) de agua, ¼ taza (60 ml) de vinagre blanco, 1 cucharada de salsa de pescado y 1 guindilla pequeña roja picada. Llevar a ebullición y hervir, a fuego lento, sin tapar, 5 minutos, hasta que espese ligeramente.

Retirar del fuego y dejar enfriar un poco antes de mezclar con ¼ pepino picado pequeño y fino, ¼ zanahoria picada pequeña y fina y 1 cucharada de cacahuetes tostados gruesamente picados.

Ya sabéis, si os ha gustado la propuesta del mes de octubre, seguro que os gustarán las que tienen que venir. Es una buena forma de dejarse aconsejar y de probar cervezas de todo el mundo. Daros un paseo por Birrabox y ya me contaréis.

Os anuncio que aún tengo pendientes dos viajes gastronómicos más, uno por Alemania, con Dinkelacker Privat, y otro por Grecia, con Fix Dark. Pronto llegarán estos maridajes, mientras, disfrutad de buenas compañías, mesas y cervezas.

Una tortilla para Omero

Los que me seguís por las redes ya sabéis que soy de varios clubs de vinos, y uno de ellos es Wineissocial. A sus propuestas mensuales añadieron hace poco una propuesta Premium muy tentadora. No siempre caigo en sus tentaciones, pero la selección Vinos del Pacífico me gustó, y así fue como Omero Willamette Valley Chardonnay 2015 llegó a mi mesa.

Cada nueva propuesta es una puerta abierta de par en par que invita a planear delicias, cocinar y disfrutar en la mesa de una experiencia gastronómica completa. En este caso os propongo un plato único, una receta sencilla, sabrosa y sana y, si me permitís, sincera, porque los ingredientes frescos son cocinados por separado de forma simple, para luego unirlos y obtener un plato realmente delicioso.

 

Tortilla de espinacas y salmón

Ingredientes: 250 g de espinacas, 250 g de salmón fresco, 4-5 huevos, 2 dientes de ajo, aceite de oliva virgen extra (AOVE), sal y pimienta negra recién molida

Preparación

Las espinacas. Pelar los ajos y cortarlos en láminas. En una sartén antiadherente calentar, a fuego medio, un chorrito de AOVE. Cuando esté caliente añadir los ajitos y confitar. Cuando empiecen a coger color, añadir las espinacas crudas y saltearlas, hasta que pierdan el agua y queden blandas.

El salmón. Precalentar el horno a 200 ºC. Salpimentar el salmón, rociar con un chorrito de AOVE y cocinar en el horno 10 minutos. Transcurrido ese tiempo, retirar, dejarlo enfriar unos minutos y desmenuzar en trozos medianos.

La tortilla. Salpimentar los huevos y batirlos. Añadirles las espinacas y el salmón, mezclar con cuidado y hacer una tortilla.

Omero Willamette Valley Chardonnay 2015

Este vino, de Omero Cellars, es un 100% Chardonnay, de agricultura ecológica y biodinámica, que realiza una crianza de 10 meses en barricas nuevas de roble francés, y después de 5 meses sobre sus lías finas en depósitos de acero inoxidable. El resultado de este proceso es un vino fresco y cremoso, que resultó ser el acompañante perfecto para la tortilla de espinacas y salmón.

Para los que queráis saber un poco más sobre el origen de este vino, a continuación tenéis unos mapas que sin duda os serán de gran utilidad.

Los mapas proceden de un libro infinito y maravilloso, un libro imprescindible para cualquier amante del vino: Atlas mundial del vino, de Hugh Johnson y Jancis Robinson, editado en castellano por Blume.

Este libro es una mina de información y de entretenimiento, y quiero destacar su exquisita edición y, sobre todo, su cuidada cartografía. Ya sabéis winelovers, si aún no lo tenéis, incluidlo en vuestra carta a los Reyes Magos 😉