Slow Life o celebrando la vida

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Ya hace tiempo os hablé en el blog del movimiento Slow Food y de los restaurante km0.

Desde entonces, me he ido acercando cada vez más a los restaurantes km0, hasta que tanto el movimiento como sus restaurantes se han convertido en parte de mi forma de entender el consumo, la comida y la gastronomía, es decir, la vida.

La entrega de placas km0

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Cada año se celebra la entrega de las placas a estos restaurantes, en una jornada festiva que reúne a productores km0, cocineros y simpatizantes, como es mi caso. El año pasado no pude asistir, y se me quedó clavada esa espinita. Este año estuve atenta, y en cuanto me enteré del día en que se iba a celebrar la entrega, gracias a la información que me dio Jordi, nos apuntamos a esta gran celebración.

Este año ha organizado el acto el Convivium Slow Food Vallès. Y escogió para ello Gallecs, un Espacio de Interés Natural.

A. y yo llegamos a Gallecs dos días antes de la celebración, queríamos caminar por el parque. Este pequeño pulmón verde en medio del caos industrial y urbanístico es una maravilla. Os recomiendo perderos un día por el parque y disfrutar de la belleza de este espacio rural.

Y por fin llegó el lunes 23 de febrero. Esta es mi pequeña crónica de ese día.

Llegamos demasiado pronto, pero todo anunciaba que iba a ser una gran jornada…

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Tras conseguir nuestras acreditaciones…

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Paseamos un rato por el Mercat de la Terra, un mercado vinculado a Slow Food Catalunya.

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Y para quitarnos el frío, nos prepararon un Escaxarrutat, un cocido de legumbres y verduras.

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Y tras la entrega de placas y la presentación del libro La cuina del Vallès, de Pep Salsetes, vino la comida. La comida fue un paseo maravilloso por el Vallès. Juzgar vosotros mismos…

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En la página web Slow Food Catalunya podéis encontrar todos los restaurantes km0 de este año. Sobre este acto han hablado también en Retalls de cuina.

 

Mercat de la Terra de Sitges

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Siempre sucede lo mismo… una cosa te lleva a otra. Y el sábado siguiente nos plantamos en Sitges, acompañados de Núria, de El rebost català, para disfrutar del Mercat de la Terra. ¡Fue un gran sábado!

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Es un mercado pequeño pero lleno de maravillas. Se celebra cada primer sábado de mes. Así que, ya sabéis: el sábado 4 de abril podéis daros un paseo por Sitges, ir al Mercat de la Terra y acabar comiendo en La Salseta o a La Nansa, los dos restaurantes Slow Food que hay en Sitges.

¿Quién puede resistirse a un sábado slow?

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La Salseta de Sitges

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El viernes estuvimos en Sitges. Fueron unas minivacaciones, a la espera de las de verdad. En Sitges ya hemos estado muchas veces. La auténtica razón del viaje era cenar en La Salseta. Son muchos los motivos de este deseo: hace ya tiempo que nos seguimos en Twitter (La Salseta y Valentí, el cocinero); son un restaurante KmO Slow Food (que siempre son una garantía de buen talante y calidad) y la carta me tiene robada el alma glotona.

Así que el viernes era el gran día. Soy una persona muy novelera, enseguida me entusiasmo y me deleito con las promesas de una carta como la de La Salseta.

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Este fantasear sobre lo qué serán los platos de un restaurante, normalmente solo me trae desencantos. Mi imaginación suele superar la realidad, y luego viene el batacazo.

¿Por qué os explico todo esto? Porque el viernes por la noche cené como hacía tiempo que no cenaba. Porque la realidad superó todas las expectativas creadas.

En unas líneas os hablo de la cena, que fue magnífica y deliciosa. Pero no fue lo más importante. Los mejor son el trío maravillo que forman Valentí, Toni y Joel.

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Cuando llegamos nos recibió Toni, que junto a su hijo Joel, consiguen que enseguida te sientas como en casa. Y por fin conocimos a Valentí. Con el restaurante aún tranquilo, pudimos hablar un rato, aunque la tranquilidad no duró mucho.

Son muchas las cosas que se han escrito sobre ellos y su restaurante. Podéis verlo visitando su página web, como también podéis ver las maravillas que preparan y su forma de entender su trabajo.

Valentí se volvió a la cocina, junto a Jéssica. Y os contaré un secreto… ¡salían risas de la cocina! ¿No os parece genial?

Con el restaurante a todo gas solo se respiraba bienestar y calma en todo el comedor. Las conversaciones eran tranquilas y alegres. Cada plato que llegaba a las mesas era festejado con entusiasmo y Toni hacía los honores en todas las mesas. Lo que más oí durante toda la noche fue: ¡está buenísimo!

Ahora os voy a contar lo que cenamos. Pero antes tengo que dejaros claro que es solo una muestra, y que está claro que tendremos que volver, para probar todas las maravillas que no pasaron de la letra impresa… aunque están en mi cabeza.

Mientras A. y yo compartíamos una cerveza, nos trajeron unas almendras riquísimas. Para abrir boca, cortesía de la casa, un delicioso rollito de berenjena relleno de verduras y regado con queso azul de la Cerdanya. ¡Seguro que los hago algún día!

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Pedimos dos primeros para compartir. A. escogió una ensalada de judías del Ganxet con shiitake y pescado azul marinado en cítricos… ¡ni os cuento lo rica que estaba!

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Y yo pedí las croquetas de gallo del Penedès. Desde que unos días antes consulté su carta ¡sabía que iban a caer! Este es uno de los platos fijos de la carta. ¡Nunca había probado unas croquetas tan buenas!

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De segundo había maravillas para escoger, y quería probarlo todo. Las sugerencias del día eran fantásticas. Pero, ya se sabe lo que pasa en vacaciones, que el relax produce caprichos y ¡se nos antojó la cazuela de arroz a la sitgetana! Un arroz magnífico: arroz de Pals, gambas, cigalas, mejillones, almejas, salchicha, costilla de cerdo y sepia.

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Muy a nuestro pesar, nos dejamos un poco… queríamos probar los postres. A mi me hubiera gustado pedir la selección de quesos artesanales catalanes, soy muy, muy quesera. Pero no la hubiera podido disfrutar en condiciones… ¡ya estaba llena! Otra cosa pendiente… je, je, je.

Por cierto, que todo esto lo tomamos con este delicioso vino. Nos apetecía un vino tinto y Toni nos aconsejó este Aònia D.O.Q. Priorat. Os dejo con una entrada de El Blog de los Vinos que habla de este vino.

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A. escogió la espuma de crema catalana.

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Yo no me pude resistir al cilindro de melocotón relleno de yogurt con galleta de avellana.

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Y finalmente, Toni nos ofreció una copa de Malvasía de Sitges. No habría podido escoger un sitio ni una ocasión mejor para probar mi primera malvasía.

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Como veis, una cena magnífica, a la que siguió un largo paseo bajo la luna, junto al mar.

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Si estáis pensando en escaparos a Sitges, hacedme caso y no lo dudéis, comer o cenar en La Salseta. Solo por eso, merece la pena el viaje. Nosotros, volveremos.

Slow Food, Terra Madre y km 0

Slow FoodSlow Food - km 0Slow Food nace en Italia, cuna de la civilización  y el amor por la comida ayer, hoy y siempre. Y ha crecido, y ya tenemos muchos Slow Food en España. En su web explican quiénes son y su historia. Apasionante e imprescindible para tomar de nuevo las riendas de lo realmente importante para vivir.

Terra Madre es un proyecto concebido por Slow Food cuyo objetivo es “dotar de voz e imagen a los campesinos, pescadores y ganaderos que pueblan nuestro mundo. Para aumentar la conciencia de lo precioso de su labor en las comunidades de productores y en la opinión pública”.

Y cuando se implican los cocineros aparece km 0.

Los cocineros jugamos un papel fundamental ya que somos los interpretes de un territorio que ponemos en valor, a través de nuestra creatividad.

Los cocineros de Terra Madre hemos comprendido que no se puede separar el placer de la responsabilidad con los productores, sin los cuales no existiría una cocina de éxito.

Los restaurantes son el lugar ideal para transmitir esta filosofía a los consumidores.

Los cocineros reforzamos las comunidades del alimento al dialogar y colaborar con los productores que las componen, y por esta vía también ellos luchan contra el abandono de las culturas tradicionales y la estandarización de la comida”.

Busca un restaurante km 0 o una tienda Slow Food cerca de tu casa y ¡verás cómo vale la pena!