¡Viva la R-Evolution!

De nuevo ha sido Maite (Tiempos de guisos y libros) la que ha hecho que abandone dos entradas que estoy preparando para el blog y me lance a la aventura.

Libros de cocina, Italia, vino… eso es lo que consigue Maite, hacerme escribir sobre lo que más me gusta, y es que su entusiasmo es siempre una invitación a compartir las cosas sencillas que nos proporcionan esos impagables momentos de pequeña felicidad.

Este libro es una verdadera delicia.

Las recetas que me parecen más fascinantes son las de verduras. Creo que pocas cocinas saben sacarles tanto partido como la italiana. Crudas o cocinadas, calientes o frías, todas las propuestas que hay en él son un festival de color y sabor.

 

La receta: Patate arraganate

Patatas al horno con tomate, orégano y albahaca

Ingredientes: 7 cucharadas de aceite de oliva virgen extra, 500 g de patatas cortadas en rodajas finas, 1 cucharadita de orégano seco, sal, pimienta negra recién molida, un puñado grande de hojas de albahaca cortadas en trozos, 300 g de cebollas rojas cortadas en rodajas, 400 g de tomates cherry cortados por la mitad y sin semillas y una cucharada de vino blanco.

Precalentar el horno a 180º C.

Poner 3 cucharadas de aceite de oliva en una fuente para el horno o plato de asar. Colocar una capa de patatas, espolvorear un poco de orégano, salpimentar y esparcir unas hojas de albahaca. Seguir con una capa de cebollas y tomates y rociar el aceite de oliva restante. Seguir con otra capa de patatas y repetir todo el proceso hasta haber añadido toda la verdura al plato. Rociar con el resto de aceite de oliva y el vino blanco.

Tapar con papel de aluminio y poner en el horno durante 45 minutos. Retirar el papel de aluminio y despegar las patatas del fondo de la bandeja con un tenedor, con cuidado de no romperlas. Volver a poner en el horno durante 15-20 minutos más hasta que las patatas estén hechas. Servir inmediatamente.

Mis tuneos: utilicé orégano fresco en vez de seco y también un poco de tomillo fresco. No saqué las semillas a los tomates. Sobre las cucharadas de aceite que ellos proponen, mejor vais rociando las capas con prudencia, porque a mi no me cuadran sus cálculos 😉

Para esta cena tan sencilla y sabrosa tuve claro desde el primer momento qué vino escoger: Indígena 2019, un vino 100 % Garnatxa de la bodega Parés Baltà.

A l@s que me seguís por redes no os sorprenderá. No es un secreto que esta bodega del Penedès me gusta muchísimo. Considero que Marta Casas, una de las enólogas de la bodega, hace un gran trabajo, es una persona inquieta, llenas de vida e ilusión. Su línea R-Evolution define a la perfección algunas de sus virtudes. Cada botella contiene su ansia de contarnos cómo siente el territorio y cada variedad, y cuando la descorchas un torrente de vida y frescor te desborda. Son vinos que con su juventud y frescura acompañan a la perfección cualquier festín de verduras, haciendo crecer en mí el estado de alegría al que me eleva un ágape así.

Como podéis comprobar, son vinos con un precio muy asequible. Un precio modesto si lo comparamos con el placer que proporcionan.

Hace unas semanas hice una compra de vinos a Parés Baltà en la que incluí cuatro vinos de esta colección, vinos para los que preparé cenas sencillas y ligeras, llenas de color y sabor, de alegría, en consonancia con los vinos.

Lo dicho: ¡viva la R-Evolution!

Un menú para Óscar

Intercambio de sabores

01-Oscar

Óscar fue la primera persona en apuntarse al Intercambio de sabores. Óscar despliega una actividad incansable en las redes, la mayor parte de ella relacionada con el mundo de los vinos. Acercaros a Hemoglovinum, su blog, para disfrutar con su pasión.

Nuestro encuentro tenía que ser para septiembre, y elaboré un menú tardoveraniego, pero no hubo manera de encontrar un día hasta noviembre. Durante esos meses intercambiamos impresiones y fuimos afinando gustos y, por fin, llegó el gran día: el 9 de noviembre Óscar y Cris vinieron a comer a casa.

A Óscar le gusta todo, y yo se que es de buen comer, así que no dudé en hacer un menú ampuloso, que tuviera de todo. Esta es la comida que disfrutamos los cuatro, una comida digna de Pantagruel:

– Olivas tunecinas

– Bocaditos de mar: atún con cebolla caramelizada y minihamburguesa de caballa y calamar

– Salteado de setas con butifarra, morcilla y calamar

– Berenjenas con queso de oveja

– Callos a la parmesana con polenta

– Helado de café, ron y nueces

– Galletas de chocolate

Los aperitivos

Cuando vinieron a cenar Yolanda y Javi hice unas aceitunas tunecinas, y sobraron. Las aceitunas y las almendras saladas serían el picoteo perfecto para antes de la comida.

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Como la comida iba a ser un poco carnívora, uno de los entrantes fue de pescado. Os aseguro que los dos bocaditos de mar son maravillosos. Si hacéis las porciones grandes tenéis dos cenas deliciosas.

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Y el guiño otoñal lo puso el salteado de setas mar y montaña.

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El primer plato

Estos fueron los deseos de Óscar para el primer plato: “A la plancha. ¡Pero a vuestro rollo, eh!”. Y decidí hacer unas berenjenas con queso de oveja, que casi, casi, son a la plancha. Fue un acierto, porque resulta que a Cris le chiflan las berenjenas, como a mi.

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El segundo plato

Óscar quería un plato al horno de segundo. Yo se que es una fanático de los callos, y no podía dejar pasar la oportunidad de hacerle probar una receta italiana de callos que se cocinan en el horno. Es mi receta de callos favorita, cargada de verduras, sin chorizo ni morcilla que enmascare el sabor de la tripa.

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Como a Cris no le gustan los callos, le hice un fricandó. Hice ración extra y A. y yo disfrutamos al día siguiente del magnífico fricandó, receta de Carme Ruscalleda.

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No pude resistirme a hacer un plato de polenta para acompañar los callos.

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Goldoni, en su obra La Donna di garbo (La Dama de calidad), hace que Rosaura explique a Arlequín la receta de la polenta. Os dejo con este delicioso fragmento para que lo disfrutéis:

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«[…] Llenaremos con agua salada una cazuela bien grande y la colocaremos sobre el fuego. Cuando el agua empiece a murmurar, tomaré ese polvo hermoso como el oro, llamado harina amarilla y, poco a poco, dejaré que se diluya en la cazuela, dentro de la cual tú, Arlequín, con la ayuda de una virgen sabia, dibujarás círculos y líneas. Cuando la preparación quede condensada, la retiraremos del fuego y los dos, al alimón, uno de nosotros ayudándose con una gran cuchara, la verteremos sobre una fuente. Esparciremos por encima, con los dedos, un abundante trozo de mantequilla fresca, amarilla y delicada, y después haremos lo mismo con una cantidad pareja de queso amarillo bien rallado, ¿y después? Después Arlequín y Rosaura, uno por un lado y la otra por el otro, armados ambos con un tenedor, tomaremos dos o tres bocados de esta polenta tan bien preparada, y haremos de ella una comida de emperador […]».

Los postres y la sobremesa

“[…] en los postres los podéis coger todos!!!! Postres quiero postres!!!” Iba a tener que esforzarme 😉 Decidí que después de semejante festín tenía que hacer un postre semidigestivo, así que opté por un helado de café, ron y nueces.

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Y para la sobremesa, unas ligeritas galletas de chocolate.

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Al final del menú he hecho algunas indicaciones para organizar el tiempo.

Estos son los libros que he utilizado para la confección del menú.

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¡Que aproveche!

Haz clic en este enlace para bajarte el menú.

Un menú para Óscar

Intercambio de saberes

Óscar y Cris vinieron cargados de vinos.

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Óscar escogió el momento para cada vino. Los probamos todos. ¡Agotamos todas las copas de la casa! Vuelvo a repetir, fue un verdadero festín.

Fue un auténtico placer compartir mesa con Óscar y Cris. No será la última vez que lo hagamos, y espero ansiosa que Óscar me enseñe a hacer sus patatas enmascaradas, que sin duda ocuparán el lugar que les corresponde en la sección del blog Hoy cocino con…

Qué, ¿te apuntas a un Intercambio de sabores (y saberes)?

Verano italiano

Verano italiano

Verano italiano es un menú compuesto por 10 platos fríos y 3 propuestas de postre.

Son varias las razones que hacen este menú muy atractivo. La primera es que todos los platos que lo conforman pueden prepararse con antelación lo que permite a los anfitriones disfrutar plenamente de la comida. Otra de las cosas que lo hace excelente es que puedes servirlo tanto de almuerzo como de cena, porque es un menú ligero, ideal para las calurosas noches de verano.

Puedes hacer un bufé o servirlo en la mesa. El colorido y la variedad de los platos hará la delicia de tus invitados. Si decides montar un bufé, en cada receta encontrarás algunas indicaciones que pueden servirte de ayuda.

Si decides hacer todos los platos que se proponen en este menú calcula entre 4 y 5 horas para su elaboración, en el caso de que lo prepare una sola persona (dos personas reducen el tiempo a la mitad). Se ofrece la posibilidad de reducir el número de platos en un menú de descubrimiento que no te llevará más 3 horas.

Como se trata de hacer una comida 100% italiana se sugieren productos italianos (vinos, aceites, etc.).

Buon appetito!

Haz clic en este enlace para bajarte el menú.

Verano italiano