Una gran fábula gastronómico-política: fórmula propuesta por la Camarada Alcachofa

Ensalada de alcachofas Montecarlo

    Propuesta presentada por la Camarada Alcachofa

    Mediodía. El tiempo pasa volando. El reloj de pared del vecino desgrana las doce campanadas sin apresuramientos de mal gusto. Una tras otra, cada una a su debido tiempo. No es, pues, uno de esos relojes nerviosos, que se adelantan al tiempo, ni tampoco de los que se retrasan porque, aunque no se atreven a detenerse del todo, se echan alguna que otra cabezadita entre minuto y minuto.

    La Camarada Alcachofa inicia la exposición de su propuesta con voz clara y precisa. Propone una ensalada de alcachofas Montecarlo y enumera uno tras otro los ingredientes que son necesarios para media docena de comensales: dos pepinillos en vinagre, dos manzanas, un manojo de perejil, ocho tomates, seis cucharadas soperas de aceite y 500 gramos de corazones de alcachofas de tarro.

    Añade a continuación que la referida ensalada puede prepararse en unos veinticinco minutos y que sólo se necesita, como utensilio de cocina, un simple rallador de verdura.

    Establece una pausa para comprobar la impresión que están causando sus palabras entre los circunstantes, pero se encuentra con un muro de rostros indescifrables. Es imposible saber qué es lo que piensan sus camaradas.

    Aprieta un poco más las hojas alrededor de su corazón –es una forma de darse ánimos– y continúa diciendo que una vez que se tienen a mano todos los ingredientes, lo primero que debe hacerse es pelar las manzanas, quitarles las semillas y rallarlas y rallar también los pepinillos. Luego debe procederse a lavar, escurrir y trinchar el perejil, partir cuatro tomates, quitarles las semillas, cortarlos en rodajas finas, cortar los otros tomates en rodajas gruesas y escurrir las alcachofas.

    Al llegar a este punto hace otra pausa, esta vez para tomar aliento, y luego precisa que hay que mezclar el aceite y el jugo de las alcachofas con el perejil y un poco de líquido de los pepinillos en vinagre, y mezclar las alcachofas, las tiras de tomate, los pepinillos en vinagre y las manzanas con la salsa.

    Dice, para terminar, que la presentación de la ensalada que ella propone como receta gastronómica nacional es muy simple, ya que basta con amontonar la ensalada en el centro de la fuente y poner a su alrededor las rodajas de tomate.

 

    Objeción 1

    Elevada por el Camarada Laurel

    Critica la escasa representatividad de la ensalada de alcachofas Montecarlo, habida cuenta de la escasa variedad de hortalizas que integra.

 

    Objeción 2

    Elevada por el Camarada Espárrago

    Critica la presencia de pepinillos en vinagre y califica a los referidos pepinillos abominables.

 

    Objeción 3

    Elevada por la Camarada Patata

    Critica también, como el Camarada Laurel, la falta de representatividad de la ensalada propuesta y se duele de que quienes concibieron su receta no la tuviesen a ella en cuenta.

 

    Objeción 4

    Elevada por la Camarada Espinaca

    Critica el apelativo de Montecarlo que se da a la ensalada propuesta y hace referencia a la escasa influencia del Principado de Mónaco (del que Montecarlo es su principal barrio) en el concierto mundial de las naciones.

    Resalta también la circunstancia de que sólo se hable de ese minúsculo principado en la prensa del corazón y expone los riesgos que para el nuevo Estado que se proponen construir supondría que se le identificase desde el principio con un estado-ciudad que merece un tratamiento tan frívolo por parte de la prensa internacional.

 

     Réplica a la objeción 1

    La Camarada Alcachofa reconoce que en la ensalada que propone deja al margen a muchas camaradas de la despensa, pero alega que, salvadas las distancias, sucede lo mismo en cualquier Estado moderno cada vez que se celebran elecciones generales.

    –En muchos comicios legislativos –dice– el porcentaje de ciudadanos que no acuden a las urnas es muy importante, pero eso no significa, ni mucho menos, que esos ciudadanos dejen de estar sujetos a obligaciones y derechos. Continúan ahí, constituyendo la llamada mayoría silenciosa, y los gobernantes que acaben resultado elegidos, tanto si son de derechas como de izquierdas, deberán tenerles muy en cuenta en sus tareas de gobierno. Algo similar podría decirse de todas las hortalizas que no entren en la elaboración de la ensalada de alcachofas Montecarlo.

 

     Réplica a la objeción 2

    La Camarada Alcachofa opina que no hay ninguna razón para tildar de abominables a los pepinillos en vinagre, aunque solo sea por sus propiedades diuréticas y purgantes.

    Por lo que se refiere concretamente al uso del vinagre como condimento o como medio de conservación, la Camarada Alcachofa recuerda que el vinagre tuvo una gran importancia en le Edad Media y que en aquellos tiempos el gremio de los vinagreros guardaba celosamente el secreto de su fabricación.

 

     Réplica a la objeción 3

             La Camarada Alcachofa repite los mismos argumentos utilizados para rebatir la objeción número 1.

 

     Réplica a la objeción 4

    La Camarada Alcachofa se niega a admitir que el apelativo Montecarlo que distingue a la ensalada que ella propone de otras más o menos similares pueda resultar inadecuado o incluso perjudicial para el nuevo Estado que se proponen construir.

    Resalta también que Montecarlo es un hermoso nombre, de innegable musicalidad, recuerda que en el año 1869 se suprimieron allí todos los impuestos directos y recuerda también que en el año 1911 se promulgó en ese minúsculo Estado una Constitución que acabó con el régimen absoluto y garantizó las libertades fundamentales de los monegascos.

    –Lo que realmente importa a la gente de paz –añade luego– son esas cosas y no los kilómetros cuadrados que mida el país o el número de tanques con que cuente su ejército.

    Para terminar, reconoce que en el famoso Casino de Montecarlo se ha arruinado mucha gente, pero comenta que nadie puso una pistola en el pecho a los jugadores para obligarles a jugar a la ruleta.

 

Interpretación libre de la receta de la Camarada Alcachofa

Esta vez he variado pocos ingredientes. He escogido tomates cherry para hacer la ensalada, he sustituido el perejil por cebollino y los pepinillos son agridulces.

He decidido no rayar ni la manzana ni los pepinillos, que he cortado en trozos pequeños (y por supuesto, no he pelado la manzana 🙂

También he variado la vinagreta. No he utilizado los líquidos de las conservas, que he sustituido por el delicioso vinagre de manzana de Badia Vinagres.

¡Que la disfrutéis camaradas!

Una gran fábula gastronómico-política: fórmula propuesta por la Camarada Judía

El 2 de octubre del 2023, cerca de las doce de la noche, entraron en el restaurante Alt Heidelberg de Barcelona Gabino Diego y Javier Tomeo. Antonio me lo hizo notar. Cuando nos íbamos pasamos por su mesa, y disculpándome por molestarles les saludé. Tomeo no daba crédito de que me interesara por él y no por Gabino Diego. Tuvimos una pequeña y divertida conversación y a los dos días cumplió su promesa.

Tomeo es para mi muy especial. He pensado en compartir con vosotros algunos de los fragmentos de La rebelión de los rábanos, una gran fábula gastronómico-política.

Será una excusa perfecta para preparar algunas de sus recetas y compartir estas interpretaciones libres que voy haciendo de las recetas que nos proponen estas osadas hortalizas. Empiezo con la propuesta de la Camarada Judía Verde, pero vendrán más.

 

    Ensalada Transilvania de judías verdes

    Fórmula propuesta por la Camarada Judía

    La camarada Judía Verde empieza diciendo que nadie debe asustarse por el apelativo de la ensalada propuesta, aunque reconoce que el nombre de Transilvania, por sus connotaciones draculescas o vampíricas, puede poner los pelos de punta a más de cuatro.

    –No siempre los nombres tienen algo que ver con lo que tratan de definir o individualizar –dice, con una sonrisa tranquilizadora.

    Y sin entrar en más explicaciones enumera los ingredientes que se necesitan para preparar una ensalada Transilvania para dos personas: media taza de agua, 300 gramos de judías verdes congeladas, 50 gramos de tocino, media taza de pimiento morrón, una cebolla, un cuarto de cucharada de postre de pimienta, un pellizco de polvos de ajo, una cucharada sopera de vinagre.

    –Sólo 230 calorías por persona –puntualiza–. Y su preparación sólo cuenta quince minutos. Dos factores que, a mi juicio, deben tenerse también muy en cuenta.

    Objeción 1

    Presentada por el Camarada Ajo

    El Camarada Ajo no acepta que una ensalada que lleva el siniestro nombre de Transilvania pueda convertirse en el plato emblemático del nuevo Estado.

    –Una ensalada con semejante nombrecito –observa– daría al nuevo estado connotaciones macabras y medievales que considero incompatibles con la política de luz y taquígrafos que en estos tiempos se exige de cualquier país moderno y democrático.

    No olvidéis, además, lo mucho que mis hermanos han luchado a lo largo de los siglos contra los vampiros –añade finalmente.

    Réplica a la objeción 1

    La Camarada Judía rechaza de plano las prevenciones del Allium sativum contra Transilvania y los vampiros y dice que tiene algunas razones para suponer que el Camarada Ajo no es tan enemigo de los vampiros como pretende ser. Recuerda a continuación que todo el mundo sabe que los ajos estimulan la circulación de la sangre, impide la formación de coágulos y protegen a los hombres de accidentes cardiovasculares.

    –Eso significa que Drácula no puede sentir la menor aversión contra vosotros –añade a continuación, volviéndose hacia el Camarada Ajo, que se siente un poco desconcertado–. Algún listillo, pagado seguramente por el malvado conde, hizo correr por toda Transilvania la voz de que los ajos ahuyentan a los vampiros, para que así los campesinos los consumiesen a todas horas del día.

    –¿Y eso por qué? ¿Por qué tomarse tantas molestias? –pregunta el Camarada Ajo, a pesar de que conoce muy bien la respuesta.

    –Muy simple –responde la Camarada Judía Verde–. De ese modo, Drácula y su corte de vampiros se aseguraban de que la sangre de sus víctimas fluyese fácil y suavemente, sin coágulos, como un exquisito manantial de vida.

    –Ésa es una hermosa teoría –murmura el Camarada Tomate.

    Contrarréplica a la objeción 1

    La camarada Judía Verde dice a todos los presentes que no entiende qué interés puede tener el Camarada Ajo en desprestigiar una simple ensalada sólo por el hecho de que algún cocinero imaginativo le diese el nombre de Transilvania.

    –Y lo entiendo aún menos –prosigue– cuando la realidad es que los ajos os habéis pasado la vida sirviendo a los vampiros y facilitando sus abominables prácticas.

    Las hortalizas se sobresaltan, aunque saben que su sangre, que es de color verde, no interesa lo más mínimo al Príncipe de las Tinieblas. Se estremece, sobre todo, el Camarada Apio, la vez la más delicada de las verduras presentes.

    –No, no, no puedo entender el doble juego y la hipocresía de algunos –suspira la Camarada Judía.

 

Interpretación libre de la receta de la Camarada Judía

Como podéis ver, he variado algunos de los ingredientes: 300 gramos de judías verdes frescas y hervidas 10 minutos, 50 gramos de tocino ahumado, media taza de pimiento rojo asado al horno, una cebolla, unos golpes de molinillo de pimienta negra, dos ajos, una cucharada sopera de vinagre de manzana.

Nosotros la tomamos caliente, pero templada seguro que también está muy buena. ¡Que la disfrutéis!

Tiempos de guisos y libros

Han pasado cinco años desde que hice Un menú para Maite. Si hay algo que las redes sociales hacen posible es establecer afinidades electivas con personas que no tendrías la oportunidad de conocer, y Maite es una de ellas.

En estos días un poco excepcionales de pandemia y encierro, las redes pueden ser una pesadilla, pero también una oportunidad para disfrutar y aprender, y los viajes que nos propone Maite en Grand Tour, su blog, son siempre una oportunidad para ello. Entrad en su mundo, leed y disfrutad.

Ayer, para cenar, volví ha preparar uno de los platos de pescado que más me gusta, un suquet.

Recetas de suquet hay muchas, pero mi preferida (y la que siempre hago) es la que llamo al modo del poeta Narcís Comadira. Una receta sencilla, rápida y sabrosa, que tenía muchas ganas de compartir con vosotr@s, y la petición de Maite ha hecho que me decida de una vez ha hacerlo.

Cocinar y leer son dos de mis pasiones. Narcís Comadira es para mi muy especial, como lo es su libro Fórmules magistrals, un dietario gastronómico con sabrosas recetas y bonitos (a mi me encantan) dibujos del poeta.

“De suquets n’hi ha de moltes menes, tantes com pobles, peixos i —m’atreviria a dir— cuiners. Tothom fa el peix amb suc a la seva manera i cal dir d’entrada que totes són bones mentre es respectin quatre condicions fonamentals: que l’oli sigui bo, que l’aigua sigui escassa, que el foc sigui viu i que el peix sigui fresc. Res més.”

Así de simple y maravilloso. Toda una invitación a disfrutar de los sabores sin disfraz, de un suquet en el que la calidad de los ingredientes y la mínima intervención en su preparación anuncian delicias para los amantes del pescado.

“Jo avui els proposo un suquet de rascassa perquè, a part de ser molt bo, és el primer que vaig menjar, quan tenia nou o deu anys, fet per en Pau, un pescador de Roses, cuinat sobre la sorra de Cala Jóncols, quan tot allò era encara un paradís terrenal.”

La receta es maravillosa, pero yo la he simplificado aún más, porque ya que no voy a poder disfrutar de un suquet a pie de playa, también he prescindido de cocinarlo con las cabezas al fondo de la cazuela y con las patatas sobre ellas, como nos cuenta el poeta. Normalmente (no es el caso de las fotos que veréis), en vez de eso, con las cabezas hago un fumet con el que regar la preparación.

La rascassa es un pescado de roca delicioso, como todos los pescados de roca, pero la receta sirve para cualquier pescado. Solo tendremos que adaptar el tiempo de cocción del pescado en función de su consistencia. Ni que decir tiene que es más que recomendable cocinarlo siempre con la espina.

Suquet al modo del poeta

Ingredientes: unos cuantos ajos, pimiento verde, pescado, fumet (poco), patatas, aceite de oliva virgen extra y sal.

Freír los ajos enteros y con piel, a fuego vivo, en un buen chorro de aceite. Cuando estén dorados añadir el pimiento verde cortado pequeño, remover y enseguida incorporar las patatas peladas y cascadas no muy grandes, dorarlas un minuto y regar con el fumet hecho con las cabezas del pescado (recordad, el mínimo necesario; es preferible que a media cocción giréis las patatas para que se hagan bien por todos los lados, aunque confieso que a mi me gusta caldoso, para chafar las patatas y… mmmmm :-).

Mientras se cuecen las patatas (tardarán de 8 a 10 minutos, dependiendo del tamaño), preparar un allioli cortado (sin ligar) con un ajo y aceite, que le dará el gran toque final.

Añadir al guiso el pescado cortado a trozos cuando le falten 5 minutos a las patatas, y cocinar 6 minutos más. Yo dejo el pescado sobre las patatas, sin mezclar, así se hace casi al vapor y queda en su punto, y le doy la vuelta a los 3 minutos.

Cuando esté listo, regar con el alioli, mezclar bien removiendo la cazuela con cuidado y servir.

Los tiempos de cocción de las patatas y el pescado dependerán del tamaño de los trozos y del tipo de patata y pescado que hayáis escogido. Si queréis el guiso con un sabor más suave, prescindid del allioli final, aunque el toque es realmente chulo.

Leer siempre es viajar, y hacerlo de la mano de Narcís Comadira es hermoso. Dies de França y Camins d’Itàlia son dos libros con los que he disfrutado mucho. Estos días voy a volver a su poesía.

Salud, buena mesa y buenas lecturas 😉

El vermut es para el invierno

Sí, sí, habéis leído bien: Priorat B&D Lab nos presentó hace unos días en Barcelona los nuevos Dos Déus Vermuth Caliente: Nordic y Mediterranean.

Son dos vermuts pensados para disfrutar especialmente en invierno. Inspirándose en la tradición del vino caliente especiado del norte de Europa, estos vermuts nos permiten acercarnos a esta bebida de una forma muy tentadora ahora que bajan las temperaturas. Me parece una propuesta innovadora y sorprendente, estoy deseando sacarlo a la mesa estas fiestas.

En Dos Déus  Vermuth Caliente Nordic los protagonistas son los aromas balsámicos y especiados, particularmente clavo y canela. Dos Déus  Vermuth Caliente Mediterranean es un sorbo de goloso café con piel de naranja. Cuando se calientan, los aromas se liberan de forma delicada y cada sorbo se convierte en un festival de aromas y sabor.

Ojo, que también pueden servirse fríos. Prueba y decide cómo te gusta más.

El día de la presentación nos recibieron con Dos Déus Vermuth Caliente Mediterranean, con unos granos de café tostado infusionados. El flechazo fue instantáneo, y conquistó sin remisión mi corazón vermutero.

Entre vermut y vermut, nos lo pasamos bomba haciendo galletas de jengibre, ya sabéis, las galletas que adornan durante estos días muchos árboles de Navidad, especialmente en el norte de Europa. Fue Rafa Delgado, el chef de pastelería de Cocina Hermanos Torres, quien nos enseñó a hacerlas.

Os dejo la receta. Vosotr@s decidiréis si comerlas o colgarlas del árbol. Yo lo tengo claro 🙂

Galletas de jengibre

Para las galletas: 200 g de mantequilla, 100 g de azúcar moreno, 1 huevo, 80 g de miel o miel de caña, 450 g de harina, 5 g de jengibre en polvo y 5 g de canela en polvo.

Para el Glaseado Royal: 60 g de clara de huevo, 5 g de zumo de limón, 330 g de azúcar glas, colorante en pasta (opcional).

Las galletas

Es importante que todos los ingredientes estén a temperatura ambiente. Mezclar la mantequilla en pomada con el azúcar. Añadir la miel y el huevo y mezclar hasta que quede una pasta homogénea. Añadir la harina, el jengibre y la canela. Amasar de nuevo.

Estirar la masa en láminas de 4-5 cm de grosor. Si se puede, dejar reposar 24 h la masa fuera de la nevera, bien filmada y en un lugar fresco, antes de dar forma a las galletas y de hornearlas.

Cortar las galletas con la forma deseada y hornear a 160 ºC unos 15 minutos.

El Glaseado Royal

Montar las claras con el zumo de limón, con la ayuda de una batidora. Añadir el azúcar glas y seguir montando. Una vez tenga la densidad necesaria, añadir, si se desea, el colorante.

Con ayuda de una manga pastelera, decorar las galletas. El glaseado se seca muy rápido, así que una vez lo hayas aplicado a la galleta, decórala rápidamente con lo que más te guste.

“Fondue” a la vietnamita

Les demoiselles de Saigon, de Didier Laurent Guillermin.

“Quien no ha vivido en Saigón antes de la revolución no sabe lo que era Asia, dijo madame Rony, que se presentó a sí misma como viuda de un sargento francés muerto de no sabía qué el año anterior. Carvalho no la quiso sacar de su error y pasó por francés tratando de conseguir aceptables niveles de pronunciación. La fondue vietnamita consistía en un equivalente a la fondue bourgougnonne, pero en vez de freír la carne en el aceite, se cocían pedacitos de pollo, cerdo, gamba y calamar en un caldo suave al que también se arrojaban spaghetti de arroz y col. Cada pedacito de carne o pescado se sazonaba con poderosas salsas picantes y finalmente se comía el caldo con coles y spaghetti con la ayuda de una cucharilla. Podía haber sido un plato alegre y sugerentes si el local hubiera estado más iluminado, si las chicas no hubieran lanzado grititos de expectación ante las hazañas del gomoso protagonista de la serie televisiva, si la escudilla eléctrica donde hervía el caldo no hubiera sido de aluminio mate, si la monja no se hubiera pasado toda la cena lanzando carcajadas, sin duda motivadas por chistes verdes y teleológicos, y si las porciones de vianda hubieran sido más generosas y menos el agua que ayudaba a conformar el océano del caldo. Otro factor que estropeó la cena fue que cuando Carvalho sorbía los spaghetti chinos, vio su mesa rodeada de cuatro nativos disfrazados de mafiosos italianos.

– Venga con nosotros.

– No he terminado de cenar.

Uno de los hombres desenchufó el cable que conectaba la escudilla de aluminio a la red eléctrica. La cena había terminado. Carvalho recorrió el local con la mirada en busca del efecto que había provocado la irrupción de los matones en los demás pobladores del local. Habían bajado la voz y el volumen de la tele, pero era evidente que se desentendían de loa que pudiera ocurrirle al extranjero solitario.

– ¿Los envía Charoen?

Le cogieron por los hombros y le señalaron la distancia más corta hasta la puerta de la calle. Carvalho sacó un montón de billetes arrugados del bolsillo y trató de avanzar en dirección a la patrona para pagar la cena, pero le detuvieron, le quitaron el dinero de la mano y uno de los matones separó sesenta baths que dejó sobre la mesa. La cena estaba pagada. Le devolvieron el dinero y le empujaron hacia la puerta.

– Como sigan con estos modales se van a quedar sin turistas.”

Manuel Vázquez Montalbán, fragmento de Los pájaros de Bangkok

 

Fondue a la vietnamita

Os dejo la receta de esta fondue, ideal para una comida o cena sin prisas, con amig@s curios@s que no tengan miedo a las largas conversaciones, que es precisamente a lo que invita la fondue. Tras lo leído, ya sabéis, evitad las malas compañías, la mala iluminación y, sobre todo, a los mafiosos de cualquier nacionalidad 😉

 

Ingredientes

200 g de pollo cortado en tiritas; 200 g de carne de ternera en tiritas; 200 g de calamares en tiritas; 200 g de gambas pequeñas peladas; 200 g de filetes de pescado blanco cortado en tiritas; 250 g de espaguetis muy finos de harina de arroz; 1 col troceada; salsa de ostras; salsa de soja; caldo de ave y vegetales.

 

Preparación

Sobre el fogoncillo de la fondue, colocar el recipiente lleno caldo hirviendo.

Cada comensal dispondrá de un plato con las viandas troceadas y de los salseros.

Ir pinchando las viandas y cocerlas, al gusto, en el caldo. Luego, untarlas en la salsa elegida y comerlas, hasta agotar las existencias.

Finalmente verter en el caldo la col, cortada muy menuda y los espaguetis.

Servir en cuencos como plato final y sazonar con la salsa elegida.

Algunos consejos

1. A mi me gusta prepararla con lenguado cortado en tiritas y rape cortado en dados.

2. Las mermeladas y salsas agridulces también son una buena opción para acompañar esta fondue. Cuantas más salsas incluyas, más sorprendente resultará, y más apetecible. Es muy divertido experimentar y descubrir nuevos sabores y combinaciones. Seguro que much@s de tus invitad@s nunca ha probado estas viandas con mermeladas.

 

Este año hemos preparado la fondue en casa dos veces, para amig@s muy especiales. Para acompañar la fondue preparé berenjenas y tirabeques agridulces en salsa de ajo.

Unos lichis frescos con zumo de mandarina y menta fresca son un final perfecto para este festín.

Estos son los vinos con los que la hemos acompañado. Sin duda, la cerveza, también es una muy buena opción.

Esta receta, y muchas más, las encontraréis en este libro.

Amig@s, vino y bizcocho

El verano es muy inspirador. Para hacer frente al calor nada mejor que relajarse y hacer planes. Planear viajes, o comidas y cenas ligeras y caprichosas con l@s amig@s, y pensar en los vinos que descubrirás en esos viajes, o que acompañarán esas comidas y cenas. Y por supuesto, es el momento de hacerlo.
Un viaje te lleva a otro, pero también te lleva a una comida, y no a una comida cualquiera, sino a una que preparas pensando exclusivamente en uno de los vinos que te has traído en la maleta. Un viaje no acaba nunca, y sigue cuando preparas una comida pensando en una persona especial, que estás deseando que pruebe ese vino.

El verano pasado estuvimos en La Rioja, os lo conté en Verano riojano, y visitamos El Mozo Wines. Gorka nos mostró la bodega, paseamos con él entre viñas y nos contó historias. Quisimos formar parte de una de ellas y nos llevamos a casa una botella de El cosmonauta y el viaje en el tiempo.

A los pocos días de llegar a casa planeé una comida en la terraza con Rosa Rius, una buena amiga y sumiller. El Cosmo es sin duda un vino especial, y quería abrir esta magnum con ella. El Cosmo es un clarete fresco, sorprendente y sumamente versátil, que acompaña a la perfección una comida como la que preparé.

Siguiendo los consejos de Gorka decidí preparar una comida de picoteo. Todo lo que preparé es sencillo, ligero y muy tentador, ideal para una comida o una cena de verano. Puede hacerse en varios tiempos, y así el día de la comida solo tienes que ocuparte del toque final. Y lo que es mejor, ¡casi no tienes que cocinar! (eso sí, la última media hora antes de la comida tendrás que estar pendiente del horno, en plan ¡más madera! 😉

Rosa trajo un bizcocho de naranja delicioso, cuya receta aparece al final de este post. Me dijo que podía incluirla y eso me hizo muy feliz, porque el bizcocho es una auténtica maravilla.

Pero antes de este dulce final, encontraréis el resto de recetas. Este fue el menú:

1. Almendras fritas

2. Corazones de alcachofa y salmón

3. Espárragos en masa crocante

4. Rollitos de mortadela y queso

5. Canapé de compota de manzana con butifarra negra

6. Barritas de hojaldre y jamón

7. Vieiras maceradas con bacón o panceta

8. Pinchos de pollo asiáticos

9. Anchoas

10. Bizcocho de naranja

 

1. Almendras fritas

2. Corazones de alcachofa y salmón

Esta receta la saqué de un blog que ya no existe: recetasen5tweet. La reproduzco para vosotr@s, con algún añadido mío.

Ingredientes: corazones de alcachofas en conserva, queso de untar, cebollino, salmón ahumado.

Elaboración. Escurrir el caldo de las alcachofas y dejarlas un buen rato boca abajo, sobre un trapo seco. A continuación sacar unas cuantas hojas del centro, para poder rellenarla, y cortar un poco la base para que se mantenga de pie. Mezclar el queso con el cebollino cortado pequeño y rellenar la alcachofa con el queso. Cubrir la alcachofa con un trozo de salmón ahumado.

3. Espárragos en masa crocante

La receta que me inspiró es de Natalia Penchas. Os explico mi versión.

Ingredientes: espárragos verdes, masa de hojaldre, queso Parmesano recién rallado, aceite de oliva virgen extra.

Elaboración. Precalentar el horno a 180ºC. En una olla con agua hirviendo con sal, cocer los espárragos 4 minutos. Escurrirlos y sumergirlos en agua fría, secarlos muy bien y reservar. Envolver los espárragos sin dejar parte verde visible. Pincelar con aceite, espolvorear con el queso y hornear hasta que doren.

Si hay niñ@s, podéis hacer pequeñas momias de Frankfurt. El procedimiento es el mismo. En la red encontraréis mucho modelos divertidos.

4. Rollitos de mortadela y queso

Una receta fácil y que puedes preparar el día anterior.

Tienes la receta en Verano italiano.

5. Canapé de compota de manzana con butifarra negra

Ingredientes: pan de molde, butifarra negra, manzanas, zumo de limón, aceite de oliva virgen extra.

Elaboración. Haz una compota con las manzanas troceadas y el zumo de limón, la manzana debe quedar cocida pero entera, crujiente.

Corta el pan de molde en círculos (o cuadrados) pequeños, que puedan comerse de un solo bocado, y tuéstalos en el horno por ambos lados. Cubre cada tostadita con un poco de compota y con una rodaja de butifarra negra frita vuelta y vuelta en una sartén con un poco de aceite. Servir enseguida.

La compota puedes hacerla el día de antes.

6. Barritas de hojaldre y jamón

Esta receta de Nati recetas caseras hace las delicias de pequeños y grandes. ¡No duran ni un minuto en la mesa!

7. Vieiras maceradas con bacón o panceta

Una receta que siempre triunfa de Pinchos y canapés. Nunca faltan en los momentos especiales.

8. Pinchos de pollo asiáticos

Sencillos y muy sabrosos, puedes prepararlos el día de antes y dejarlos listo para freír.

Ingredientes: 500 g de pollo cortado en dados de 2 cm, jengibre fresco rallado (al gusto), 2 dientes de ajo picados fino, 2 cucharadas de salsa de pescado, 1 cucharada de Jerez seco, ½ cucharadita de sal, ½ cucharadita de pimienta, 2 cucharaditas de aceite de oliva virgen extra, hierbabuena fresca para decorar.

Elaboración. Remojar las brochetas de madera en agua mientras se prepara la receta.

Poner en un cuenco todos los ingredientes, menos el aceite y la menta, mezclar y dejar en adobo, por lo menos 20 minutos.

Escurrir la carne y conservar el adobo. Secar las brochetas y ensartar en ellas la carne.

Untar una sartén antiadherente o una parrilla con aceite y cuando esté caliente freír las brochetas, entre 3-4 minutos, dándoles vueltas regularmente para que se doren por todos los lados. Irlas rociando con un poco del adobo.

Decorar con hierbabuena y servir con la salsa vietnamita.

Salsa vietnamita. Mezclar en un cuenco 2 cucharadas de salsa de pescado, 2 cucharadas de agua fría, 2 cucharadas de hojas de cilantro fresco picadas, 1 cucharadita de guindilla roja picada y 1 cucharadita de azúcar moreno. Servir enseguida.

La receta es de este maravilloso libro.

9. Anchoas

Ya sabéis que cuando incluyo anchoas en un menú es porque son muy especiales, son las Anchoas con sal y pimienta que hago cada año, receta de Carme Ruscalleda.

10. Bizcocho de naranja

Un bizcocho tierno, fresco y muy sabroso, que se mantiene así durante muchos días. La guinda perfecta para esta comida.

Gracias Rosa por compartir con nosotr@s esta receta. Receta del Bizcocho de naranja